El terror de estar sola en la calle

El ataque a las mujeres causa pavor, afirma psicólogo

Salud Ochoa
El Diario de Chihuahua
jueves, 07 febrero 2019 | 14:44

Chihuahua.- Jazmín y Raquel no se conocen pero tienen algo en común: ambas han sido víctimas del pánico ante la posibilidad de un ataque de posibles delincuentes. Ambas han experimentado el terror de estar sola en la calle en una ciudad donde la desaparición, abuso y muerte de adolescentes se ha convertido en algo cotidiano.
Raquel acudió a una fiesta con sus amigas el pasado sábado 2 de febrero a un establecimiento ubicado en las inmediaciones del Periférico de la Juventud, al salir de allí -poco antes de las 12 de la noche- para ir a casa, tres hombres que se encontraban en un automóvil intentaron que subiera a la unidad. Ella corrió y subió a su propio vehículo estacionado en la acera de enfrente. Se fue lo más rápido que pudo.
“Sentí un miedo horrible cuando el hombre que estaba en el asiento de atrás bajó el vidrio y me dijo que me subiera con ellos. No hice caso y seguí caminando pero sentía que vendrían por mí. Lo primero que se me ocurrió fue llamar a un amigo, subir al carro y arrancar. Mientras circulaba por el periférico iba temblando y lo único que pedía era que no me siguieran porque entonces estaría perdida”, dice la universitaria de 22 años de edad.
En otro momento, alrededor de las 7:00 de la tarde del jueves 6 de febrero, Jazmín caminaba por una calle cercana al Paseo Bolívar cuando un hombre joven se le acercó con el pretexto de que realizaba una encuesta sobre el uso de la gasolina. Al verlo vestido de manera extraña y con tres hombres más esperando a unos metros, Jazmín sintió temor de ser mujer.
“Nunca había sentido eso, miedo de ser mujer. El tipo se empezó a acercar con el pretexto de hacer una encuesta y no sé si estamos traumadas por tantas cosas que pasan porque de inmediato pensé que iba a hacerme algo. Voltee hacia atrás y estaban tres hombres más e imaginé que querían hacerme algo, secuestrarme, violarme o matarme, porque no es normal que a esa hora anden haciendo encuestas y mucho menos vestidos de esa forma con capuchas. A lo mejor no tenían nada oculto pero hay tantas cosas que uno ve que ya no sabes. Me asusté mucho, empecé a sudar frío, quería correr y lo único que pude decirles es que me estaban esperando para que vieran que no iba sola”. Recuerda Jazmín aún con nerviosismo.
Los casos de ambas mujeres, según el psicólogo social Arturo Limón, son parte de la realidad que las mujeres enfrentan actualmente y que las coloca en una condición altamente vulnerable.
“Una condición de psicosis se establece por la frecuencia de un hecho delictivo. El ataque que se ve continuamente a las jóvenes es algo que les causa pavor a las demás. La psicosis deriva de una condición socioemocional que angustia al colectivo porque advierte un riesgo aunque no establezca su procedencia”, dice Limón.
La impunidad, dice, da pie a la existencia de un riesgo real y permanente en el imaginario colectivo que sólo puede resolverse con la certidumbre de seguridad que la autoridad pudiera brindar.
“En este caso es la evidente impunidad con la que los delincuentes y depredadores actúan y no son castigados, eso hace que cualquier persona se sienta en riesgo de ser víctima. Bajo ese esquema de ansiedad, preocupación, angustia y muchas situaciones que solo puede resolver la certidumbre que hay una autoridad vigilante y correctora de la conducta disfuncional. Que los depredadores que dañan a niños y jóvenes reciban castigo porque si no lo hay la actitud criminal prevalece y la psicosis –con toda razón- también”, dice el entrevistado y agrega que las mujeres tienen razón para sentir temor porque las causas sobran.
“Quien tiene que actuar es la autoridad. Hay que tener cuidado para el encauzamiento social, es donde la autoridad de salvaguarda debe entrar. Es obligada una intervención social porque si no la hay no se da la modificación de conductas. Hay que buscar soluciones desde los órganos constituidos”.
En México, de acuerdo con cifras del Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED), son alrededor de ocho mil 798 casos de mujeres desaparecidas que están reportadas por el Fuero Común. De estos casos, en el 10 por ciento se desconoce el municipio donde sucedió la desaparición.
La organización “Idheas”, especializada en litigio estratégico en Derechos Humanos, indica que la mayoría de las mujeres desaparecidas en México son a causa del secuestro y la privación ilegal de la libertad, trata de personas, tráfico de niñas y mujeres migrantes, entre otras consecuencias, que en la mayoría de los casos “son perpetrados tanto por los delincuentes como por servidores públicos”.