Estado

Alertan por casos de suicidio en el estado

Buscan estrategias sólidas para tratar de atajarlos

Salud Ochoa
El Diario

viernes, 10 septiembre 2021 | 06:00

Chihuahua— La pandemia fue un laboratorio humano de lo que podría ocurrir cuando los miembros de una familia conviven en el mismo sitio las 24 horas del día. El suicidio, ssgún los expertos, fue una de las múltiples consecuencias de ello. 

En Chihuahua durante el lapso de 1 de enero al 6 de septiembre del 2021 se han registrado 341 decesos por ese motivo, lo que mantiene a la entidad en los primeros sitios a nivel nacional. Lo anterior significa que cada mes han ocurrido por lo menos 42 muertes por ese motivo. De ese total, 136 (la mayoría) se registraron en la zona centro, 97 en la zona norte, 63 en la occidente y 45 en la zona sur del estado.

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio, que se celebra anualmente el 10 de septiembre, tiene el objetivo general de crear conciencia acerca de la prevención del suicidio en todo el mundo.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, los objetivos de celebrar este día incluyen promover la colaboración de las partes interesadas y el auto-empoderamiento para abordar las autolesiones y el suicidio a través de acciones preventivas.

Esto se puede lograr –publica el organismo en su página web– mediante el desarrollo de capacidades de los proveedores de atención médica y otros actores relevantes, difusión de mensajes positivos e informativos dirigidos a la población en general y grupos en riesgo como los jóvenes, y facilitando un debate abierto sobre la salud mental en el hogar, la escuela y el lugar de trabajo, etcétera.

Drogas y pensamientos suicidas van de la mano

También se anima a las personas que están contemplando el suicidio o se ven afectadas por él a que compartan sus historias y busquen ayuda profesional.

Según datos de la Fiscalía General del Estado (FGE), el 40 por ciento de los suicidios reportados este año están vinculados con el consumo de drogas, relación que se incrementó en un 5 por ciento respecto al año anterior. En el 2021, según la dependencia, hay más suicidios pero también más consumo de enervantes principalmente alcohol, anfetaminas, cocaína, benzodiacepinas o una mezcla de varias.

Información de la Dirección de Servicios Periciales y Ciencias Forenses, obtenidos vía transparencia mediante oficio FGE-6C.ZC.19.EA.02.417/1/1/01009/2021 establecen que del total de cuerpos ingresados al Semefo por suicidio, el 39.94 por ciento dio positivo a drogas tras las pruebas toxicológicas.

Las más comunes en orden de aparición son: alcohol (14.78), benzodiacepinas (5.03), cocaína-alcohol (4.72), anfetaminas (4.09), anfetaminas-THC (2.83), anfetaminas-alcohol (1.57). Otras sustancias también utilizadas por quienes han cometido suicidio aunque en menor cantidad, son cocaína, opiáceos y mezclas diversas.

Imelda Alcalá, doctora en Psicología e investigadora, señala que el problema del suicidio tiene varios años en Chihuahua, sin embargo no ha habido hasta el momento estrategias sólidas para hacerle frente y tratar de atajarlo.

“Tenemos varios años con el suicidio como un problema importante y diferentes instancias se han ufanado y han presumido que hacen grandes cosas para prevenirlo. Pero, el tipo de estrategias comunes son más bien informativas, les llaman talleres con diferentes títulos pero si los analizas te das cuenta que lo único que hacen es informar. No hay intervenciones que modifiquen las condiciones de riesgos que tendrían que ser atendidas para que pudiéramos hablar de una reducción de las cifras de suicidios. Si vamos a las estadísticas nos damos cuenta que lo que están haciendo no tiene ningún efecto”, asegura.

Alcalá abunda en que durante años se han tenido palabras y no acciones además de un recurso público magro dedicado a la atención de la salud mental.

“El problema no es que no sepamos qué es lo que puede estar asociado con el suicidio, la bronca es que en las intervenciones tanto en Juárez como en Chihuahua carecen de estrategias apropiadas. Hay palabras y no acciones, pero además no hay recursos suficientes para ello. Son cantidades ridículas las que tienen las instancias dedicadas a la salud mental y con eso está muy difícil que pretendan que hagan mucho y lo que se hace, pues no es efectivo”.

