Espectáculos

La actriz que rompió el silencio

Luego de sufrir sus abusos en 1997, Rose McGowan puso contra las cuerdas a Harvey Weinstein tras rechazar su dinero a cambio de quedarse callada

Agencias

viernes, 28 febrero 2020 | 16:48

Nueva York— Ahora es ya imposible predecir qué hubiera sido de la carrera de Rose McGowan como actriz si un día de 1997 no hubiera acudido a la reunión con Harvey Weinstein que le propuso su representante, Jill Messick. McGowan tenía 23 años y estaba en Utah para asistir al Festival de Cine de Sundance, donde se proyectaba una película en la que ella aparecía, Going All the Way, que se tradujo a español como Demasiado lejos. También había interpretado recientemente un papelito en el filme de terror Scream del que Weinstein era productor ejecutivo.

Reunirse con él era una oportunidad y casi una obligación, como para otros muchos intérpretes que aspiraran a crecer en su profesión.

Al llegar a la cita a las 10 de la mañana en el Stein Eriksen Lodge, un empleado del hotel la subió a la suite que ocupaba el productor. Nada extraño en este tipo de encuentros. Mantuvieron una breve reunión profesional y cuando ya se marchaba, Weinstein le comentó que la habitación tenía una bañera de hidromasaje. “Luego lo que sucedió, sucedió”, contó la actriz en Twitter, donde sin proporcionar muchos más detalles se refirió a la experiencia como una violación. “Baste decir que se abrió una puerta y mi vida cambió”.

Los detalles de este encuentro aparecieron en un artículo de The New York Times en octubre de 2017, poco después de que el mismo diario publicara una investigación sobre el todopoderoso productor y los abusos sexuales que había protagonizado durante décadas. Ese artículo también marcó un antes y un después en la vida de Rose McGowan que dos décadas después del asalto desarrollaba en su cuenta de Twitter un ferviente activismo feminista que debió inquietar lo suficiente a Harvey Weinstein como para mandar a sus abogados a negociar con ella un acuerdo de confidencialidad por si decidía hablar sobre aquel antiguo incidente. De hecho a finales de septiembre de 2017, McGowan recibió una oferta por su silencio de un millón de dólares. Todo el mundo le recomendaba que aceptará y ella pidió seis millones porque en el fondo pensaba “eres asqueroso, no quiero tu dinero, eso me haría sentir asquerosa”.

Cuando estalló el escándalo la actriz mandó a su abogado romper las negociaciones y se convirtió en el azote mediático del productor, a pesar de que en algún momento pensó en tirar la toalla porque creía que ya había pagado un alto precio con el estancamiento de su carrera. 

En cualquier caso las dudas sobre la personalidad oscura de Rose McGowan no las han disipado la sentencia que declara culpable al productor de delito sexual en primer grado (sexo oral forzado) a la ayudante de producción Mimi Haleyi y violación en tercer grado (sin consentimiento expreso, según la ley de Nueva York) a la actriz Jessica Mann. Quienes conocen a McGowan no dudan en afirmar que aquella experiencia le cambió la vida.