El Paso

Portar armas, una encrucijada

Paseños ya no requieren permiso

Morgan Lee / Associated Press

jueves, 02 septiembre 2021 | 06:00

Morgan Lee / Associated Press | Daisy Arvizu (izquierda) avala la nueva legislación

Martín Portillo adquirió un arma hace dos años, después del tiroteo masivo en Walmart de El Paso, ciudad donde reside, a pesar de que iba en contra de su educación.

Su esposa, Daisy Arvizu, estaba trabajando en la tienda cuando un hombre comenzó a disparar, supuestamente con la consigna de matar a tantos mexicanos como pudiera, según las autoridades, en esta ciudad fronteriza de mayoría latina que se ubica en el extremo oeste del estado. Y Portillo sintió que obtener la pistola y aprender a usarla podría darle tranquilidad y permitiría calmar las pesadillas de su esposa sobre el ataque del 3 agosto de 2019, que dejó 23 muertos e hirió a muchos más.

“Fui el primero en mi familia en conseguir un arma, nunca recurrimos a algo así”, dijo el instalador de televisión por cable, de 26 años. “Aún no asimilo que no estuve allí para hacer algo. Esto es lo mejor que puedo hacer”.

Este miércoles, Texas se convirtió en el vigésimo y más grande estado en permitir alguna forma la portación sin permiso de un arma de fuego. Según la nueva ley, la mayoría de las personas de 21 años o más que no hayan sido condenadas por un delito mayor pueden portar una pistola enfundada –oculta o a la vista– en público, sin ningún tipo de capacitación o permiso.

Los partidarios de la ley, incluidos el gobernador Greg Abbott y sus compañeros republicanos en la Legislatura, la elogian como una expansión necesaria del llamado movimiento de portación constitucional que permitirá a las personas defenderse más fácilmente, sin interferencia del Gobierno. Pero los críticos, entre ellos algunos grupos encargados de hacer cumplir la ley y otros activistas, dicen que esta flexibilización adicional de las restricciones de armas de fuego, en un estado que ha tenido más de lo que le correspondía en tiroteos masivos, es imprudente.

Hasta el miércoles, los texanos necesitaban una licencia para portar un arma de fuego fuera de sus hogares y vehículos. Para obtenerla, tenían que enviar huellas dactilares, pasar varias horas de capacitación sobre leyes y seguridad de armas, y aprobar un examen de competencia en tiro. Ahora, todavía pueden tomar un curso de capacitación en línea, que la ley requiere que el Estado proporcione, pero no es necesario.

Contraste con NM

El ataque a Walmart llevó al estado de Nuevo México, que se encuentra solo 24 kilómetros (15 millas) al norte de El Paso, a aprobar la llamada ley de bandera roja que permite a las fuerzas del orden incautar armas de fuego de personas que se considera que representan un peligro para ellos mismos o la sociedad. Patrick Crusius condujo desde su casa en el área de Dallas hasta El Paso para dispararles a los latinos, que representan aproximadamente el 80 por ciento de la ciudad fronteriza. Sus abogados dicen que se le han diagnosticado discapacidades mentales.

 Como el Viejo Oeste

Texas, sin embargo, ha cultivado una fuerte cultura de posesión de armas con ecos del Viejo Oeste, y muchos residentes apoyan la flexibilización de las restricciones.

Entre ellos se encuentra Jesús “Chuy” Aguirre, de 78 años, propietario de Chuy's Gun Shop en El Paso. Hace una generación, abogó con éxito por la introducción de permisos de armas de fuego ocultas.

“Eventualmente nos calmamos y la Policía comenzó a comprender lo que tenían que hacer”, dijo.

Angel Zacarius, quien a los 21 años es lo suficientemente mayor para calificar para la portación sin permiso, estuvo en la tienda un día reciente preguntando por el precio y la calidad de una pistola usada. Dijo que no planeaba solicitar una pistola con licencia de porte para poder ahorrarse las tarifas, que generalmente cuestan alrededor de 200 dólares.

 Cuestionan la medida

Pero muchos se opusieron a la nueva ley.

Aunque endureció las penas para los delincuentes que son atrapados con armas, los grupos policiales expresaron su preocupación por los requisitos de capacitación eliminados y se cuestionan la forma en que los oficiales navegarán de manera segura las interacciones de rutina con los portadores de armas sin permiso.

A pesar de que Portillo, como muchos otros en El Paso, compró una pistola después del ataque a Walmart, dijo que está incómodo con los requisitos más flexibles para llevar una en público, y cree que podría provocar más violencia con armas de fuego.

“Creo que si estás fuertemente armado, como un oficial de policía, necesitas estar realmente entrenado”, dijo Portillo, un ciudadano estadounidense naturalizado que se mudó de niño a El Paso desde Ciudad Juárez, justo al otro lado de la frontera, en el lado de México. “Las cosas se intensifican, especialmente hoy en día... No pelean con los puños”.

Adria González, que estaba comprando en Walmart cuando ocurrió el tiroteo y ayudó a otros a estar a salvo, dijo que la nueva ley desafía el sentido común y socava la disciplina entre los portadores de armas. Aprendió a manejar un arma a por su esposa, quien está en servicio activo en las fuerzas armadas.

“Después de todo lo que pasó, ella me dijo: ‘¿Sabes qué? Tienes que estar entrenada, tienes que estar protegida’”, dijo González.

El doctor José Burgos, que trabajaba en el Centro Médico Universitario cuando las víctimas del ataque de Walmart irrumpieron en la sala de emergencias, se convirtió en propietario de un arma con licencia cerca del comienzo de la pandemia, por temor a otro ataque a los latinos y después de atestiguar las compras de pánico de artículos de uso doméstico. Él cree que la reducción de los requisitos de capacitación conducirá a una violencia innecesaria.

“Si tenemos leyes que son más permisivas con la posesión de armas, la gente necesita ser educada”, dijo. “Todavía hay que seguir la ley que impone castigos a quien hace un mal uso de su arma de fuego”. 

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