Estado

Desplazados por violencia en la Sierra Tarahumara crean comunidades en Chihuahua

Viven en la sombra, con miedo, secuelas psicológicas y esperando justicia

Sergio Alvídrez/ El Diario
Sergio Alvídrez/ El Diario

El Diario de Chihuahua

sábado, 28 noviembre 2020 | 10:28

Chihuahua.- Luego de periodos de más de seis años en los que la violencia, el asesinato de seres queridos y el robo de sus tierras y animales les obligó a salir de distintas comunidades de la Sierra Tarahumara, las víctimas de desplazamiento forzado viven en la sombra, con miedo, secuelas psicológicas y esperando justicia en una comunidad que han creado en los linderos de la capital.

En un sector de muy difícil acceso, entre terracería y despoblado se instalaron un total de ocho familias quienes señalaron se han acercado a las autoridades como la Comisión de Atención a Víctimas que los asesora y apoya desde su llegada a la capital de Chihuahua. A pesar de que se trata de un proyecto apenas en puerta, se trata de al menos ocho viviendas en construcción dentro de una zona cercada sólo con alambre y maderas.

Cada familia cuenta una historia distinta de injusticias y horror que los obligan a estar lejos de la tierra que los vio nacer, que recuerdan con nostalgia al hablar de ella; cada familia viene de alguna comunidad de la Sierra donde el control del narcotráfico acabó con toda idea de orden, propiedad, justicia o derechos humanos.

Casi la mayoría de ellos salieron “con lo que traían puesto”, sin pertenencias cargando a sus hijos en brazos luego de que, recuerdan, asesinaran a algún familiar cercano y los amenazaran con que ellos serían los siguientes.

Casos emblemáticos que alcanzaron resonancia internacional son los que se cuentan entre algunas de estas familias, que si bien se aferran a la justicia no creen que el estado tenga la voluntad o la capacidad para cambiar las condiciones de violencia que se viven en aquellas zonas, por lo que con decepción se han despedido desde hace años de la idea de regresar.

Aún aquí dicen sentirse todavía inseguros y perseguidos hasta en sueños. No obstante desean hacer una nueva vida, a pesar de que las condiciones económicas no les permitan realizar todo lo que quisieran, a pesar de que, recordaron, en la Sierra de Chihuahua sembraban y cosechaban su propia comida, criaban sus animales y vivían sin meterse con nadie.

Tras seis años de pesadilla algunos ven apenas materializado un hogar propio, no de renta como han tenido que vivir estos años. A pesar de la lejanía de esta nueva comunidad los miembros dijeron sentirse más aliviados al sentirse apoyados por personas que han atravesado las mismas situaciones y esperan que algún día se pueda tener justicia para cada caso.