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El Paso

Presidenta de estudios de género dice adiós a UTEP

En su salida de la universidad, reflexiona sobre su tiempo en la institución y las necesidades de la frontera

Elizabeth Cervantes / El Paso Matters

martes, 02 agosto 2022 | 06:00

El Paso Matters | Núñez-Mchiri, en su oficina de UTEP

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Después de siete años como directora del Programa de Estudios de Género de las Mujeres y casi 18 años como profesora de Antropología en la Universidad de Texas en El Paso, Guillermina Gina Núñez-Mchiri está transitando de su liderazgo en esta región fronteriza a uno en California.

El 4 de agosto, ella empezará a desempeñar su puesto como decana en el campus Valle Imperial de la Universidad Estatal de San Diego. Es una especie de regreso a casa, ya que ella obtuvo la Licenciatura y Maestría en esa universidad.

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Núñez-Mchiri es hija de migrantes agrícolas de México e inicialmente llegó a El Paso para investigar sobre el impacto ambiental en las colonias del Sur de Nuevo México como parte de su Doctorado en Antropología Cultural de la Universidad de California en Riverside.

Cuando UTEP estableció el Programa de Estudios de Género de las Mujeres en 1981, impartía sólo cinco clases, dijo. Ese número ha aumentado al paso de los años: en esta primavera, el Programa tenía 47 cursos y actualmente, los estudiantes pueden obtener una especialización o asignatura secundaria en esa materia, u obtener una certificación de graduación en Estudios de las Mujeres.

Núñez-Mchiri habló con El Paso Matters acerca de los estudios de género de las mujeres en la frontera, su salida de UTEP y la reciente decisión de la Suprema Corte para anular Roe contra Wade. 

La entrevista fue editada por cuestiones de extensión y claridad.

El Paso Matters (EPM): ¿Cómo ha cambiado el campo de los Estudios de Género de las Mujeres?

Núñez-Mchiri (NM): La interseccionalidad es realmente importante. Cómo vivimos la vida importa para quienes somos, cómo nos auto identificamos. La interseccionalidad en la frontera involucra el idioma, identidad, ciudadanía, justicia reproductiva y economía. Hay muchas cosas que nos afectan. No somos un movimiento de un solo tema. Los estudios de las mujeres han estado evolucionando con las necesidades de nuestras comunidades, y en la frontera, hay muchas necesidades.

EPM: ¿Qué necesidades tiene una comunidad fronteriza como El Paso que soluciona ese campo?

NM:  “La inmigración es realmente importante. Es difícil para mí ser maestra cuando mis estudiantes temen ser deportadas. Las he observado cuando abordan el camión y son estudiantes que no tienen documentos. Son alumnas que no saben cómo van a pagar la renta, que tienen problemas, que no saben si cuando lleguen a casa sus padres van a estar allí, o si fueron seleccionados para ser deportados y ahora tendrán que hacerse responsables de sus hermanos y hermanas.

Mis estudiantes no sólo asisten a la escuela, también trabajan, cuidan a sus familias y les preocupa el estatus de inmigración de sus padres y la suya propia. Ese no es un tema promedio en el Norte-Centro de Estados Unidos en donde las estudiantes asisten a la escuela y tal vez trabajan.

Actualmente, con la decisión de Roe vs Wade, muchas de las decisiones que nuestras estudiantes hacen impactará en su educación. Me pregunto, ¿qué van a hacer?  ¿Tendrán la oportunidad y documentos para cruzar la frontera si necesitan ayuda en Juárez o en Nuevo México? Somos privilegiados de que este espacio nos permita tener un par de opciones para algunas, pero no para todas que tienen ese privilegio de cruzar la frontera o ir a un estado diferente para buscar una atención reproductiva”.

EPM: ¿Cuál es la enseñanza que obtienen las estudiantes que se inscriben en un curso de estudios de género de las mujeres?

NM: “Una educación en los estudios de género de las mujeres le da a la gente una sensación de independencia y de empoderamiento. Cuando uno tiene eso, es invencible. Es decir, uno sabe que tiene derechos y sabe que tiene que luchar por ellos, que sus derechos no es algo garantizado porque nos los fueron dados y mucha gente tuvo que trabajar para ganárselos. Pero si uno nunca ha trabajado para obtener esas cosas, tiene la tendencia a tomarlos como algo asegurado.

Pensamos que el derecho constitucional al aborto era algo inamovible, que no iba a ser tocado y nos enteramos que es todo lo contrario. Realmente importa a quién elegimos, y los que son designados a la Suprema Corte. Creo que es un llamado para despertar y saber que si no actuamos, otros lo harán por nosotros”.

EPM: ¿Qué impacto tendrá la anulación de Roe contra Wade en las comunidades fronterizas como EP?

NM: “Es un asunto de clase. La gente que tiene dinero encuentra los medios. Pueden abordar un avión e ir a un estado que tiene recursos. Pero si uno no tiene dinero, ¿qué puede hacer? Con el aborto, el tener acceso a la justicia reproductiva como mujer perteneciente a una minoría no es algo que se tome por garantizado.

Las comunidades que históricamente no han recibido una buena atención en términos de instalaciones médicas, no tienen recursos y tienen bajos niveles de cobertura de salud, van a verse impactadas. Muchas de esas situaciones serán solucionadas en privado y en silencio, mientras que antes, se podía acudir a una clínica y se tenían opciones”.

EPM: ¿De qué manera una ideología política del estado afecta el campo de los estudios de género de las mujeres y el trabajo que generan los académicos?

NM: “Me voy de un estado que ve los cuerpos de las mujeres como algo que puede ser manipulado, monitoreado, legislado y eso me causa malestar. En lugar de atender a las mujeres como dadoras de vida, las castigamos y forzamos a tener sólo ciertas opciones, me siento abrumada por eso.

Lo que estoy temiendo de Texas es que cuando uno se convierte en antitodo es una desilusión. Es una desilusión para personas muy creativas.

La gente y las empresas no quieren venir aquí. Si uno no respeta su cuerpo, si no se respeta quién soy, mi identidad, orientación, ¿por qué tengo que vivir aquí? ¿Por qué tengo que trabajar aquí? Creo que la economía, las empresas y la cultura están interconectadas, y existe poder en el consumo”.

EPM: ¿Qué piensa acerca de irse de El Paso en este momento en particular?

NM: “Vine aquí y di lo que pude y tengo que confiar en que los que se quedan tomarán la responsabilidad y la antorcha. Recuerdo a la Dra. Diana Natalicio en uno de sus últimas conferencias como presidenta de UTEP, que dijo “la misión no es mía es suya.

Los grandes líderes –no estoy diciendo que soy una de ellos, pero he liderado a través del ejemplo –invitan a otros a que vengan con ellos y luego saben cuándo hacerse a un lado para que otros surjan como líderes.

Es momento para que desempeñe mi siguiente responsabilidad. Regreso a casa, al lugar en el que me gradué de preparatoria y de la universidad. Voy a liderar a mi comunidad porque allí es en donde me necesitan en este momento, y sólo pido la fortaleza y orientación para hacerlo”.

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