El Paso

Texas Tech y UTEP hacen equipo

Las casas de estudio realizarán en conjunto una investigación para la Estación Espacial Internacional.

Tomada de Internet / Estación Espacial Internacional

Sabrina Zuniga
El Diario de El Paso

miércoles, 22 enero 2020 | 10:02

El Paso— Científicos de investigación biomédica del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad Texas Tech, TTUHSC por sus siglas en inglés, y la Universidad de Texas en El Paso, UTEP, se asociaron para enviar “mini corazones artificiales” a la Estación Espacial Internacional para entender mejor cómo la micro gravedad afecta la función del corazón humano.

El proyecto con duración de tres años, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias y el Laboratorio Nacional de Estados Unidos de la estación espacial, unirán a la científica, Munmun Chattopadhyay de doctora de TTUHSC y a la ingeniero biomédico de UTEP, Binata Joddar.

Las investigadoras colaborarán en sus laboratorios vinculados a la Tierra para crear unas pequeñas estructuras de tejido del corazón, de menos de 1 milímetro de grueso, conocidas como organoides cardíacos, usando células madre humanas y una tecnología de bio-impresión 3D.

El proyecto es uno de sólo cinco propuestas de investigación que fueron seleccionadas por el NSF y el Laboratorio Nacional ISS en el 2019 como parte de la segunda colaboración de estas instituciones educativas sobre la investigación de la ingeniería de tejido.

El NSF le otorgó recientemente a Chattopadhyay 256 mil 892 dólares y a la Dra. Joddar 259 mil 350 dólares por su participación en el proyecto.

Chattopadhyay es profesora adjunta en el Centro de Énfasis en Diabetes y Metabolismo de TTUHSC, que forma parte del Departamento de Medicina Molecular y Translacional de la Escuela de Medicina Paul L. Foster.

Joddar es profesora adjunta del Colegio de Ingeniería de UTEP y encabeza la investigación del Laboratorio de Ingeniería de Tejidos Inspirado en Materiales y Células Madre.

Al exponer los organoides a un ambiente cerca de la ingravidez en la estación espacial que está en órbita, las investigadoras esperan entender mejor la condición de salud conocida como atrofia cardíaca, que es la reducción y debilitamiento del tejido del corazón.

La atrofia cardiaca usualmente afecta a los astronautas que pasan largos períodos en una micro gravedad.

Un debilitamiento del músculo del corazón dificulta bombear la sangre por el cuerpo, y puede dar lugar a problemas como desmayos, pulso irregular, problemas con la válvula del corazón y hasta insuficiencia cardíaca.

“La atrofia cardíaca y una condición relacionada, la fibrosis cardíaca, es un problema muy grande en nuestra comunidad. La gente que padece de enfermedades como la diabetes, distrofia muscular y cáncer, y enfermedades como sepsis e insuficiencia cardíaca congestiva, usualmente experimentan una disfunción cardíaca y daño al tejido”, comentó Chattopadhyay.

El primer año del proyecto, que empezó en septiembre, se enfocará en el diseño de la investigación.  Durante esa fase, la Dra. Joddar usará la impresión 3D para fabricar organoides cardíacos aparejando células cardíacas en proporciones fisiológicas para imitar el tejido del corazón.

El segundo año se centrará en preparar el cargamento de organoides para el lanzamiento del cohete y su misión en el espacio.

El tercero y último año de la investigación involucrará el análisis de la información del experimento después que los organoides regresen a la Tierra.

El proyecto también proporcionará una oportunidad educativa para la comunidad de El Paso, con un taller para estudiantes del K-12 para que aprendan acerca de los proyectos de ingeniería de tejidos en la estación espacial.

También incluirá un seminario para los estudiantes de Medicina, internos y residentes acerca de los beneficios y desafíos de la investigación de transición de los laboratorios de la Tierra al espacio.

Chattopadhyay comentó que está emocionada de ser parte de un esfuerzo de colaboración con su colega la Dra. Joddar y que literalmente eso llevaría la investigación biomédica fronteriza a nuevas alturas.

“El conocimiento que se recabe de este estudio podría ser usado para desarrollar tecnologías y estrategias terapéuticas para combatir mejor la atrofia de tejidos experimentada por los astronautas, así como también abrir la puerta para mejorar los tratamientos de personas que sufren de graves problemas del corazón debido a la enfermedad”, aseguró Chattopadhyay.