Espectáculos

Los amoríos del príncipe vuelven a revelarse

El fallecido Duque de Edimburgo fue relacionado, a lo largo de su vida, con varias mujeres, entre famosas y hasta familiares de la Reina

Associated Press / Príncipe Felipe de Inglaterra

Fernando Toledo / Agencia Reforma

martes, 20 abril 2021 | 10:05

Ciudad de México— Caminó siempre tres pasos atrás de su esposa, la Reina Isabel II, pero el apuesto Duque de Edimburgo siempre tuvo una fama de mujeriego que ni el poderoso aparato de la Casa Real pudo acallar durante los 73 años de matrimonio con la soberana británica.

Y es que el Príncipe, alto y rubio, se vio siempre asediado por mujeres, algunas de ellas famosas y otras desconocidas, y aunque nunca hubo confirmación real de estas relaciones, los rumores circulaban en toda Inglaterra.

"Siempre le ha gustado mirar escaparates, pero nunca compra", afirmó en su momento Dickie Arbiter, ex secretario de prensa de Isabel II ante los comentarios sobre las supuestas infidelidades del Príncipe de ascendencia danesa y griega.

"Atractivo, atlético, inteligente y muy varonil, era casi imposible que no le fuera desleal a su esposa. Él emanaba masculinidad por cada uno de sus poros y era una promesa fuera y dentro de la cama", relata Lady Colin Campbell, autora del libro The Queen's Marriage.

Así, la lista de sus conquistas incluiría a muchas celebridades, como asegura la periodista Ingrid Seward, quien escribió una biografía no autorizada del consorte, quien fue el que más permaneció al lado de una Reina en Inglaterra. Entre ellas, y antes de casarse, cita a la famosa novelista Daphne Du Maurier, autora de Rebeca (obra que posteriormente fue llevada al cine), con quien, según la periodista, pasó fines de semana en Cornualles y a quien le externó sus dudas por casarse con la heredera del trono británico.

También se menciona un tórrido affaire con la actriz Cobina Wright Jr., quien, según algunos biógrafos, fue su gran amor y es llamada la precursora de Camilla Parker Bowles, actual esposa del Príncipe Carlos.

Otro escándalo fue el que ocurrió con la estrella Pat Kirkwood en 1948, con quien, según varios tabloides, habría mantenido una profunda relación mientras la Reina estaba embarazada del heredero al trono, hecho que se documenta veladamente en la serie The Crown. Sin embargo, ella negó siempre rotundamente todos los hechos afirmando que el Duque sólo había ido a visitarla a su camerino después de una función de teatro.

También se menciona mucho a la cantante francesa Hélène Cordet, una amiga de la infancia, y como otra de sus aventuras, sabía que tenían que guardar la mayor discreción. Con ella se llegó a afirmar que tuvo un hijo, Max, quien en 1989, ante los rumores, tuvo que salir a desmentir públicamente que por sus venas hubiera sangre real.

Y en el ámbito familiar

Parece ser que el Duque tampoco respetaba los lazos sanguíneos, ya que se le atribuyó un romance con la Princesa Alejandra de Kent, prima hermana de su esposa, famosa por su belleza y estilo.

Más sonado aún fue el romance que tuvo con la mamá de Sarah Ferguson, Susan Barrantes. Más tarde Sarah se convertiría en la esposa de su hijo Andrés, con quien tuvo dos hijas, Beatriz y Eugenia, y de quien se separó en 1996.

Se comentaba que el propio marido de Susan llegó a afirmar que mientras él jugaba polo, su mujer y el Duque jugaban a otras cositas. Además, la propia Sarah afirmaba que mientras se incendiaba el castillo de Windsor, su madre y Felipe estaban en Argentina teniendo un gran romance. De allí, que a algunos biógrafos explican entonces por qué la Duquesa de York nunca fue aceptada plenamente por la Reina.

Y peor aún, circulan rumores, que Romy Adlington, una novia de su hijo menor, Eduardo, lo acusó de haberle lanzado miradas lascivas y toqueteos cuando, con tan sólo 16 años, pasó un fin de semana en uno de los palacios de la Familia Real.

¿Más que amigas?

Varios aseguran que Felipe necesitaba de compañía femenina para que lo admiraran y lo hicieran sentir seguro, dado que nunca se sintió conforme con su papel secundario dentro de la Casa Real.

"Tuvimos una amistad apasionada, pero la pasión estaba en las ideas. No me fui a la cama con él. El Príncipe necesita compañeros de juegos, alguien con quien compartir sus inquietudes intelectuales", dijo la Duquesa de Abercorn al ser cuestionada sobre los posibles romances de Felipe.

Y quizás, por esos motivos, se explica la cercana relación que mantuvo, desde 1975, con Lady Penny Brabourne, quien estuvo invitada al funeral, y quien era novia del conde de Mountbatten, uno de sus ahijados.

Una amistad tan fuerte en la que, en varias ocasiones, se pudo ver a la pareja asistiendo a diversos eventos de equitación y otros deportes. Y cuando en 2010 la aristócrata fue abandonada por su marido, Felipe se convirtió en su principal apoyo y compañía. Según varios tabloides, la Reina estaba al tanto de esta relación y la toleraba, tanto que también existen varias fotos de ellas juntas, sonrientes y amigables.

En el libro Los Windsor de la autora estadounidense Kitty Kelley, prohibido en Gran Bretaña, se afirma también que junto con sus amigos, el actor Richard Todd y el fotógrafo de la corte Baron Nahum, el Duque se dedicaba a disfrutar de fiestas alocadas en selectos clubes nocturnos y en el departamento del histrión donde recibían a varias actrices famosas.