La violaron, le rechazaron la eutanasia y se dejó morir

La mayoría de las autorizaciones para muerte asistida dejan de lado los padecimientos psicológicos como el estrés postraumático y la depresión, por ser más difíciles de evaluar

Excélsior
jueves, 06 junio 2019 | 16:05

El domingo se dio a conocer la noticia de que la joven holandesa Noa Pothoven había muerto tras aplicársele la eutanasia; esto fue falso pues en realidad se dejó morir de inanición. 

Noa, de 17 años, sufría de estrés postraumático, anorexia y depresión a raíz del abuso sexual del que fue víctima de los 11, 12 y14 años de edad.

La joven incluso publicó un libro titulado Ganar o aprender en 2018, donde relató su historia traumáticas experiencias. 

Después de mucho tiempo de luchar contra su sufrimiento, Noa solicitó la eutanasia a una clínica de Arnhem, la cual le fue negada.


"Piensan que soy muy joven. Creen que debo terminar el tratmiento psicológico y esperar que mi cerebro esté completamente desarrollado." contó a sus seguidores de redes sociales.

"Eso no pasará hata que tenga 21 años. Estoy destrozada porque no puedo esperar tanto. Revivo el miedo y el dolor a diario. Siento que mi cuerpo todavía está sucio."

De acuerdo con los amigos de Noa, después de que su solicitud de muerte asistida fue rechazada, ella dejó de comer y beber.

Asimismo, la joven dejó un mensaje en su cuenta de Instagram el pasado sábado en el que decía:

"Seré directa: en el plazo de 10 días habré muerto. Estoy exhausta tras años de lucha y he dejado de comer y beber..."

"Después de muchas discusiones y análisis de mi situación, se ha decidido dejarme ir porque mi dolor es insoportable".

Noa aprovechó sus útlimos días para despedirse de sus seres queridos y murió en su casa, en compañía de su familia. 

La eutanasia es legal en Holanda desde 2002 y personas desde los 12 pueden solicitarla (con consentimiento parental) en caso de sufrir alguna enfermedad incurable o con altos niveles de dolor. 

Sin embargo, la mayoría de las autorizaciones para muerte asistida dejan de lado los padecimientos psicológicos como el estrés postraumático y la depresión, por ser más difíciles de evaluar.

En este sentido, el caso de Noa Pothoven es una llamada de atención no solo para Holanda, sino para todo el mundo en el diagnóstico y tratamiento de problemas psíquicos y emocionales en jóvenes.