Espectáculos

Salvar el fuego es mi novela más arriesgada: Guillermo Arriaga

El escritor mexicano habla sobre su nueva novela, que le valió el Premio Alfaguara 2020

El Diario de Chihuahua

jueves, 13 febrero 2020 | 18:03

La voz al teléfono del escritor, guionista y cineasta  Guillermo Arriaga   suena eufórica. El tono y la rapidez con la que articula lo deja claro. No hace falta verlo para saber que, desde que anunciaron el 24 de enero que su novela Salvar el fuego ganó el Premio Alfaguara, vive un júbilo adolescente. “Es que yo no esperaba ganármelo”, dice Guillermo Arriaga en entrevista a Life and Style, publicó Expansión.

Hace unas semanas, Arriaga estaba de cacería “en un rancho en medio de la nada” y se despertó a las tres de la madrugada para beber agua. Le costó volver a dormir y jugaba solitario en su teléfono cuando vio en la pantalla un número con el código de España. Era Pilar Reyes, la directora editorial de Random House, quien le comunicó al escritor mexicano Juan Villoro, presidente del jurado del Premio Alfaguara: “Él me echó un hermosísimo rollo que yo no pude escuchar bien porque la señal era pésima”, explica Guillermo Arriaga. “Me paré corriendo para buscar mejor señal y me dijo: ‘Guillermo, ganaste por decisión unánime’. Mi hija se despertó y me abrazó y luego fui y desperté a mi amigo Sergio Avilés y celebramos los tres. Nos pusimos a brincar de emoción, la verdad sí brinqué muchísimo de gusto”.

Salvar el fuego, que será editada en marzo, retrata las contradicciones de México, violento y lleno de contrastes, a través de un romance entre una coreógrafa de clase alta y un hombre que proviene del otro extremo de la clase social. En paralelo con su carrera cinematográfica — como guionista de Amores Perros (2000), 21 Gramos (2003) y Babel y como director de The Burning Plain (2008)— se ha desarrollado como novelista. Debutó con Escuadrón guillotina (1991) y le siguieron Un dulce olor a muerte (1994), El búfalo de la noche (1999) y El Salvaje (2016). Salvar el fuego, su quinta novela, se edita en marzo.

                 

                           

Salvar el fuego es la quinta novela de Arriaga. Ganó el premio Alfaguara de forma unánime.

El premio Alfaguara lo ganas ahora que tienes 61 años. Más allá de la emoción que sientes, ¿la edad hace que lo tomes con una perspectiva diferente que si lo hubieras ganado hace una o dos décadas?

No, qué perspectiva ni qué nada. No, carnal, yo emocionalmente me quedé como en los catorce años. Entonces, todo ahorita para mí es alegría.

Ya me quedó claro como eres ante la victoria, ¿pero cómo eres ante la derrota?

Pues igual…

¡Cómo!, ¿pierdes y también te pones a saltar?

No, bueno, aguanto el madrazo y sigo para adelante. A mí el fracaso no me agüita y no tengo el menor prurito en tomar responsabilidad de los fracasos que he tenido.

La novela aborda la relación entre dos personas de estratos sociales opuestos en un contexto violento. ¿Se puede retratar el México de hoy sin la violencia?

En este caso no, porque se supone que uno de los personajes viene de las antípodas de la sociedad, del extremo. Yo me había resistido, pero no hubo manera en que la realidad de nuestro país no se filtrara en la novela. Se fue filtrando de a poco.

                           

Aunque se tardó cuatro años en escribir Salvar el fuego, Arriaga llevaba dos décadas pensando en la historia de esta novela. (Photo by Timothy Hiatt/Getty Images) (Timothy Hiatt/Getty Images)

Has dicho que cuando te sientas ha escribir no tienes idea de qué historia vas a contar. ¿Escribir esta novela fue también así?

Sí, no tenía idea de nada. El hecho de que yo tuviera una idea para la historia me servía para las tres primeras páginas. Yo me siento a escribir tratando de encontrar la novela. Se me ocurrió hace muchos años, unos 20 años o más.

¿Y por qué tardaste tanto en escribirla?

Es que así son las historias. Leí que García Márquez dijo que le había llevado escribir treinta años Cien años de soledad, y me parecía un exagerado. Pero tiene toda la razón. Las historias tardan décadas en madurar y eso sucedió con ésta.

¿Cómo es vivir con una historia durante tanto tiempo sin poderla poner en papel?

Te das cuenta de que si no las cuentas, te envenena. Por eso más me valía contarla. Ya me incomodaba, sí, y sentía urgencia por escribirla. Ahora recuerdo que El Salvaje fue una historia que tenía en la cabeza desde los 14 años, o sea que con esa me tardé más de 40 años. Y Salvar el fuego estaba pulsando por salir, hasta que salió.

Si comparas esta novela con el resto, ¿piensas que has cambiado mucho como escritor?

