El Paso

Rinden homenaje a paseña a dos años de su desaparición

Familia cree que fue asesinada; piden justicia

Jaime Torres Valadez/ El Diario El Paso

viernes, 16 julio 2021 | 06:00

Cortesía | Parientes de Erika en la iglesia San Marcos Cortesía | Fotos representativas de Gaytán

A dos años de la desaparición de Erika Andrea Gaytán, quien se cree fue asesinada y enterrada en un área desértica, familiares y amigos rindieron un sentido homenaje para honrar su memoria en el Santuario a la Virgen de Guadalupe, ubicado en la iglesia San Marcos, en el Este de la ciudad.

A los pies de la Virgen y entre lágrimas y remembranza de la joven madre, los asistentes elevaron sus oraciones al “Creador”, al tiempo que suplicaban misericordia al presunto responsable para que declare dónde abandonó el cuerpo de Erika.

“Han sido dos años de tortura, queremos paz y tranquilidad”, dijo Guadalupe Gaytán, al término de la vigilia organizada en el marco del segundo aniversario de su desaparición y muerte, en donde  recordaron a la paseña de 29 años con velas, flores, cantos y rezos.

Y es que ante la impotencia de no saber el paradero de sus restos, el sufrimiento ha sido agotador al no poderle dar cristiana sepultura como todo ser humano merece. 

“Lo que le pedimos es que la Policía haga su trabajo... queremos justicia y que el responsable pague su delito y hable”, expresó Miriam Adame, prima de la infortunada joven.

Durante la ceremonia luctuosa el sacerdote de la parroquia San Marcos, dio consuelo a la familia abatida por la pérdida de su ser querido, desaparecido el 14 de julio del 2019, luego de asistir a un concierto en el Coliseo de El Paso.

“Imagínese, dos años de tortura... es mucho dolor para todos”, dijo Adame, quien recordó a su prima como una persona que gozaba la vida al lado de su familia y amigos pero sobre todo de su amado hijo. 

Recordó que recientemente festejaron el cumpleaños del pequeño, ahora de 9 años, y dentro de sus deseos y el más importante era que su madre estuviera con él.

“Todavía seguimos esperando un milagro”, dijo la madre de Erika, quien desde su desaparición no ha perdido la fe y la esperanza.

A lo largo de los dos años su madre, al igual que el resto de la familia, ha vivido una verdadera pesadilla. “Ella no merecía terminar así”.

Visiblemente conmovidos y sentados en las gradas del santuario, Miriam comentó que previo al encuentro, misteriosamente ocurrieron algunas cosas extrañas que les llamaron la atención como si fuera una manifestación de su prima.

“Mientras platicábamos de ella se movieron sin causa los cuadros de sus fotografías, veladoras y los globos de color morado se nos fueron a pesar que estaban bien amarrados”, expresó mientras lucía la camiseta alusiva a la joven desparecida con la leyenda ‘Siempre en nuestros corazones’.

Ahora la familia espera tener respuesta de las autoridades y se lleve un juicio justo en el que se castigue al responsable el próximo 10 de septiembre, fecha programada para que inicie el juicio en contra Ricardo Márquez, acusado del homicidio de Erika. 

De acuerdo al reporte policíal, Márquez y Gaytán salieron a un concierto en el Coliseo del Condado de El Paso el 13 de julio de 2019, el día en que fue vista por última vez. 

Cinco meses después la Policía lo acusó de asesinato después de registrar el vehículo y encontrar rastros de sangre de Gaytán en un Jeep que conducía. Los investigadores sospechan que Márquez enterró su cuerpo porque encontraron también una pala y zapatos llenos de arena.

Paralelamente y en una acción desesperada los familiares, encabezados por Guadalupe Gaytán,lanzaron una convocatoria para realizar una búsqueda por el área denominada Red Sands a principios del 2019 con el fin de encontrar sus restos. Al momento la lucha ha sido infructuosa.

Al mismo tiempo emprendieron una serie de protestas con el fin de exigir justicia para la joven madre. Las demandas han prevalecido a lo largo de los últimos meses tanto frente al edificio de la Corte del Condado y la cárcel donde está recluido el sospechoso.

En una declaración policiaca en poder de El Diario de El Paso, Márquez dijo que luego del evento en el Coliseo, ambos se fueron a su casa, de donde horas después Érika se había ido en un Uber.

“Márquez declaró que condujeron a su domicilio después del concierto y se involucraron en una discusión”, se lee en el documento.

Autoridades dicen que ‘no existen registros o actividad de que Erika tomó un servicio de transporte compartido’, por lo que Márquez fue puesto bajo custodia con pruebas suficientes de su autoría en el homicidio.

Autoridades creen que Márquez asesinó a Erika en su casa, la transportó en la cajuela de un Jeep prestado de su hermano a un área desértica por la Montana en el extremo Este de El Paso y la enterró.

El sospechoso además le pidió una pala prestada a su hermana y luego ‘trató de limpiar toda evidencia’ deshaciéndose de los artículos que utilizó para el crimen, donde también se incluyeron ‘corbatines de plástico’ que son usados comúnmente para atar las extremidades de las víctimas.

Una agencia especial está en posesión de informes de laboratorio de ADN enviados por el Departamento de Seguridad Pública (DPS) que confirman que la sangre que se encontró en la cajuela del Jeep coincide con el ADN de Erika.

“Márquez asesinó a la víctima en su residencia, usó el Jeep para transportar el cuerpo de la víctima a un lugar desconocido al que sólo pueden acceder los vehículos todoterreno, como el Jeep y usó la pala para enterrar el cuerpo”, se lee en la declaración.

Con base en pruebas forenses y de otro tipo reunidas durante el curso de la investigación, los detectives tienen razones para creer que Erika ha fallecido y fue víctima de un asesinato, informó EPPD.

Mientras tanto, Márquez continúa detenido en el Centro de Detención del Condado de El Paso por cargos de asesinato con una fianza de 250 mil dólares, luego de que su abogado lograra que el juez la redujera de un millón, que era la garantía original.

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