Lava a superestrellas

Hans-Jürgen Topf ahora se dedica a cuidar el de vestuario de personajes como Madonna, Pink y Beyonce, mientras andan de gira por el mundo

The New York Times
jueves, 31 enero 2019 | 21:40

Berlín— En una tarde de noviembre, Hans-Jürgen Topf caminaba tras bambalinas en la Mercedes-Benz Arena, donde decenas de personas descargaban el equipo para el último concierto de la gira ‘Experience+Innocence’ de U2. Después de saludar y abrazar con entusiasmo a varios miembros del equipo, Topf, de 62 años, llegó a una sala llena de lavadoras y secadoras encendidas.

“Esta es mi vida”, dijo. “Los artistas viven su vida y yo vivo mi vida de lavandería”.

Topf es el especialista en lavandería para giras más reconocido en el mundo. Ha viajado con muchas de las celebridades más grandes de la música, entre ellas Madonna, Pink y Beyoncé. Conforme las giras se han vuelto más grandes y más profesionalizadas, la logística que involucran es cada vez más abrumadora. ‘Experience+Innocence’, de U2, duró alrededor de siete meses y recorrió dos continentes, para lo cual se requirió del trabajo de aproximadamente 150 personas. Todas ellas necesitaban alimentos, dónde quedarse y, sí, ropa limpia.

Para eso está Der Topf, como le gusta hacerse llamar. Su empresa, Rock ’n’ Roll Laundry, proporciona equipo y personal de lavandería para las producciones de las giras. Aunque Topf no estuvo en la gira de U2 por una lesión en la espalda, fue a Berlín a recoger las máquinas que le rentó al personal (por lo general ahora se queda en su natal Alemania, debido a su lesión, pero las giras previas lo han llevado a países de Sudamérica o a Australia).

“Mi buena reputación ya es conocida”, dijo Topf. En el mundo de la música antes “nadie abordaba el tema de la lavandería, nadie quería aprender a hacerlo”, añadió: “Hasta que desarrollé un sistema para solucionarlo”.

“Es un pionero”, dijo por teléfono Jake Berry, director de producción en la gira de U2. Berry explicó que aún hace veinte años la mayor parte de la ropa durante una gira debía lavarse rápidamente en alguna de las paradas; para lo cual se recurría a cualquier lavandería local de autoservicio. Esa ropa, comentó, regresaba mojada o terminaba mezclada “con las pantaletas de alguna chica”.

Hasta que, a principios de la década de 2000, dijo Berry, un jovencito —Topf— llegó a pararse afuera de los recintos de conciertos en Alemania con una furgoneta. Ofrecía recoger, lavar y regresar la ropa de la producción. Berry dijo que los artículos regresaban bien doblados e impecables. Fue poco tiempo después que invitó a Topf a que los acompañara en la gira.

“Es muy difícil encontrar a un apasionado de la lavandería”, agregó Berry. “Él lo es”.


Mucho qu´lavar

El desafío más grande de lavar la ropa en una gira, explicó Topf, son la cantidad (puede variar de manera impredecible) y la necesidad de trabajar sin un lugar fijo. A menudo debe hacer su trabajo donde sea que pueda encontrar agua corriente; una vez incluso tuvo que hacerlo en pequeñas celdas improvisadas adonde llevaban a los fanáticos problemáticos en un recinto sudafricano. “Conozco los baños de todos los estadios alemanes de fútbol”, dijo.

Cuando está de gira, Topf empieza casi todos sus días con el trabajo de lavandería de la ropa de los artistas, que generalmente debe secarse con un pequeño ventilador para estar lista cuanto antes. Contó que la ropa más sucia que ha lavado fueron los trajes estilo overol que usó la banda de metal Slipknot: fueron rociados con cerveza, crema y sangre falsa y estuvieron guardados en bolsas de basura durante tres días.



Manchas de sudor

Según Topf, las manchas más comunes en la ropa de los artistas son de sudor y del polvo de aluminio de las rampas con las que el personal de la gira mueve el equipo hasta el escenario. Ese polvo termina en la vestimenta de los artistas cuando se ponen de rodillas o ruedan por el escenario. 

Hay muchos riesgos al lavar la ropa de los artistas. Topf recordó un incidente con el músico británico Joe Cocker, quien se enfureció después de que apareció una franja desteñida en los pantalones que Topf había lavado. “Nunca lo he olvidado”, comentó.

Topf añadió que el negocio de las giras se ha vuelto mucho más profesional y empresarial desde que comenzó su carrera. Antes solía encontrar drogas en la ropa todo el tiempo, dijo, pero “ahora es más probable que encuentre una bolsa de té”.



Conózclao

Topf nació en 1956, en el seno de una familia de refugiados de la República Democrática Alemana, que en ese entonces era la parte socialista del país. Su padre trabajaba como contrabandista; transportaba a gente a través de la Cortina de Hierro cuando cruzaba cargamentos de papa. Hasta que la policía secreta de Alemania del Este lo descubrió, tras lo cual el padre de Topf escapó con su esposa a Ludwigshafen, una localidad de Alemania Occidental, donde fundaron una lavandería. Topf aún vive ahí.

Una tarde en 1982, mientras hacía una entrega para el negocio de sus padres, Topf se topó con el autobús de la gira del rockero estadounidense Ted Nugent, que parecía estar perdido. Después de darle indicaciones al conductor, le dieron pases gratis para el concierto y, esa misma noche, se ofreció a lavar la ropa de la banda. El resto es historia.