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Estado

Chihuahua en tiempos de Caro Quintero

Advertía Búfalo año violento para el estado

Tras el hallazgo de 8 mil toneladas de mariguana del ‘narco de narcos’

Javier Olmos
El Diario de Juárez

martes, 26 julio 2022 | 12:35

Archivo / El Diario de Juárez | Registros de la hemeroteca de El Diario relatan la escena violenta a principios de 1985 | En los años 80, Rafael Caro Quintero y Félix Gallardo, eran ya los principales jefes del narcotráfico en Chihuahua Archivo / El Diario de Juárez | Registros de la hemeroteca de El Diario relatan la escena violenta a principios de 1985 Archivo / El Diario de Juárez | Registros de la hemeroteca de El Diario relatan la escena violenta a principios de 1985 | Destrucción de un narcoplantío en la sierra

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Segunda de dos partes

Transcurría el segundo día del tercer mes de 1985 y con 13 homicidios dolosos, Ciudad Juárez ya advertía el preludio de un año “violento en extremo”, cita una nota publicada por El Diario de Juárez el sábado 2 de marzo de ese año.

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“Trece bestiales asesinatos apenas en lo que va del año”, menciona el cabezal de una nota que ligaba “varios” de esos homicidios con las actividades del narcotráfico en la frontera.

Desde febrero de ese año, Caro Quintero ya estaba en la mira de la Procuraduría General de la República (PGR) por secuestrar al agente de la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos Enrique Camarena Salazar, junto con el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, ambos muertos y torturados presuntamente por este narcotraficante.

Ese mes, el fundador del Cártel de Guadalajara, llamado “narco de narcos”, iniciaba su debacle, pero a la par daba pie al nacimiento de otros grupos criminales.

Los registros de la hemeroteca de El Diario relatan que desde que fue localizado el rancho El Búfalo, en el municipio de Jiménez –lo que en ese entonces era la mayor plantación de mariguana en la historia del país– comenzaron a descubrir más sembradíos de este tipo por diversas regiones del estado.

Los archivos periodísticos señalan que aunque en México no se producía la heroína, sí pasaba por el país hacia Estados Unidos, principalmente desde Guadalajara.

Pero además, indica una publicación del 13 de febrero de 1985, el tráfico de esta droga entre octubre de 1982 y septiembre de 1983 aumentó al 33 por ciento, y entre octubre y septiembre de 1984 subió al 36. En los últimos tres meses del 1984, el narcotráfico se elevó al 38 por ciento, con destino a Estados Unidos a partir de México.

En esas fechas la PGR hablaba de que había identificado a 75 narcotraficantes “muy importantes” y a 18 bandas “muy poderosas”, “que se han convertido en un puente o trampolín” del tráfico de drogas hacia el mercado de Estados Unidos, particularmente de cocaína y heroína, cada vez más puras y cuya comercialización ha ido en ascenso en los últimos tres años”.

El embajador de Estados Unidos en México, John Gavin, y el administrador de la Dirección Norteamericana de Estupefacientes, Francis Mollen, destacaban que México cobraba participación creciente en el tráfico de estupefacientes desde América Central hasta en 50 por ciento, y el otro 50 procedía de países del sureste asiático con destino al mercado estadounidense.

La capital del estado de Jalisco era el principal centro distribuidor de drogas hacia Estados Unidos, señala.

Por una parte, se decía que el secuestro de “Kiki” Camarena se debió a que la Policía Judicial Federal, al realizar investigaciones en Jalisco, detectó puntos vulnerables del narcotráfico internacional y sus nexos en nuestro país.

Esa misma corporación, detallaba la PGR, estaba por realizar otra acción sorpresiva en Chihuahua.

El reporte cita: “En el pasado mes de diciembre, días después de la operación en Chihuahua, varios agentes de la Judicial Federal estuvieron a punto de capturar a varios jefes del narcotráfico cuando se encontraban reunidos en el restaurante La Jaiba, ubicado en Guadalajara, y a raíz del enfrentamiento a tiros con los narcotraficantes continuaron las pesquisas”.

Entonces surgieron dos nombres: el de Caro Quintero y el de Miguel Ángel Félix Gallardo, este último llamado el “jefe de jefes” y “zar de la droga”, como los presuntos secuestradores de ‘Kiki’ Camarena y Zavala Avelar.

Quintero y Félix Gallardo, indicaba la Policía Judicial Federal, eran ya entonces los principales jefes del narcotráfico en Chihuahua y los propietarios de plantíos clandestinos que fueron destruidos unos meses antes, en 1984.

Félix Gallardo fue uno de los fundadores del Cártel de Guadalajara. Los informes plasmados en la historia de este rotativo refieren que Félix Gallardo, detenido y acusado el 8 de abril de 1989 por cargos de tráfico de drogas, seguía dando órdenes desde prisión, lo que ameritó su traslado a una cárcel de máxima seguridad.

Eso motivó la división del Cártel de Guadalajara en varias fracciones, y de ahí surgieron el Cártel de Tijuana, el Cártel de Sinaloa, el Cártel de Juárez –entonces dirigido por Amado Carrillo Fuentes– y el Cártel del Golfo, liderado por Juan Nepomuceno Guerra.

Hoy en día algunas de esas bandas criminales mantienen control férreo de Juárez y otras regiones del estado de Chihuahua, de acuerdo con las autoridades actuales.

Tal como sucede ahora, desde 1985 cuando se encontraron cultivos de mariguana por todo el estado –entre ellos el más grande en la historia del país–, las autoridades de los tres niveles de gobierno se comprometían públicamente a combatir el narcotráfico.

Una nota del primero de marzo indica que “jefes de todas las corporaciones” se reunían en la frontera, convocados por el exgobernador Óscar Ornelas, “con la finalidad de combatir con mayor eficacia los problemas de delincuencia y criminalidad”, medida que se basaba en la petición, principalmente de Juárez, “ante hechos de violencia que se han registrado en aquella frontera”.

Mientras todavía no eran encontrados torturados y muertos los dos secuestrados por Caro Quintero, en Juárez inició la “Operación Respeto”, a través de la cual sectores empresariales, universitarios y organizaciones sociales y de Gobierno, exigían al Gobierno de Estados Unidos un alto a revisiones exhaustivas en los puentes internacionales, en busca de “Kiki” Camarena. 

En ese entonces las notas periodísticas hablaban de “desmanes de los Cholos Unidos”, de policías locales y estatales extorsionadores en la cárcel, de torturas desde el Cereso número 3, así como de robos, atracos y comandantes detenidos.

Para saber:

En la década de los 80, la PGR hablaba de que había identificado a 75 narcotraficantes ‘muy importantes’ y a 18 bandas ‘muy poderosas’, ‘que se han convertido en un puente o trampolín’ del tráfico de drogas hacia el mercado de EU, particularmente de cocaína y heroína, cada vez más puras.

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