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Estado

Bailan día y noche en Norogachi

Las estrellas, el fuego, las montañas y el verde de los árboles son testigo del sonido de los instrumentos y la festividad

Alejandra Sánchez
El Diario

sábado, 30 marzo 2024 | 13:59

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Norogachi, Chihuahua— Con gran fervor y pese al cansancio, rarámuris danzaron durante el día y la noche, y aún continúan con las celebraciones de Semana Santa, mismas que, para ellos representan el ahuyentar el mal y atraer el bien.

Los festejos iniciaron desde el jueves, los bailes dieron inicio alrededor de las dos de la tarde; Norogachi, estuvo lleno de fiesta y de instrumentos musicales. 

El tiempo ahí es relativo ya que, “Los Pintos” no pararán de bailar hasta el sábado que es cuando culminará la celebración. Los rarámuris hicieron parte de todo esto al fuego, uno de los elementos más importantes para ellos, por lo que encendieron una fogata. 

Los danzantes son de diversas comunidades e incluso, algunos de ellos caminan varias horas para llegar al punto de reunión y bailar día y noche. 

En los actos de esta Semana Santa, también hubo comida y tesgüino; “Los Pintos” hicieron su procesión por todo el pueblo, en medio de banderas e instrumentos musicales.

Además, los habitantes de Norogachi aprovecharon como cada año para ofertar alimentos. 

En estas fiestas, las mujeres y los niños tienen el permiso de ir a descansar; mientras que, los hombres continuarán bailando.

Es así como las estrellas, el fuego, las montañas y el verde de los árboles han sido testigos de las danzas, del sonido de los instrumentos y de una de las festividades más importantes para los rarámuris.

La sepultura

Ayer, de nueva cuenta, las mujeres cargaron a la Virgen de los Dolores por las calles del poblado y más tarde llevaron a cabo el ritual de “El Santo Entierro”. Para ello, todos partieron hasta el panteón y sepultaron la imagen de Cristo envuelto en una cobija.

Posteriormente, comenzó la ceremonia de “Los Pascoleros” para ahuyentar el mal.

El nuevo orden universal

Hoy, es la “quema de Judas”, tradición llevada a cabo en otras regiones del país, pero que en el caso de Norogachi tiene sus propias variantes.

Aquí, “Los Pintos” llegarán cargando al muñeco del Judas, que representa siempre a un hombre blanco o “chabochi” relleno con paja. Mediante un ritual quemarán a Judas, simbolizando la muerte del mal.

Tras varios insultos, azotarlo y lanzarle piedras, el muñeco de Judas finalmente es quemado y los danzantes anuncian la creación de un nuevo orden universal.

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