Estado

Denuncian estafa de editorial española

Escritores de Juárez, Chihuahua, Argentina y Colombia, los afectados

El Diario

David Piñón
El Diario

jueves, 24 septiembre 2020 | 17:48

Escritores y dictaminadores editoriales de Juárez, Chihuahua, Colombia y Argentina denunciaron haber sido víctimas de una estafa por parte del escritor español Manuel Pérez Petit, quien se ostenta como director de la empresa editorial Kolaval, con base en Sevilla, España. 

Los afectados narraron que Pérez Petit los contactó a unos para corregir y dictaminar textos (novelas, cuentos, ensayos) que posteriormente se publicarían con el sello Kolaval, a cambio de pagos que iban hasta los 300 euros, con los cuales incumplió. 

A otros afectados los buscó para ofrecerles editar sus obras y distribuirlas por España y América Latina, con la garantía de pagarles y repartirse las ganancias que dejaran las ventas. 

Sin embargo se quedó con los materiales de los escritores y en vez de pagarles les pidió diversas cantidades que van desde los 30 a los 180 euros a fin de publicarlos, lo que no ha ocurrido. 

Los afectados son Jesús E. Mata, de Ciudad Juárez y Anita Amargo (pseudónimo) de Chihuahua; también Mónica Lacerra, Iván Conrado y Alexandrina Pitti de Argentina; así como Alonso Henao, Farley Mejía y Alina (pseudónimo) de Colombia, quienes hacen el reclamo públicamente más con la intención de “advertir al mundo” sobre “la estafa” que con la intención de recuperar su dinero. 

Los quejosos mostraron capturas de pantalla, comprobantes de depósitos hechos a Pérez Petit y un tabulador de la editorial Kolaval donde se establecían los pagos que recibirían. 

“El señor Pérez Petit sí pide dinero para publicaciones (...) nos explicó a quienes entrábamos como dictaminadores (revisores de trabajos literarios) que había una especie de fondos comunes establecidos en cada país, en específico, en México, Colombia y Argentina; sin embargo, al preguntar quiénes tenían dicho fondo y de a cuánto ascendía el monto, nunca obtuvimos respuesta”, asegura Jesús E. Mata, quien laboró cerca de tres meses para el editor español al ser contactado por una amiga de Juárez, que luego se enteró de la misma estafa. 

“También nos aseguró que el pago por los servicios de dictaminación estaban garantizados, supuestamente porque existían alianzas o convenios, que hasta la fecha nadie ha entendido qué tipo de alianzas eran, con institutos académicos, asociaciones de escritores o asociaciones civiles, pero nadie sabe cuáles universidades o instituciones académicas lo avalan. 

Al menos en Chihuahua nadie, ni en Ciudad Juárez, avala o tiene convenio o alianza con este sujeto y la empresa editora que dice representar (Kolaval)”, aseveró. 

Posteriormente a los afectados se les indicó que el pago lo sacaría Pérez Petit de una especie de facsímil de la obra Don Quijote de la Mancha, cuyas ventas iban a cubrir los honorarios de los dictaminadores, “pero hasta la fecha, ya no se ha vuelto a hablar del tema”. 

Después afirmó que con la venta de sus dos libros se saldarían los adeudos de los sueldos de los dictaminadores. Uno de sus libros es “La vida es un tango por Calderón de la Barca” y otro más, “cuyas ventas sólo conoce el autor, y como es usual en él, no volvió a mencionar nada del pago”. 

Los dictaminadores que no habían recibido pagos desde marzo, a los que comenzó a contactar Pérez Petit, estaban organizados mediante un grupo de Whatsapp, donde el mismo señalado mencionó el tema del pago, debido a la presión que tenía de sus colaboradores, una de las cuales fue sacada de dicho grupo por preguntar sobre el tema. 

“Cabe resaltar que el señor es un misógino que se expresa mal de las mujeres, sin mencionar que también para él todos son unos incompetentes, en especial quienes vivimos en Latinoamérica”, declaró el señor Mata a nombre de sus compañeros en Chihuahua, Argentina y Colombia. 

