Entre el olvido y las drogas viven indígenas

El asentamiento Pino Alto es habitado por 15 familias, que se encuentran en el rezago

Carlos González
El Diario
domingo, 06 octubre 2019 | 06:00
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Chihuahua— Entre el olvido y las drogas viven decenas de indígenas en varios asentamientos de la ciudad, problema que ha ido creciendo debido a las promesas incumplidas por los gobiernos, en especial de la Comisión Estatal de Pueblos Indígenas, “ellos se acercan a preguntar qué nos hace falta y para ver cómo vivimos, nos prometen ayuda pero nunca regresan”, comentó la gobernadora indígena del asentamiento Pino Alto, Mariquita González.

Lamentó que el consumo de drogas cada vez es mayor entre los jóvenes, quienes casi a diario compran y consumen pintura en aerosol o agua celeste y no hay institución que los ayude a salir de su adicción.

El asentamiento Pino Alto, ubicado en las calles Privada de Tamborel y 42 en la colonia Dale, cuenta con alrededor de 20 cuartos que son habitados por 15 familias, quienes viven en constante rezago ante la falta de oportunidades laborales y el olvido oficial.

En el lugar han aumentado los problemas derivados del consumo de sustancias tóxicas por parte de varios de los jóvenes, por lo que los vecinos de la zona ya han buscado en reiteradas ocasiones la reubicación del lugar debido al temor que generan.

Mariquita González mencionó que llegó al asentamiento hace 23 años, pero que cree que esas instalaciones pueden tener alrededor de 60 años dando cobijo a familias indígenas provenientes de la Sierra Tarahumara.

Otro de los lugares que funge como asentamiento, aunque de forma independiente, es el que se ubica en la colonia Unidad Proletaria. El terreno cuenta con cinco cuartos de adobe y cartón con techo de lámina, no tienen servicio de agua potable y las condiciones actuales son insalubres para sus habitantes.

La mayoría de las personas que lo habitan se encuentran trabajando la pizca de la manzana en Cuauhtémoc y otras regiones, en donde ganan alrededor de mil 900 pesos por semana, según Benjamín, uno de los habitantes del lugar.

El hombre narró que tiene alrededor de 20 años viviendo en el lugar, que colinda con el arroyo de la colonia y casi con la calle Melchor Guaspe. Por ser un lugar independiente a los asentamientos no hay apoyo oficial o al menos no recuerda haber sido favorecido con alguna lámina o despensa.

Aunque destacó que las autoridades no llegan al lugar, dijo que sería muy bueno que por esta ocasión les ayudarán con lámina o algún otro material de construcción, debido a que las lluvias han sido intensas en los últimos días y han provocado daños en la estructura de los cuartos.