Creo que sigo siendo el mismo, pero en cada trabajo elevo la apuesta. Si quisiera que calificaran mi trabajo, sería un elogio que dijeran: “Este tipo se arriesga cada vez más”. Y en Salvar el fuego arriesgué mucho. Es muy compleja y muy arriesgada, al grado que pudo haber sido un fracaso total.

¿En qué sentido es arriesgada?

En el sentido de que intento cosas que son difíciles de hacer. Por ejemplo, ésta es una novela polifónica. Está contada en primera, segunda, tercera y cuarta persona. Encontrarle una voz particular a un personaje y crearle un mundo es muy complejo; entonces imagina para cuatro distintos. Las cuatro voces hablan en tiempos desfasados y todos esos tiempos tienen que terminar conjugados en una vertiente final.

                           

Guillermo Arriaga festeja con el equipo de la película Desde allá ganar el Leon de Oro en el Festival de Venecia de 2015. (Photo by Vittorio Zunino Celotto/Getty Images) (Vittorio Zunino Celotto/Getty Images)

¿Fue duro el proceso de escritura?

No, fue muy gozoso. Yo no soy de esos escritores que dicen que sufren, porque para mí no hay nada más divertido que escribir. Escribí cuando estaba en Egipto, cuando me iba de cacería, en vacaciones familiares, en Navidad, en mi cumpleaños.

Uno de los ejes de la novela es el amor. En una entrevista hablabas de cuán importante era éste a nivel social para que las cosas mejoren en el país. ¿Podrías ahondar al respecto?

No sé si lo dije así, me parece muy cursi. Yo lo que digo es que los tejidos sociales se degradan sin amor, pero eso está demostrado a nivel sociológico, antropológico y psicológicamente. Cuando se fracturan las relaciones amorosas en una sociedad, el caos comienza a ganar terreno. Pero yo no estoy diciendo que con amor nuestro país se va a componer. Yo no creo en eso de que amándonos los unos a los otros nuestro país va a estar en paz. Por favor, acláralo si no fui preciso en la otra entrevista sobre este tema: lo que yo quiero decir es que el amor es importante para una sociedad sana.

¿Qué tipo de preguntas quisiste plantear con Salvar el fuego?

Ninguna. Yo lo que quería contar era contar un historia lo mejor posible y luego lo que sucede es que esa novela sí que planeta preguntas, pero no lo hago a propósito. No son las interrogantes las que me guían cuando escribo, no tengo el interés de lanzar cuestionamientos, sino de narrar lo mejor posible.

¿Por qué te interesa contar historias?

Porque me gusta mucho. Porque la verdad disfruto mucho de este trabajo. Es un hedonismo absoluto. Para mí esto es una adicción, te lo juro, yo quiero estar frente a un teclado escribiendo. Me fascina.

¿Cómo afecta esta adicción en tu vida personal?

Que engordé un montón de kilos (risas). Soy tan adicto que dejé de ir al gimnasio. Ser escritor es para mí como estar embarazado de una historia y en el momento en el que lo tengo, cuando publico, me vuelvo a embarazar.

                           

Joaquim de Almeida, Charlize Theron y José Maria Yazpik junto a Guillermo Arriaga en la presentación de su ópera prima, 'The Burning Plain', en el Festival de Venecia 2008. (Photo by Pascal Le Segretain/Getty Images) (Pascal Le Segretain/Getty Images)

Ahora que mencionas a los hijos, los tuyos ya son directores. ¿Con ellos discutes tus inquietudes como creador?

Por supuesto, con ellos hablo mucho, con mi hermana, con mis amigos, con mi madre y con mi padre, quien acaba de morir. Mis hijos me van a dejar atrás, les está yendo muy bien. Ya quisiera a su edad haber tenido su capacidad de contar historias.

Acabas de mencionar la muerte de tu padre. Más allá de lo obvio y tomando en cuenta que la muerte del padre es un tema literario muy explorado, ¿cómo te cambió su partida?

Pues mira… todavía no termino de procesarla. Lo que sí es que perdí a uno de mis lectores más agudos y precisos que me daba de las mejores retroalimentaciones. Mi papá siempre leía todos mis textos de principio a fin. Me hace mucha falta en ese sentido.

¿Terminó de leer tu nueva novela?

No, caray. Se me descompuso la impresora y le decía cada vez que lo veía que ya se la iba a dar, pero su enfermedad se lo llevó muy rápido, en tres semanas, y leyó sólo dos capítulos. Me dijo que arrancaba muy bien la historia, pero desafortunadamente ya no pudo terminarla.

¿Crees que en algún momento te gustaría sublimar esa historia con tu padre a través de la literatura o el cine?

Yo lo que creo es que aproveché a mi padre muchísimo, fuimos muy cercamos siempre. Fuimos muy amigos. Siempre hubo un buen espíritu y creo que no quedaron cosas pendientes. Así que no creo que lo haga.

¿Cine o literatura?

Es que yo siento que incluso cuando hago cine hago literatura. Mis películas tienen mucho de novelístico. Si te das cuenta tienen estructura de novelas faulknerianas y proustianas.