Estado

Chihuahua, entre los estados con más casos de Parkinson

Creen expertos que la industrialización podría ser un factor

Luis Carlos Cano
El Diario de Juárez

viernes, 02 abril 2021 | 06:00

Ciudad Juárez— Los estados de Chihuahua, Sonora, Durango, Sinaloa, Nayarit, Jalisco y Colima, además de Morelos, son los que registran la mayor incidencia de casos de mal de Parkinson en relación con otras entidades federativas en el país, situación que de acuerdo con especialistas en neurología puede deberse a distintos factores, uno de ellos la industrialización.

Con base en los informes que se tienen sobre esta enfermedad en México, durante el 2019 se registraron 8 mil 871 casos nuevos, la mayoría en estos estados, y aunque no se tiene un informe del porqué de esta incidencia, se consideran varias causas, dice la doctora Mayela Rodríguez Violante, neuróloga especialista en trastornos del movimiento del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.

Una de las causas de esta incidencia puede ser la industrialización, que es mayor que en otras regiones del país, y otra teoría es la llamada evolutiva, que es donde hay más enfermedades de primer mundo que de tercer mundo, señala la también integrante del Sistema Nacional de Investigadores de México.

Asimismo, al participar junto con otros especialistas y miembros de la Red Mexicana de Asociaciones de Parkinson, en conferencia virtual desde Ciudad de México, la neuróloga destacó que esta enfermedad puede aparecer en distintas edades, no sólo en las personas de mayor edad, como se piensa.

Rodríguez Violante comentó que el paciente más joven que ha atendido es de 17 años de edad, y han encontrado que la enfermedad en pacientes juveniles es lenta y difícil de diagnosticar.

Explicó que este padecimiento en la etapa juvenil puede aparecer en personas de menos de 20 años de edad, en la etapa temprana en los de menos de 45, y tardío, en más de 45 años. El envejecimiento es un factor que influye en los pacientes, porque se alteran las células en el cerebro cuando funciona mal la llamada sustancia negra.

La enfermedad, detectada en 1817 por James Parkinson, es neurodegenerativa y puede ir progresando. El 2 por ciento de las personas de más de 60 años puede padecerla, dijo la doctora en el marco de las actividades previas al Día Mundial del Parkinson, que se conmemora cada 11 de abril.

El Parkinson es un trastorno frecuente, pero de las personas que lo padecen, hasta el 30 por ciento es candidato a tratamiento quirúrgico, a una esperanza de tener una mejor calidad de vida, dijo sobre ello el neurocirujano Alfonso Arellano Reynoso.

La neuróloga Mayela Rodríguez dijo que algunas estadísticas señalan la enfermedad como la segunda crónico-neurodegenerativa más frecuente que afecta la calidad de vida de las personas, después del Alzheimer; se estima que 50 de cada 100 mil habitantes podrían desarrollarla.

Entre los síntomas que presenta se encuentran dos tipos, explicó: los no motores, que resaltan la dificultad para realizar varias tareas al mismo tiempo por la falta de concentración y posible disminución del funcionamiento intelectual, así como insomnio, depresión, pérdida de olfato, ansiedad, entre otros, y los motores, en los que destacan el temblor, la lentitud en los movimientos, la rigidez muscular y cambios en la postura. 

Comentó también que los casos de la enfermedad no se dan por cuestión genética, ya que la posibilidad de que se herede es menos del 10 por ciento, pero hay que estar atentos a los signos tempranos del padecimiento; tres de ellos son cuando al caminar se deja de bracear, la marcha se hace más lenta, y cuando se escribe van haciendo la letra más chica conforme avanzan.

Asimismo, la especialista destaca que el tratamiento integral es clave para el bienestar de las personas que viven con Parkinson, pues además de lo farmacológico, se debe contemplar un equipo multidisciplinario formado por neurólogo especialista en movimientos anormales y especialistas en neuropsicología, logopedia, nutrición, fisioterapia y urología para controlar los síntomas motores y no motores que genera la condición.

La doctora Mayela Rodríguez, también autora y coautora de diversas publicaciones sobre Parkinson y trastornos del movimiento, dijo que cuando el médico determina que alguien padece la enfermedad, ya la persona lleva muchos años con ella.

Asimismo, enfatizó que el Parkinson no es causa de muerte, pero su tratamiento implica cómo es la calidad de vida que quiere tener la persona.

El neurocirujano Alfonso Arellano Reynoso, también miembro del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía, destaca que una esperanza de vida para los pacientes de Parkinson es el tratamiento quirúrgico.

La enfermedad no sólo afecta la calidad de vida del paciente, pues si no tiene la atención adecuada, le cambia todo el ambiente de su vida y finalmente será una carga económica para la familia, señaló.

Explicó que la estimulación cerebral profunda es una opción de tratamiento para estas personas, con el marcapasos cerebral, un electrodo que va insertado desde la superficie de la cabeza y penetra a la profundidad del cerebro, en diversos núcleos cerebrales.

El cerebro funciona con base en diferentes circuitos y el movimiento funciona con estos circuitos que se le dan al paciente, el cirujano coloca la punta del electrodo para que provoque cambios locales, la corriente eléctrica se difunde a las neuronas y se modifican los circuitos que están alterados, indicó.

El paciente ideal para esta terapia es el que tenga una buena respuesta al medicamento levodopa, que se tenga la expectativa realista de la cirugía, y en cuanto a la edad, esto es un criterio relativo, ya que si se tiene un buen estado de salud se puede operar con buenos resultados, afirmó el médico.

“Lo más importante en la cirugía es la exactitud, colocar un electrodo con cuatro contactos que deben ser exactos al quedar dentro del núcleo del cerebro para no tener efectos adversos”, dice el también maestro en ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Para ello –agrega–, se necesitan sistemas de alta tecnología y equipos especializados. La cirugía se hace con el paciente despierto, sin dolor y esto permite ver qué tanto evalúa al insertar el marcapasos”.

Indicó que el costo de la cirugía se amortiza en dos o tres años, por lo que ahorra el paciente al no estar comprando medicamentos y poder reanudar su actividad laboral.

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