Agrega que la intervención a nivel comunitario no puede ser informativa nada más, se requiere política pública encaminada a atender casos en donde haya la evolución de las creencias de desamparo y la presencia de depresión, pero también las otras condiciones asociadas con el intento de suicidio.

“Qué está haciendo el Estado por ejemplo para el manejo apropiado del consumo de drogas en los más jóvenes, qué se está haciendo a nivel preventivo, no al nivel de meterlos a la cárcel, antes de eso qué se hace”, cuestiona. 

Según la experta las condiciones más relevantes asociadas al suicidio son la depresión y el consumo de sustancias, aunque existen otras que también deben encender una luz roja en quienes las detectan.

“Cuando conoces a alguien que expresa el deseo de morir, que está agitado o ansioso, que tiene un comportamiento de mucho riesgo, que se aísla de la familia o amigos, evita situaciones sociales, abandona cosas que le producen placer, tiene insomnio, cuando usa drogas, tiene problemas de irritabilidad, cuando dejan de trabajar o desempeñarse apropiadamente en la escuela, todos son síntomas que debemos tomar en cuenta. Pero un factor muy importante es la sensación de desamparo, cuando esa persona cree que lo que tiene no tiene remedio, no importa qué haga, igual va a seguir sintiéndose mal. Esto último está vinculado con la gente que enfrenta adicciones y no está en condiciones de dejarlas. Ninguna de las intervenciones del Estado y Municipio se ha enfocado en eso”, apunta.

En la relación drogas-suicidio, Alcalá explica que los adictos tienen 6 veces más posibilidades de intentar quitarse la vida.

“El abuso de sustancias como el alcohol –que es legal pero adictivo– o los individuos que tienen un desorden de adicción tienen seis veces más posibilidades de intentar suicidarse en algún momento de su vida. Sí hay una asociación entre ambas cosas, aunque no es determinante. La depresión y la adicción están muy relacionadas de tal forma que un adicto en algún momento  presentará un cuadro depresivo y es el más conectado con el suicidio. El consumo de sustancias si es un factor determinante para el suicidio, pero el que está en medio es la depresión”, enfatiza.

El psiquiatra Alfredo Espinoza explica que el suicidio es un fenómeno muy complejo donde intervienen muchos factores y la causa de este podría encontrarse en la infancia de las víctimas.

“La causa está en los primeros años. Son personas que no fueron nutridas afectivamente como lo requerían. Hacen una construcción de personalidad débil, endeble, y para fortalecer su propio yo hacen uso drogas. Cada droga en un primer momento alivia. Las adicciones son por dos razones: evita el dolor físico y emocional y genera placer pero muy rápido viene el lado oscuro”.

De acuerdo con Espinoza, la pandemia fue un laboratorio humano de lo que pudiera pasar en la familia que permanece reunida las 24 horas.

“Fue una bomba en todos los sentidos, coartó la libertad, nos sometió a estar en un huevito, tolerándose. Las familias de hoy día son muy deficientes en sus armonías, disfuncionales. En el encierro acrecientan todos los malos humores, las patologías que ya había se agudizan y todo se vuelve un caos. En ese caos la enfermedad mental esta por allí y cuando no se puede salir por otro lado uno de los caminos es la enfermedad mental y allí están las adicciones, el suicidio y la violencia”, dice.

Tras la pandemia, dice Espinoza, se reportó un incremento en la consulta psiquiátrica lo que aunado a la poca cantidad de especialistas que hay en el estado, llevó a que si un paciente requiere una cita, debe esperar meses. Por tanto, dice el especialista, lo recomendado es que la gente busque salir del lado oscuro.

“Sí hubo un incremento en las consultas, algunos psiquiatras compañeros todavía no regresan a sus consultorios además de que hay muy pocos especialistas. Como una parte de lo preventivo hay que tomar en cuenta que lo pandémico es lo oscuro y lo asfixiante. Hay que tratar de ir al lado contrario donde haya aire y luz. La caminata, la espiritualidad, la conversación, el arte, tratar de disfrutar la vida. Todo eso puede ayudar porque si algo debemos aprender es que la vida se va en un parpadeo entonces de aquí al otro parpadeo seamos felices”, puntualiza. 

sochoa@diarioch.com.mx

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