Espectáculos

Retoma el camino

Rebautizado como ‘7Vocho7’ el icónico auto de herrería que se exhibía en artesanías el Patio sobre la Lincoln, celebra sus 50 años motorizado y listo para volver a rodar

Brisa Frias / El Diario

miércoles, 01 septiembre 2021 | 06:00

Marco Tapia /El Diario | Durante años el emblemático volkswagen de metal estuvo estacionado a las afueras de Artesanías El Patio, donde las familias acudían para tomarse la foto y el que figuró en postales como otro personaje más de la ciudad Marco Tapia /El Diario | Rebautizado como ‘7Vocho7’ el icónico auto de herrería que se exhibía en artesanías el Patio sobre la Lincoln, celebra sus 50 años motorizado y listo para volver a rodar Marco Tapia /El Diario | Los trabajos para motorizar el auto se hicieron en el taller de la familia Rosales, y está listo para volver a rodar. A partir del próximo 18 de septiembre estará en exhibición en Lincoln 787 Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario Marco Tapia /El Diario

De la época gloriosa de la ciudad, de aquellos días en que la Avenida Juárez encandilaba por las noches y en los que el turista se sentía atraído a recorrer las calles de la frontera donde la ‘gente es más sencilla y más sincera’, hay un ícono indiscutible que ha vuelto a su lugar de origen para seguir siendo parte de la cultura juarense.

Corazón y mucho empeño se han puesto en la restauración del vocho del Pronaf, ese que durante años estuvo estacionado a las afueras de Artesanías El Patio, el mismo al que muchas familias acudían para tomarse la foto y el que figuró en postales como otro personaje más de la ciudad.

Ahora que se cumplen 50 años de haber sido construido, y rebautizado como ‘7Vocho7’, el automóvil de herrería regresó a su sitio habitual, donde hoy se encuentra Lincoln 787, justo en esa dirección. 

La manera en que lo hizo fue triunfal, pues llegó circulando gracias al funcionamiento perfecto de todas sus partes. 

Es de la ciudad

“El vehículo es de la familia Flores porque la familia lo idealizó bajo la tutela de un reto, pero el carro le pertenece a Ciudad Juárez porque ha permitido que la gente pueda levantar la mano y diga ‘esto es nuestro’, es algo que de manera conjunta hemos expuesto, que dejamos morir, pero que estuvimos dispuestos a salvar”, expresa José Flores, director de Lincoln 787.

Luego, quien es propietario del singular vehículo da detalle de su reconstrucción, al tiempo en que activa la memoria para hablar de los orígenes del vocho que era de su abuela y terminó siendo un elemento representativo de esta frontera.

Platica que fue su abuelo, Daniel Flores Carranza, quien ordenó su construcción, convirtiéndose en el segundo que hubo en el país, pues el prototipo surgió en Coahuila.

Hecho de filigrana, técnica orfebre utilizada en la joyería principalmente, la carrocería se ensambló con el motor y el auto circuló regularmente por la ciudad hasta ser estacionado en el negocio de la familia, en 1971. En ese lugar permaneció por décadas, siendo una referencia del turismo en Juárez. 

Por desgracia, la persona encargada de darle mantenimiento no lo hizo, y el carro se fue deteriorando. 

Pasaron los años, la ciudad se industrializó y el turista dejó de venir. Artesanías El Patio cerró sus puertas al público general, aunque se siguió atendiendo a la clientela bajo agenda.

En ese estado estaba el negocio cuando José Flores regresó a la frontera, ya que se había mudado a San Miguel de Allende para atender centros de diseño y salas de exhibición dedicadas a promover arte y artesanía.

“Entre tantas cuestiones y proyectos y la situación que no nos favorecía en Ciudad Juárez terminé diciendo ‘voy a restablecer lo que fue Artesanías El Patio”, dice José.

A la par de la rehabilitación del negocio, se sintió motivado a hacer lo propio con el Volkswagen modelo 1967 con el que tanto se identificaban los juarenses.

“Empecé a trabajar en él, a desarmarlo, a conseguir máquinas para hacer los trabajos que se tenían que hacer, a buscar a los herreros originales”.

Para hacer posible su restauración, al automóvil se le hicieron todos los trabajos de herrería artística necesarios con el fin de revertir los daños que había sufrido el alambrón, además de que se consiguió el motor que empatara con lo demás y que funcionara como antes lo había hecho.

“Los trabajos los hicieron en el taller de la familia Rosales. El reto era tenerlo en 2019, pero por cuestiones de la vida, incluida la pandemia, tuvimos que desacelerar todo el proceso”.

Finalmente, el ‘7Vocho7’ estuvo listo para volver a rodar, y a partir del próximo 18 de septiembre estará en exhibición en Lincoln 787.

Resultado de una apuesta

La anécdota del origen del vocho de herrería la comparte José, emocionado por tener de nuevo en sus manos tan emblemática pieza.

Recuerda que la idea surgió de una apuesta, de un reto impuesto por Julián Arredondo -en ese tiempo gerente de la Volkswagen- a su abuelo, quien en ese entonces era promotor de artesanía.

“Julián le dijo ‘le traigo algo para que vea lo que es un artesano’, le entrega un fotografía de un vocho elaborado con varilla, y llevándose como se llevaban, mi abuelo se la avienta y le dice ‘le apuesto lo que sea a que aquí sí habemos artesanos”.

El problema que tuvo Daniel Flores fue conseguir un ‘escarabajo’ para transformar, pues en esos días quien tenía uno lo conservaba, así que no tenía en qué montar el trabajo artesanal.

“Un día mi padre iba manejando el carro de mi abuela, lo chocan y mi abuelo le da gracias a Dios de que está bien, pero también le da gracias porque ya tiene un chasis y ahora sí puede trabajar en él”, dice José entre risas.

La construcción, agrega, se realizó en la calle Monterrey de la colonia Melchor Ocampo, en el taller Flores Herrería Artística.

“Ahí es donde mi abuelo, conjuntamente con unos de sus artesanos y herreros empiezan a explorar. Se toman los modelos y sobre ello empiezan a hacer los trazos para que después se utilice el material más maleable y ligero con el que podía trabajar.

En 40 días se hizo el caparazón y luego los ajustes para hacerlo funcionar, a manera que pudiera rodar sin que se descuadrara o tuviera algún desperfecto.

Días después, uno de los vendedores de la VW tocó la puerta del gerente y lo apuró a salir, para que fuera testigo de lo que ocurría: un vocho de herrería se acercaba a la concesionaria.

¿Dónde verlo?

A partir del 18 de septiembre en Lincoln 787

Avenida Abraham Lincoln 787

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