“Y todo el mundo va a cobrar, como vengo diciendo. Andrés Pinzón (de Colombia y que no se incluye entre los quejosos) me propuso una solución que no entendí muy bien. El caso es que de cada peso que se pague en España hay que pagar un impuesto del 21% (según la legislación española), además de que cuesta –caso de Argentina y Colombia- casi el doble, por razón cambiaria, que es a donde no llegamos ni de lejos (...) 

De ahí que la solución sea generar en cada país para poder pagar. En ese sentido, vengo desde hace semanas negociando varios contratos cuyos pagos resolverían este asunto, pero deben terminar de cuajar de una vez. Igual hoy estamos así y en menos de una semana la situación es otra. Estas mismas cosas las vengo explicando hace días a muchos (sic)”, fue lo que les escribió Pérez Petit a sus colaboradores el pasado 9 de septiembre, después de semanas de presiones para que pagara. 

Cuando se le preguntaba al señor Pérez Petit sobre el pago, salía con evasivas e incluso encargó a una persona de nombre Mayté Flores Ayala Mancera, de la Ciudad de México, que se encargara de responder a los cuestionamientos de pago que le hacían a él. 

En las respuestas de Mayté Flores se asienta que “México no tiene problemas de pago”. Sin embargo, días después de la discusión arriba mencionada, Mayté Flores renunció a Kolaval con el siguiente texto:

“Quiero que sepan que cuentan con mi apoyo en la medida de lo posible, como alguien (persona sintiente y empática independientemente de mi “cargo” en Kolaval) que está en la misma situación que todos ustedes” (sic). Los autores y dictaminadores -entrevistados por separado y luego en conjunto- se cuestionan que si México no tenía problemas de pago, ¿por qué tantas justificaciones y evasivas de Manuel Pérez Petit para cubrir sus honorarios? ¿Por qué Mayté Flores entrecomilló la palabra “cargo” que tenía en la editorial? 

“Ahora bien, nadie fue contratado porque todo fue un acuerdo de palabra realizado a través de reuniones virtuales por medio de la aplicación Zoom, además de que también es cierto que Kolaval sí realizaba cobros o “préstamos” a los autores para empezar a trabajar sus obras, y para ello se cuenta con pruebas”, asientan. 

La otra forma de “pago” a los dictaminadores, que expuso en su momento Manuel Pérez Petit, fue el dichoso “préstamo” que pediría a los autores para la revisión y posible publicación de su obra, con el entendido de que se les devolvería el préstamo al año de haber sido publicados, o en su defecto, de que no fuesen publicados, el dinero se les regresaría de inmediato. 

“¿A quién se le ocurre iniciar una empresa editorial sin recursos? ¿Por qué mostrar un tabulador y fechas de pago si carecía de fondos ya no digamos para iniciar la promoción de una obra (que eso implica ya una inversión fuerte de promoción, viajes, viáticos, etcétera), sino para realizar el pago a quienes invirtieron su esfuerzo y tiempo y que en estos tiempos de pandemia, veían dicha actividad como un ingreso más, o incluso un ingreso único, en este periodo de crisis?”, critican. 

Además acusan de que Pérez Petit ocultó que Kolaval carecía de fondos para pagos y y nombró supuestos “directores” en cada país, también sin sueldos y con engaños de todo tipo. Por estos motivos, los afectados analizan las acciones legales que pueden seguir en sus respectivos países, “por lo que consideramos una burla que pretenda seguir embaucando a personas para vaya alguien a saber con qué fines, lo cual nos parece un exceso de cinismo”. 

Por último los denunciantes señalan que quieren dejar testimonio de su denuncia, especialmente “por el modo en que este señor se expresa de nosotros los mexicanos, y latinoamericanos en general; es deleznable y humillante, pero tenemos por cierto que eso va a negarlo, ya que vive de nosotros”.