‘Dar a conocer los secuestros cuesta la vida de víctimas’

Familias de víctimas no cumplen con factores rectores de los protocolos para esclarecer un plagio y se apartan de las instrucciones oficiales

Miguel Vargas/
El Diario
martes, 11 junio 2019 | 06:00

No informar oportunamente a las autoridades investigadoras y dejar que los casos trasciendan a los medios de comunicación cuando existe algún secuestro en proceso, son errores que han costado la vida de víctimas de plagio.

Así lo comentó ayer, Jorge Arnoldo Nava López, fiscal Zona Norte, en su experiencia como fundador del grupo Antisecuestros de Chihuahua, considerado el más efectivo en el país para el esclarecimiento de este delito.

De acuerdo con la información que hizo pública Norelia Hernández, madre de Norberto Ronquillo Hernández, el estudiante originario de Meoqui, Chihuahua, secuestrado el martes en la Ciudad de México y encontrado ayer sin vida en Xochimilco, la desesperación de la familia hizo que se pasara por alto esos dos elementos a los que se refirió el fiscal.

Nava dijo que aunque no conoce los detalles de este evento, en la generalidad de los secuestros donde se exige y se recibe dinero apenas unas cuantas horas después de privar de la libertad a una persona, se trata de bandas improvisadas. 

Indicó que en su desempeño al frente del grupo especial Antisecuestros, algunas víctimas no pudieron rescatarse con vida, pero se debió a que los familiares no cumplieron con factores rectores de los protocolos para esclarecer un secuestro y se apartaron de las instrucciones oficiales.

El primero de ellos —dijo— es no dar parte a las autoridades investigadoras inmediatamente después de recibir la primera llamada que advierte del incidente.

En el 98 por ciento de los casos los plagiarios aseguran que son policías o que cuentan  con infiltrados en las corporaciones y su principal exigencia, después de la económica, es que no se dé parte a la autoridad, por lo que muchas víctimas les creen y no denuncian, ese es el principal error, dijo Nava López.

“El protocolo rector en estas investigaciones es no poner en riesgo la vida de las víctimas; el enfoque principal de la autoridad es lograr rescatarlos con vida y obviamente el hacer pública información cuando está en proceso el secuestro genera un alto nivel de riesgo para la víctima y para la familia”, expuso.

Agregó que eso genera inseguridad a los plagiarios y “si se sienten ellos vulnerables reaccionan de esta manera en algunos de los casos”.

El fiscal dijo que aunque cada secuestro tiene sus propias particularidades, por lo general algún conocido de la víctima es quien aporta datos al grupo porque conoce de sus capacidades económicas.

En otros casos, como algunos ocurridos aquí en 2010, los plagiarios escogen a sus víctimas de forma circunstancial al verlos en algún vehículo nuevo y no existe un nexo entre ambas partes, dijo.

En los casos de secuestro exprés donde los plagiarios piden una cantidad económica horas después del privar de la libertad a la víctima, pudieran ser bandas improvisadas, comentó.

“Cuando hay una estructura que se dedica al secuestro son cautiverios prolongados, exigencias altas y tienen la paciencia para esperar a que la familia esté reuniendo fuertes cantidades de dinero…cuando son improvisadas por lo general los cautiverios son cortos y los montos que se pagan son muy bajos”, dijo, según su experiencia en el tema.


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