Estado

Chihuahua, un gigantesco panteón clandestino

En la presente administración estatal se han localizado por lo menos 17 narcofosas en el estado

César Lozano
El Diario de Chihuahua

lunes, 16 noviembre 2020 | 17:29

Chihuahua.- De acuerdo con un recuento periodístico, durante la presente administración estatal se han localizado por lo menos 17 narcofosas en el estado, donde el crimen organizado entierra a sus enemigos asesinados, así como múltiples tiros de mina en donde los criminales tiran los restos de sus víctimas. 

En diciembre de 2016 se encontraron 175 restos óseos en los ranchos El Mortero y Dolores, de la región de Cuauhtémoc, pertenecientes a por lo menos 15 personas, de acuerdo con la Fiscalía General del Estado. 

Los restos se encontraban incinerados y algunos fueron desintegrados con químicos. 

También en diciembre de 2016 se descubrieron fosas clandestinas en el Valle de Juárez y el arroyo El Navajo. Los restos encontrados correspondían a víctimas de asesinatos cometidos entre 2011 y 2012. 

En junio de 2017, en el poblado de Las Varas, municipio de Madera, se descubrió una fosa clandestina con cuatro cuerpos; en la zona se han presentado múltiples enfrentamientos entre grupos criminales que obligan a desplazamiento de la población. 

La lista continúa. En enero de 2018 se descubrieron en la ciudad de Chihuahua siete fosas en domicilios de las colonias Palestina, Aeropuerto, Villa Juárez, Desarrollo Urbano y Valle Dorado, con al menos un cuerpo en cada una. 

Se presume que el grupo criminal Gente Nueva, perteneciente al Cártel de Sinaloa, rentaba las casas para enterrar a sus víctimas. 

En junio de 2018 se encontraron 13 restos óseos en el poblado El Mimbre, de Guadalupe Distrito Bravo, y ese mismo mes, en la mina Río Tinto, municipio de Urique, se encontraron en un tiro de mina los cuerpos de varios mineros desaparecidos en fechas recientes. 

Hasta ese momento se contabilizaban más de 100 cuerpos encontrados en diferentes puntos de la entidad. 

Los descubrimientos en tiros de mina comenzaron a presentarse con mayor frecuencia: en febrero de 2019 dos osamentas y tres cuerpos fueron rescatados del interior de un tiro de mina a 50 metros de la presa Torreoncillos de Villa Matamoros, al extremo sur del estado, en los límites con Durango. 

En mayo de 2019 se encontró una fosa con ocho cuerpos en las faldas del lugar conocido como Cerro del Caballo, en el municipio de Juárez, con ayuda de personal de Antropología Forense y del Departamento de Servicios Periciales de la Fiscalía General del Estado. 

En julio de 2019 siete cuerpos fueron encontrados semienterrados en el interior de una bodega abandonada de la carretera Aldama–Ojinaga, a 500 metros de las vías del tren, todos en estado de descomposición. 

La desaparición de tres estudiantes de enfermería y una persona más a principios de mayo de 2019 generó gran conmoción en Parral y Jiménez. Sus restos fueron encontrados en julio de 2020 dentro de un tiro de mina en el municipio de Villa Matamoros. 

También en julio de 2020, en Santo Domingo, municipio de Aquiles Serdán, se localizaron 180 restos óseos pertenecientes a por lo menos 22 personas, uno de los mayores hallazgos de los últimos años, mientras que el caso más reciente se dio a conocer el pasado viernes 13 de noviembre y tuvo lugar en Casas Grandes, donde se encontraron 15 cuerpos en una fosa clandestina. 

Esta práctica se comenzó a propagar durante 2009 y 2010, los años de mayor violencia en la guerra entre carteles, y hasta la fecha diferentes grupos criminales siguen recurriendo a ella, mientras cientos de madres y familiares de víctimas recurren a organizaciones derechohumanistas para realizar la búsqueda de las personas desaparecidas, con la esperanza de encontrarlos y, con ello, hallar la paz que se les niega ante la cruel incertidumbre.