Espectáculos

Bob Dylan bajo la lluvia de Juárez

Leyendas urbanas cuentan de la estancia de ilustres visitantes como la del compositor de folk y sus días de excesos en esta ciudad durante los años 60

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Israel Holtzeimer
El Diario

miércoles, 25 marzo 2020 | 06:00

Ciudad Juárez— Juárez no es ajena a la visita de grandes celebridades. Existen leyendas urbanas de Elizabeth Taylor, Marilyn Monroe y Frank Sinatra sacudiendo la vida nocturna de esta ciudad, cuando la avenida Juárez era la antípoda a Las Vegas Boulevard: mucha luz neón y bares sirviendo los mejores daiquirís del mundo, así como la jurídica atracción de los divorcios exprés. Sí, las estrellas del viejo Hollywood cruzaban el Río Bravo para divorciarse en una sola exhibición, rápido y barato.

También Premios Nobel han pisado este desierto, el primero (al menos que yo conozca), fue Ernest Hemingway, quien se hospedó en el Hotel San Antonio, apostado aún sobre la 16 de Septiembre (aunque abandonado), y visitaba cada noche la barra del Club 15. Pero, ¿son ciertas estas historias? ¿La de Jim Morrison manejando su Charger 65 por la colonia del Carmen? ¿La de un enamorado Pablo Picasso gozoso y maravillado en las dunas de Samalayuca? Francamente no importa. Es demasiado entretenido leerlas de la pluma del escritor —más juarense imposible— Miguel Ángel Chávez Díaz de León, y creer que esta ciudad tuvo un esplendor que, lo más probable, jamás vuelva.

Pocos dejaron huella

No obstante, a pesar de la larga lista de ilustres visitantes, fueron pocos los que dejaron testimonio de sus días por estos céntricos callejones. Uno de ellos, quien le dedicó un pesadillesco y estrófico blues a esta binacional metrópoli, fue Bob Dylan, el hace poco controvertido Premio Nobel de Literatura (sí, de Literatura) y rostro de una generación que aprendió a protestar con sus intrínsecos temas.

 La canción es ‘Just Like a Tom Thumb's Blues’, que puede traducirse como ‘Igual que un blues de Pulgarcito’. Ajá, el pequeño personaje del folclor alemán rescatado por los Hermanos Grimm. Y es que, de todo lo rebuscada que puede ser la letra, el título es lo que menos entiendo. La primera grabación hizo su aparición en el aclamado álbum ‘Highway 61 Revisited’, editado en 1965 y que incluyó joyas como ‘Like a Rolling Stone’ y ‘Ballad of a Thin Man’.

Bob Dylan bajo la lluvia

La línea inicial es brutal: ‘Cuando estás perdido bajo la lluvia de Juárez y es temporada de pascuas’. Vamos, ¿cuán mala suerte debes tener para quedar atrapado en una lluvia de Juárez, la ciudad donde nunca llueve? El afligido compositor, con el pecho abrumado por la poesía de Pessoa y Rimbaud, entre muchos otros, dejó una descripción decadente de la vida bohemia de esta frontera en los años 60, una catastrófica visión donde abunda el alcohol, las drogas, la fácil prostitución y corrupción rampante (parece que hay cosas que no cambian).

Seis estrofas sin coro donde menciona, entre una ola de referencias, su desesperación y desastroso viaje, el infierno de la abstinencia y su angustia por inyectarse heroína. Nos presenta a Sweet Melinda, (diosa de la penumbra), quien lo invita a subir a su habitación y lo deja aullando a la luna.

En una línea muy aterrizada, el nacido en Minnesota suelta la sentencia ‘si lo que buscas es hacerte tonto, más vale que vuelvas por donde viniste’. Al escucharla, lo primero que pensé fue en el Monumento a Juárez, en don Benito apuntando su mano derecha al puente internacional y aquellos ancianos del parque, asoleándose como iguanas, recitando esta enmienda a los gringos despistados que llegan a buscar la diversión que en su país fue negada. ¿Era Dylan uno de ellos?

Al parecer, el intérprete es arrestado y tuvo que sobornar a un sargento. Con el ánimo por los suelos, se sumerge más en el alcohol y las drogas hasta que todos lo abandonan (seguramente sin dinero), y decide regresar a New York. “Creo que ya tuve suficiente”, termina de cantar con su cansina voz, que es todo menos una buena voz.

 Un dato curioso es que Dylan compara a Ciudad Juárez con un cuento de Edgar Allan Poe, llamado ‘Los Crímenes de la calle Morgue’. Un relato oscuro y sangriento que dio inicio al exitoso género policiaco en la literatura. Y es que, en los últimos años, las calles de esta ciudad son una nota policiaca perpetua. Qué horrible premonición. Gracias a Dios no usó analogías de Kafka, o nos volveríamos un insecto cualquier mañana, o de Rulfo, y este lugar tan extremoso apenas sería un murmullo.