Comienza el juego final

Hoy inicia la batalla decisiva de ‘Game of Thrones’ y los ojos de todos los seguidores están sobre las cuatro mujeres más feroces de la serie: Daenerys, Cersei, Arya y Sansa

The New York Times
domingo, 14 abril 2019 | 06:00
Internet


Nueva York— En el mundo, las mujeres han decidido tomar al toro por los cuernos. Con excepción de Emilia Clarke, pues ella monta dragones.
Puede que el mundo fantástico de hielo y fuego de ‘Game of Thrones’ (GOT) esté ambientado en tiempos feudales, pero el creciente número de mujeres líderes en el show, que se acerca a su sangriento final, es comparable con lo que viene ocurriendo alrededor del mundo durante el último par de años.
En la ficción, todos los ojos están sobre las cuatro más feroces: Daenerys (Clarke), Cersei (Lena Headey), Sansa (Sophie Turner) y Arya (Maisie Williams).
La serie ha establecido cómo las mujeres que lideran deben actuar distinto a como hacen los hombres en un mundo regido predominantemente por el sexo masculino.
“Todo el programa es, en esencia, un debate sobre el poder. El Trono de Hierro es la representación del poder total y arrollador, así como de lo que puede hacerle a una persona”.
“Es fascinante lo que he aprendido sobre los sacrificios que uno puede realizar y lo que obtiene a cambio. Al final, si consigues el trono, ¿qué es lo que realmente estarías obteniendo?”, reflexiona Clarke.
La actriz cita a su hermosa y fría rival Lannister: la Reina Cersei (Headey), quien ha perdido a sus tres hijos (dos por asesinato y uno por suicidio) y ahuyentó a Jaime, su hermano/amante, asqueado por su desmedida ambición y rapacidad.
“Cersei demuestra que en realidad no está ganando mucho. Lo que está consiguiendo es una gran soledad, dolor, críticas”, señala.

La británica destaca que las astutas mujeres de ‘Game of Thrones’ han sido rechazadas por sus padres, esposos y hermanos, y están hartas de demostrar su valía una y otra vez.
“La pelea comienza como una batalla de identidad: ‘Hago esto porque tengo que ser más valiosa de lo que siempre me dijeron que era’”, resume.
En torno a esa particularidad, algunos han considerado al programa como una fantasía vengativa sobre lo que ocurre cuando mujeres que han sido maltratadas y violadas llegan al poder.
“Viola, esclaviza o avergüenza a una mujer de GOT y ella planeará tu asesinato, quemará tu ciudad capital, bombardeará tu templo, dejará que te devoren tus perros hambrientos o permitirá que te torture un caballero zombi en una grotesca representación de tu propio abuso”, apunta The Washington Post.
En Westeros, como en Washington, las mujeres pueden igualar a los hombres cuando se trata de enredar las cosas. Incluso la Madre de Dragones, la Khaleesi del Gran Mar Verde, quien puede caminar entre el fuego y es reconocida como una de las mejores líderes en GOT, comete errores.
Al intentar forzar a machos recalcitrantes a arrodillarse ante ella, Daenerys hizo que uno de sus dragones carbonizara a un padre y a su hijo, decisión que la atormentará en la octava y última temporada, que arranca mañana por HBO.
“Definitivamente ha tenido algunos momentos Targaryen, por decirlo de alguna manera”, admite Clarke, en referencia a que el padre de su personaje, conocido como ‘El Rey Loco’, era un sádico y demente.
“Lo Targaryen, las malas decisiones que toma como líder, a veces la ponen a pensar: ‘Debo conseguir el poder. No me importa a quién tenga que someter o lo que tenga que hacer para lograrlo’, porque es intoxicante”.
En tanto, Cersei es narcisista, sociópata y controlada por sus obsesiones.
“De verdad que no calcula las consecuencias mayores. Es parte de lo que me gusta de ella. No es demasiado brillante al planear”, dijo Headey recientemente al sitio Vulture.
Clarke platica que vio una y otra vez la cinta ‘Elizabeth, la Reina Virgen’ (1998), protagonizada por Cate Blanchett, para observar cómo una mujer es mejor que un hombre en un juego masculino.
Daenerys hizo como la reina británica: se casó con su país, se preparó para ser más neutral en cuestión de género y es más rígida en sus atuendos.
“En lugar de hijos, tiene a sus dragones, y ellos son los que le dan bríos”, dice Clarke, y muestra con orgullo tres dragones diminutos tatuados en su muñeca derecha.
Dice que fue hasta la última temporada que comenzó a molestarse con aquellos que criticaban que ella y las otras mujeres de la serie tuvieran más escenas de desnudo que los hombres. Y cuando las feministas le cuestionan por qué se quita la ropa en TV, no puede evitar pensar: “¿Qué demonios? ¡Maté a todos esos tipos!”.

Khaleesi en peligro
Emilia Clarke es exquisita y deslumbrante. No es fácil comprender la dura experiencia que ha enfrentado. En un angustiante ensayo publicado por The New Yorker, reveló que durante los años en que la veíamos atemorizada por las tribus de Westeros, en realidad estaba aterrada por su salud.
Asegura que está recuperada totalmente después de sufrir dos aneurismas, y todavía es capaz de bromear con respecto a que su cirugía de cerebro sólo le afectó su “buen gusto en cuanto a los hombres”.
“Y me pregunto por qué ninguno de mis ex novios me ha escrito”, dice entre risas.
Fuera de broma, ha comenzado una fundación llamada SameYou, dedicada a adultos jóvenes que se recuperan de lesiones cerebrales y derrames.



Octava y última temporada
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