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Estado

Primera de dos partes

Chihuahua en tiempos de Caro Quintero

Entre la proliferación de cultivos de cannabis y amapola y los estragos del cobalto 60, se expandió el narco en el estado

Javier Olmos
El Diario de Juárez

lunes, 25 julio 2022 | 09:07

Omar Morales / El Diario de Juárez | Ejemplar del año 1984, da seguimiento al hallazgo de narcoplantíos en la entidad Tomada de internet | Uno de los espacios donde se sembraba droga en Chihuahua Omar Morales / El Diario de Juárez | Parte de los registros en la hemeroteca de El Diario

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Primera de dos partes

Mientras permanecían secretas más de cuatro mil toneladas de cultivos de mariguana en el Rancho El Búfalo, propiedad del “narco de narcos”, Rafael Caro Quintero, hacia finales de 1984, en Chihuahua ya proliferaban por todas partes del estado, de norte a sur, aunque casi siempre en las regiones serranas, sembradíos iguales.

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Guadalajara era uno de los principales puentes del tráfico de mariguana y cocaína entre América del Sur y Estados Unidos, pero Chihuahua en esos años era territorio para la producción de enervantes como cannabis y amapola. Algo similar ocurría con los vecinos Sonora y Sinaloa.

No todos lo decían. Meses después del “golpe más espectacular al narcotráfico en la historia del país”, en febrero del 85, un jefe de la campaña antidrogas del Gobierno federal identificado como Zamora Apam, jefe de la Coordinadora 07 de la Procuraduría General de la República, aseguraba a medios que “Chihuahua no era un estado productor de enervantes”.

Los registros periodísticos plasmados en la hemeroteca de El Diario de Juárez no hablaban, entonces, de bandas de narcotraficantes que operaban en nuestra entidad, como se hacía con el Cártel de Guadalajara, que como primera organización criminal mexicana antecedió a otras como los cárteles de Juárez y el de Sinaloa.

Pero a raíz de ese descubrimiento en el municipio de Jiménez, los hallazgos de este tipo empezaron a multiplicarse.

En Meoqui, en Ojinaga, en Aldama y Matachic, en Coyame, en Valle de Allende y hasta en Villa Ahumada, a través de una llamada “Operación Pacífico”, autoridades de la Policía Judicial Federal, del Ejército Mexicano y del Gobierno del Estado localizaban ranchos y ranchos con sembradíos de mariguana y amapola.

Mientras que las bandas delincuenciales se expandían en México, el obispo de Tehuantepec, Arturo Lona Reyes, denunciaba que la siembra de amapola y mariguana en la región del Istmo “era más intensa que en el estado de Chihuahua”.

Acá eran tiempos de que las autoridades locales trataban de resolver, en Juárez, lo que se haría con el material cargado de cobalto 60 encontrado un año antes, en un caso emblemáticamente conocido como ‘Chernóbil mexicano’. 

Una fotografía en la portada del miércoles 4 noviembre de El Diario de Juárez muestra 14 camiones, once de ellos cargados con varilla de acero irradiada con el material radioactivo, y tres más con los tambos llenos de tierra revuelta con gránulos del contaminante. Permanecían a nueve kilómetros y medio del poblado de Samalayuca, a unos metros de la carretera Panamericana.

Detenido en Puerto Rico, el Gobierno de la República pedía la extradición del sonorense Arturo ‘El Negro’ Durazo, un exfuncionario corrupto, jefe de la desaparecida Dirección General de Policía y Tránsito de la Ciudad de México durante el sexenio lopezportillista, acusado de enriquecimiento ilícito y vinculado a bandas de narcotraficantes, sobre todo con cárteles que tenían poder y hegemonía en ese entonces, como el de Rafael Caro Quintero.

Gobernaba la entidad en 1984 el priista Óscar Ornelas. 

En Juárez, donde se reportaban operativos en bares para localizar venta de drogas, el alcalde era el panista Francisco Barrio Terrazas. Al frente de la Procuraduría General de Justicia del Estado estaba Toribio Porras, quien anticipaba investigaciones hacia autoridades locales de las poblaciones próximas a los lugares en donde fueron descubiertos los campos de producción y almacenamiento de la mariguana.

El subprocurador general de la República era Fernando Baeza Meléndez, quien de 1986 a 1992 gobernaría la entidad por el Partido Revolucionario Institucional.

El PAN señalaba, como partido opositor, que las autoridades estatales “indiscutiblemente solaparon los movimientos de los narcotraficantes, ya que no es posible no haberse percatado de los miles de campesinos y toneladas de mariguana en los campos de concentración descubiertos y destruidos”.

“El asunto es grave y sencillo: que se castigue a los verdaderos responsables, que se investigue a fondo para encontrar a los cerebros de los movimientos de los narcotraficantes”, demandaba el diputado panista Guillermo Prieto Luján, quien acusaba a la Policía Judicial Federal de detener a “gentes de poca significación”.

 

Se ensañaban con jornaleros’

Los reportes periodísticos muestran cómo los narcotraficantes no sólo invadían predios de muchas hectáreas en la Sierra, sino que “mataban de sed y hambre” a los jornaleros que les trabajaban bajo cautiverio.

El 11 de noviembre del 84, autoridades militares localizaron 80 hectáreas de producción de mariguana en el poblado de Julimes, previo a una probable visita del presidente Miguel de la Madrid. Pero al mismo tiempo se hallaban otros campamentos con cinco mil toneladas de este producto en Ojinaga.

La historia narra cómo los grupos criminales responsables de estas operaciones secuestraban a los jornaleros a los que hacían trabajar durante jornadas extenuantes, y eran miles.

“Cuatro mil personas muriéndose de hambre estaban dispersas en la sierra ‘El Chilicote’ a 20 kilómetros ‘El Granero’, municipio de Aldama, donde la Procuraduría General de la República encontró un nuevo campamento de narcotraficantes; mil campesinos secuestrados por los narcos estaban concentrados en el poblado y fueron trasladados a la capital del estado para ser atendidos por las autoridades militares”, cita una publicación del 11 de noviembre.

Sin embargo, al contrario, decía Zamora Apam, “el estado de Chihuahua no es tradicionalmente un productor de drogas enervantes, sino que lo que ocurrió el pasado mes de octubre fue exclusivamente accidental cuando se encontró que en un territorio había varios plantíos de mariguana”.

Lo anterior –cita El Diario de Juárez– fue informado por una fuente de la Procuraduría General de la República región 07, “sin embargo, entre tanto continúan con los rastreos con los que se sobrevuela un vasto territorio de la entidad en busca de posibles plantíos, no únicamente de mariguana sino de otros enervantes”.

Señala que esta actividad preventiva que se efectuaba en la entidad era realizada por el Ejército Nacional, Policía Judicial Federal y el Gobierno del Estado, pero se estaban atendiendo denuncias que señalaran la existencia de plantíos. “Hasta el momento no se han hecho denuncias importantes que conduzcan a la localización de sembradíos tanto de mariguana como de amapola en la zona serrana”, se dijo.

Ese funcionario calificó como “incidente” y no como una “actividad regular” lo que señaló como “el gran escándalo de la maquiladora de mariguana y el confinamiento de centenares de trabajadores en estos campamentos especiales”.

jolmos@redaccion.diario.com.mx

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