Estado

Ahora sí se paralizó la ciudad de Chihuahua

Ley seca, clausura y cierre de áreas recreativas y negocios reflejan un vacío en el que no faltaron quienes desafiaron las medidas

Silvestre Juárez/El Diario

Staff
El Diario de Chihuahua

lunes, 26 octubre 2020 | 16:12

Chihuahua.- Una ciudad paralizada donde las cintas de restricción en áreas públicas, las puertas cerradas y los operativos Covid estuvieron a la orden del día fue el ambiente que se vivió el día de ayer, primer domingo desde que la ciudad, y todo el estado, regresaron al semáforo rojo. 

No obstante en esta jornada no faltaron quienes decidieron salir a las calles, a pasar por comida para llevar de restaurantes o acudir a alguna de las tiendas departamentales que permanecen abiertas. 

Desde temprana hora cierta calma se respiró en las calles de la ciudad, cuya movilidad de vehículos y transeúntes se percibió claramente reducida en distintos sectores. 

Sin embargo como cada domingo tianguis de distintas colonias fueron quienes iniciaron con sus actividades regulares, hasta que el operativo integrado por decenas de agentes de distintas corporaciones les cayó de sorpresa, y a pesar de las confrontaciones estos fueron retirados. 

Así fue también con los negocios que desde el pasado viernes se han resistido al cierre, y que sin embargo debieron ceder ante la mano dura que se ha aplicado en este regreso al semáforo rojo, en el que sin embargo algunos se han hecho de la vista gorda argumentando la falta de notificaciones para distintos giros de negocios. 

El Centro Histórico de la ciudad, uno de los puntos que más reúne gente los fines de semana lució semivacío, con todas las bancas, y descansos envueltos por cintas rojas y amarillas, perifoneos y otras medidas que buscaban disuadir a los visitantes, por lo que incluso los boleros que acudieron a trabajar decidieron mejor ponerse a bailar, ante la falta de clientes. 

“Esta mañana no hubo nada de clientes, entonces mejor pues nos pusimos a bailar. Esperemos que más tarde nos caiga otros poquitos porque está muy sobado y con la mano le cuento la gente que pasa por aquí”, aseguró Francisco Rascón Montoya, limpiador de calzado de la Plaza de Armas. 

En este sentido el corredor comercial semiambulante de la Calle Cuarta también debió acatar las medidas que desde días atrás les costaron clausuras y altercados con autoridades, por lo que en esta ocasión no arriesgaron y mantuvieron sus puertas cerradas al no tratarse de negocios esenciales. 

Lo que sin embargo los comerciantes no han visto con buen talante, al tratarse de su fuente única de ingreso. 

“Yo tengo un puesto en el Mercado Reforma que desde el mes de marzo nos cerraron y hasta la fecha no nos han dejado abrir, y ahora con esto pues está peor la cosa. Además de eso no hemos recibido ningún apoyo como lo prometieron. Yo estoy ahí en la Julián Carrillo y Sexta y a pesar de que desde hace tiempo les llevamos papelería y todo nada nos han dado. Aparte con ese autoritarismo y esas multas de 50 mil pesos si llegamos a abrir, ¿qué cree el gobernador que nosotros tenemos para comer como él?”, condenó Federico Corral Pérez, quien ha tenido que salir a vender a las calles tras el cierre desde hace meses. 

En el sector del comercio formal las grandes plazas comerciales como Fashion Mall, Galerías, Paseo Central, entre otras, permanecieron con sus puertas cerradas al público. 

El gran espacio de estacionamiento de Fashion Mall lució semivacío, sólo ocupado por una docena de vehículos de personas que acudieron a las tiendas departamentales como Liverpool, que al tener accesos independientes permanecieron abiertas. 

Asimismo los parques recreativos desde la Deportiva, hasta los parques metropolitanos de las tres presas conservaban las barricadas e incluso los guardias de seguridad recibieron apoyo de elementos de la Policía Municipal para resguardar las entradas. 

Así pues la presencia de los operativos, las amenazas de multas a vehículos, negocios y transeúntes lograron aminorar en cierto grado la movilidad urbana sobre todo en un día en que la mayoría de los chihuahuenses se encuentran descansando del trabajo de la semana, y no se ven obligados a abandonar sus hogares por motivos laborales, aunque no son todos, también la falta de personas en las calles derivó en que distintos giros cerraran temprano sus negocios ante la poca clientela.