Espera la Arquidiócesis indagatoria profesional

Subrayó que esperan vivamente que pueda quedar claro el buen espíritu sacerdotal que ha caracterizado ‘la vida de este hermano'

Manuel Quezada Barrón/
El Diario
domingo, 10 febrero 2019 | 06:00

Chihuahua— El  sacerdote y vocero de la Arquidiócesis de Chihuahua, Gustavo Sánchez Prieto dijo ayer que en el caso del padre Aristeo Baca de Ciudad Juárez, acusado de un presunto delito sexual en contra de una menor, como en cualquier otro, esperan de la autoridad seriedad y profesionalismo en la investigación para no acusar falsamente ni dejar libres a culpables.  

Subrayó que esperan vivamente que pueda quedar claro el buen espíritu sacerdotal que ha caracterizado ‘la vida de este hermano y que se trata de una acusación falsa’.

“Que quede claro que acusar no es sinónimo de hechos consumados, ya el apóstol Pablo pedía que la denuncia fuera comprobada”, dijo y sentenció que “no es lícito acusar en falso”, agregó Sánchez Prieto.

El padre dijo que el evangelio llama a todos, incluidos los sacerdotes, a la conversión, a una vida santa, a respetar especialmente a los niños.

Añadió que nadie está exento de pecar; y con dolor y tristeza, los casos de abuso sexual de menores por sacerdotes se multiplican en el mundo.

Consciente de este flagelo, el Papa Francisco ha urgido la estrategia de cero tolerancia así como el acompañamiento a las víctimas y ha convocado, en el Vaticano, a una reunión para este mes a los presidentes de las conferencias episcopales de cada nación. 

El problema existe, es sumamente delicado y se debe enfrentar, dijo el vocero de la Arquidiócesis de Chihuahua.

Respecto al caso concreto de Ciudad Juárez, como en cualquier otro, dijo que esperan de la autoridad seriedad y profesionalismo en la investigación para no acusar falsamente ni dejar libre a culpables.

Finalmente dijo que oran por el hermano acusado, así como por todos los sacerdotes, seminaristas y hasta obispos, para vencer las insidias de Satanás y vivir con alegría y generosidad  su vocación, acompañados por la intercesión maternal de María de Guadalupe “y por el testimonio luminoso de nuestro mártir chihuahuense san Pedro de Jesús Maldonado”.