Crece incertidumbre en Amazon por divorcio

La separación de Jeff Bezos, fundador de la compañía, y su esposa MacKenzie podría tener un impacto en la empresa

Reforma
sábado, 19 enero 2019 | 11:30

Ciudad de México— El sorpresivo anuncio la semana pasada de que Jeff Bezos y su esposa MacKenzie se divorciarían tras 25 años de matrimonio planteó de inmediato interrogantes sobre el futuro de la participación del 16 por ciento, o unos 140 mil millones de dólares, que la pareja tiene en Amazon.


Como su fundador, presidente, director general y mayor accionista, Jeff Bezos ejerce un control casi total sobre la compañía que creó.


La gran interrogante es ¿ahora qué? ¿Acaso MacKenzie Bezos venderá su parte de la cuantiosa participación de la pareja en Amazon? ¿O buscará un asiento en el consejo de la compañía para presionar por cambios estratégicos o administrativos importantes?

El divorcio de los Bezos podría tener consecuencias para inversionistas en otras compañías con fundadores multimillonarios (Google, Facebook, Groupon y Snap, por nombrar algunas).

A diferencia de Jeff Bezos, quien posee acciones de Amazon con derecho a voto ordinario, estos emprendedores tecnológicos ejercen control de sus compañías al tener clases especiales de acciones que les confieren poder adicional a sus titulares.

El destino de tales acciones mayoritarias en caso de divorcio es, o debería ser, de gran interés para los inversionistas.

La ley no requiere explícitamente que los accionistas controladores divulguen acuerdos prenupciales u otros convenios que pudieran afectar la disponibilidad de sus acciones en la compañía en caso de divorcio. Pero algunos expertos afirman que apoyarían un requisito tal.

"Nadie creyó que el divorcio de Bezos fuera un factor de riesgo para Amazon", dijo Charles M. Elson, catedrático y director del centro de gerencia corporativa en la Universidad de Delaware.

"Una vez que da inicio una indemnización por divorcio, el consejo necesita pensar si la ex cónyuge va a exigir un asiento en el consejo, si está planeando liquidar sus acciones o quizás venderlas en bloque a un inversionista, o tal vez a un activista", comentó David F. Larcker, director de la Iniciativa de Investigación sobre Gobierno Corporativo en la Universidad de Stanford.

"Todas estas acciones pueden tener un impacto real en el valor de los accionistas".