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Estado

Alcanzaría nivel histórico

Aumenta captación de La Boquilla 5% diario

Llega a mil 903 millones de metros cúbicos

Luis Fernando González / El Diario

miércoles, 07 septiembre 2022 | 06:00

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Camargo.— Debido al incremento del almacenamiento de la presa La Boquilla en 900 millones de metros cúbicos, (casi tres veces la capacidad de Las Vírgenes) en menos de 10 días, ubicándola al 70 por ciento de su capacidad con mil 903 millones de metros cúbicos, a consecuencia del agua que sus afluentes continuarán proporcionándole incluso los siguientes días por lluvia continua, autoridades municipales se encuentran en alerta ante un inminente derrame de excedentes, por primera vez desde 2008.

Con afluentes de los ríos Conchos, Balleza y Nonoava, en cuya zona no ha dejado de llover con pronóstico de precipitaciones pluviales continuos durante los siguientes días, la presa La Boquilla, pasó del 35 al 70 por ciento de su capacidad en un corto período debido a las fuertes precipitaciones en la zona de la sierra.

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El director de Agricultura de la Secretaría de Desarrollo Rural de Gobierno del Estado, Arturo Zubía Fernández, dijo a los medios en Camargo, que sería catastrófico el que se diera el derrame de la presa debido a las consecuencias que traería consigo. Señaló que se está en una condición similar a lo sucedido en 1974 y en el 2008.

Los registros de Conagua indican que el derrame más prolongado para esta presa fue en 1991 cuando alcanzó 1.76 metros la lámina sobre el vertedor y 143 días continuos vertiendo excedentes.

En el 2008 fueron 58 días y con una lámina, la más alta alcanzada hasta el momento con 3.42 metros.

Debido a este panorama, y con la finalidad de establecer un frente común, los alcaldes de la región que tienen afluentes con el Conchos, se reunirán con representantes de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Conagua y Protección Civil, para elaborar una estrategia con la cual enfrentar un inminente derrame de la presa más grande del estado.

Hoy se espera la presencia de la gobernadora María Eugenia Campos Galván alrededor de las 4:00 de la tarde recorriendo la zona, conociendo de manera directa la problemática y sobre todo, obteniendo información de primera mano sobre la gravedad que significa un eventual derrame de La Boquilla. El último se registró en el 2008.

En aquella ocasión, alrededor de mil 500 metros cúbicos por segundo salieron durante semanas del Lago Toronto, vaso contenedor del gigantesco embalse, al caudal del río Conchos aguas abajo causando destrozos en más de 2 mil hectáreas en San Francisco de Conchos, arrasando con las 8 mil labores viejas en Camargo y más de 2 mil 500 en La Cruz, amén de destrucción similar en Saucillo, Julimes e inundaciones históricas en Ojinaga, única demarcación en la que el agua llega hasta zonas habitadas. 

Para ubicar la magnitud de La Boquilla y sus efectos en un eventual derrame, se requiere saber que su vaso contenedor, el Lago Toronto, mide 50 kilómetros de largo por 11 de ancho a su máximo nivel y abarca los municipios de Valle de Zaragoza y San Francisco de Conchos.

En La Boquilla cabe 8.5 veces la presa Francisco I. Madero. El caudal que recibe en este momento de sus afluentes se estima en poco más de 2 mil metros cúbicos por segundo. Para entender esta cantidad de agua, podríamos tomar el canal de riego 005 como referente; este caudal soporta hasta 70 metros cúbicos por segundo, es decir, sería el equivalente de 28 canales de riego, a su máxima capacidad, desaguando en un solo lugar al mismo tiempo. 

En lo que se refiere a los cultivos que resultarían más afectados, se requiere recordar que en las últimas décadas la conversión a la producción de nuez fue casi total. Se estima que entre el 80 y hasta el 90% de la superficie al paso del río Conchos, son precisamente huertas nogaleras. Lo que resta se divide en alfalfas, maíces, chiles y hortalizas. 

De inicio, más de 10 mil hectáreas ubicadas en San Francisco de Conchos, Camargo y La Cruz serían arrasadas por la corriente. Y es que, además del enorme caudal, que en el 2008 fue de mil 500 metros cúbicos por segundo, el río carece del mínimo mantenimiento desde hace lustros. Es decir, el Conchos no tiene una caja adecuada. Las inundaciones que al día de hoy se registran con la creciente del río Florido, así lo demuestran. 

La información que fluye al momento por parte de productores de experiencia, monitores del clima y observadores de los ciclos de derrame de La Boquilla que se estiman se repiten cada diez años, es que este 2022 toca enfrentar una vez más las grandes aguas y con ellas el desastre que provoca en el entorno. 

Considerando que la producción nogalera regional viene de dos años muy malos: el 2021 azotada por una granizada histórica que arrasó con más de 4 mil hectáreas y el 2020 con pésima calidad del producto, amén de un incremento de hasta un 200% en el precio de los principales insumos como fertilizantes, los efectos para la economía con un eventual derrame de La Boquilla este año serían, simple y llanamente, catastróficos.

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