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El Paso

Rechazan maestros texanos portar armas en clases

Encuesta entre docentes de sindicato con presencia aquí da como resultado un “no” contundente

Brian López/The Texas Tribune

domingo, 12 junio 2022 | 06:00

The Texas Tribune | Estudiantes de High School

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Un sondeo realizado entre casi 4 mil maestros K-12 en Texas encontró que la mayoría no quieren estar armados mientras imparten clases, ni interceptar a un hombre armado en su escuela, de acuerdo al sindicato estatal de maestros, que dio a conocer los resultados de la encuesta el miércoles.

La Federación Americana de Maestros (AFT) de Texas, que cuenta con afiliados en los distritos escolares de El Paso y Canutillo, envió el cuestionario en línea a sus 65 mil integrantes, que incluyen maestros de escuelas públicas, personal de apoyo y empleados de educación superior, una semana después que un joven armado de 18 años mató a 21 personas –incluyendo 19 niños– en Robb Elementary School en Uvalde. Inmediatamente después del tiroteo, los republicanos de Texas dijeron que la solución podría ser armar a los maestros.

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Un total de 5 mil 100 miembros respondieron el sondeo del sindicato, incluidos 3 mil 673 maestros de secundaria. De esos maestros K-12, el 76 por ciento respondió “no” cuando les preguntaron “¿Desea estar armado?”. Aproximadamente el 90 por ciento de todos los empleados escolares que respondieron dijeron que les preocupa que pueda ocurrir un tiroteo en su escuela.

Los miembros de AFT en Texas incluyen maestros de escuelas públicas y empleados, así como también los que trabajan en colegios y universidades.

Zeph Capo, presidente de AFT Texas, dijo en una conferencia de prensa que se efectuó el miércoles que la Legislatura de Texas ha hecho que sea más fácil para la gente comprar armas en lugar de enfocarse en proteger las vidas de los niños.

“Dependemos del Congreso de Estados Unidos para tomar una acción debido a que la Legislatura de Texas nos ha demostrado que hace otras cosas en lugar de arreglar este problema, ellos sólo quieren ponernos un curita en la herida”, dijo.

Capo hizo un llamado a los texanos para que en el mes de noviembre voten por personas que realmente cambien la política sobre las armas y protejan a los estudiantes y maestros de Texas.

Hace casi una década, los legisladores de Texas crearon el programa del marshal escolar, una vía para que los educadores portaran armas dentro de las escuelas. Sin embargo, desde entonces, sólo 84 distritos escolares han optado por tal programa.

En esos distritos, sólo 361 personas han sido autorizadas como marshals escolares en todo el estado en donde hay 9 mil campus y más de 369 mil maestros de escuelas públicas.

El sondeo realizado entre empleados escolares de Texas encontró que existe un abrumador apoyo para que haya leyes más estrictas sobre las armas.

De todos los que respondieron el sondeo, el 98 por ciento apoya las leyes de alerta, que podrían permitir que oficiales locales le quiten las armas a alguien si un juez declara que representa un peligro; el 96 por ciento desea que la edad mínima para comprar armas legales se incremente de 18 a 21 años, y el 83 por ciento apoya la prohibición de las armas de asalto.

Los demócratas de Texas ya habían hecho un llamado para llevar a cabo una sesión legislativa especial para aprobar una reforma integral sobre las armas.

El tiroteo en Uvalde también podría tener consecuencias para la fuerza laboral de maestros de Texas, que ya tiene algunos problemas. Un poco menos de la mitad de los que fueron encuestados dijeron que el tiroteo podría afectar su decisión para dejar esa profesión.

En los dos últimos años, la pandemia y los ataques contra maestros han exacerbado la escasez de docentes en el estado. Esto se ha convertido en un importante problema para los distritos escolares, tanto que el gobernador Greg Abbott creó un equipo para que encontrara maneras de solucionar el problema.

En todo el estado, los maestros de Texas están terminando uno de los años más difíciles que han experimentado. Desde que llegó la pandemia hace dos años, los maestros han tenido que navegar por una serie de disrupciones causadas por el coronavirus: primero, el cierre de escuelas y el cambio a la educación en línea, luego, el regreso a los salones de clase el otoño pasado que se vio afectado en dos ocasiones por brotes importantes. 

Al mismo tiempo, han tenido que enfrentar el enojo de los padres de familia acerca de los mandatos para usar mascarilla y aprender a diseñar lecciones de historia acerca del racismo para impedir que los estudiantes se sientan “incómodos”, debido a una ley estatal que fue aprobada el año pasado.

Katrina Rasmussen, una maestra de preparatoria de Dallas y miembro del sindicato que asistió a la conferencia de prensa de AFT, dijo que se supone que las escuelas deberían ser uno de los lugares más seguros para las comunidades, pero la única respuesta que ha escuchado son más armas.

“He visto que las muertes de estudiantes y maestros se han incrementado, y todo lo que he escuchado de los legisladores es una retórica vacía”, dijo. “Les pregunto a mis legisladores, “¿Convertir mi comunidad de aprendizaje en una zona militarizada es realmente la mejor solución que pueden darnos?”. 

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