PUBLICIDAD

Espectáculos

Furor por el asesino

‘Dahmer’ se ha convertido en la tercera serie más vista en la historia de Netflix, lo que ha causado que su protagonista se convierta en el personaje de este otoño

Agencia Reforma

sábado, 12 noviembre 2022 | 06:00

PUBLICIDAD

Dahmer se ha convertido en la tercera serie más vista en la historia de Netflix, lo que ha causado que su protagonista, Jeffrey Dahmer, se convierta en el personaje de este otoño.

Este récord no causaría polémica si Dahmer no fuera un asesino serial conocido como El Carnicero de Milwaukee por matar a 17 niños y adultos, entre 1978 y 1991, año en que lo detuvieron.

PUBLICIDAD

De esta manera, Dahmer se suma a otras figuras criminales como Ted Bundy, John Wayne Gacy y Richard Ramírez que han seducido a la audiencia por la complejidad de su mente y lo retorcido de sus delitos.

Sin embargo, este furor por los asesinos seriales -de ficción y no ficción- ha originado una serie de cuestionamientos: estas series y películas ¿son una apología a la violencia y al asesinato? ¿Faltan al respeto y revictimizan a las familias de la víctimas? ¿Hasta qué punto producir estos materiales es ético? ¿Cuál es la posición que debe tomar el espectador?

Los especialistas de cine Janett Juárez y Manuel Ayala explican los motivos por los que los espectadores se sienten fascinados por los asesinos y proponen soluciones para que películas y series sobre crímenes verdaderos brinden un equilibrio en escena entre el victimario y la víctima.

Un equilibrio

Para la directora y guionista Janett Juárez no está mal tratar de entender la perspectiva de los asesinos a través de las películas y series que se producen sobre ellos, porque es parte de la naturaleza del ser humano ser curioso.

Lo que está mal, indica, es que el espectador pierda su propia perspectiva y justifique los crímenes cometidos por los asesinos y los glorifique.

"Hablar desde la perspectiva de los asesinos los humaniza y eso no está mal porque son humanos", dice. "Pero al tratar de entender el contexto y las circunstancias que lo llevaron a ser alguien 'malo', se terminan justificando sus crímenes".

La también profesora de cine en la UDEM menciona que, a final de cuentas, es cuestión de cómo el espectador perciba este tipo de productos de entretenimiento.

"Eso es lo malo y lo peligroso de estas historias, que muchas veces nos quedamos en lo superficial, en el morbo", explica.

Juárez aclara que el creador también tiene una responsabilidad con respecto al contenido, pues debe saber lo que quiere trasmitir a los fans de este tipo de historias.

"Lo intentan (realizarlas de manera ética), pero no logran porque finalmente tienen que vender, que tú la veas, así que alimentan mucho el morbo y exploran el misterio y el enigma".

Juárez enfatiza que colocar a actores como Zac Efron o Evan Peters para interpretar a Ted Bundy y Jeffrey Dahmer, respectivamente, facilita que la gente considere atractivos a los personajes en la realidad.

Glamurización del terror

Las series y películas que pertenecen al true crimen y a los thrillers tienden a realizar una glamurización de la violencia, porque presentan a los asesinos como los protagonistas, lo que contribuye al culto a su personalidad, indica el especialista Manuel Ayala.

"Al tenerlos de personajes principales, el público empatiza con ellos, porque creas un vínculo emocional al ser los protagonistas y es un tanto peligroso porque podemos estar en algún momento de su lado, olvidándonos que sus acciones son reprobables.

Esta glamurización sucede por la propia naturaleza de la industria del entretenimiento, pues su objetivo es crear un producto que guste al público, para recuperar su inversión monetaria.

"La ética en la realización se ve comprometida porque el productor o director busca la representación explotable de los hechos, para que sea atractiva", menciona, "Deja un poco de lado aspectos de objetividad, y le meten mucha subjetividad porque caen en representaciones excesivas y no exactas de eventos violentos".

Más que condenar este tipo de productos, el espectador debe tener un criterio amplio y reconocer que está frente a actores representando personas reales, en el caso del true crime.

Agrega que otra buena manera sería que los sobrevivientes o sus familiares aparezcan al final del producto explicando su proceso de sanación y lo que tuvieron que enfrentar tras el hecho violento.

PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

close
search