PUBLICIDAD

El Paso

Por primera vez, lidera una mujer tribu texana

Alabama Coushatta es la reserva más antigua del estado y se distingue por su lucha tenaz en defensa de sus derechos

Pooja Salhotra/The Texas Tribune

domingo, 22 enero 2023 | 06:00

Annie Mulligan para The Texas Tribune | Myra Battise ayuda a la recién elegida segunda jefa Millie Thompson Williams a colocarse sus insignias oficiales Annie Mulligan para The Texas Tribune | Mille, detrás de su escritorio, en el edificio de Head Start en la reservación de Alabama-Coushatta, en noviembre de 2022

PUBLICIDAD

Livingston— Cuando Millie Thompson Williams y su prima Myra eran pequeñas, jugaban bajo la sombra de los pinos de la Reserva Nacional Big Thicket, y pretendían ser miembros del consejo de la tribu.

Se trató de una fantasía que se hizo realidad para dos niñas que crecieron en los años 60, cuando el grupo de siete miembros que gobernaba su tribu estaba integrado totalmente por hombres.

PUBLICIDAD

“¡Les vamos a decir no a todo lo que ellos digan!”, le decía Williams a Battise, quien se reía y luego continuaban con su juego.

Ahora, 60 años después, Williams recuerda esos tiempos con cariño y se ha dado cuenta de que ya no son sueños.

El día de Año Nuevo, Williams, quien tiene 66 años, fue inaugurada como la segunda jefa de la Tribu Alabama Coushatta de Texas, convirtiéndose en la primera mujer electa para ese puesto en los más de 200 años de historia de la tribu.

La segunda jefa, junto con la jefa principal, actúa como embajadora de la tribu y proporciona consejos culturales al consejo de la tribu y comités tribales clave.

La ascensión al poder de Williams le sigue a una serie de tragedias familiares que la dejaron viuda –aunque ocurre en un momento oportuno para las mujeres de su tribu. Su liderazgo coincide con la primera vez que el consejo tribal está integrado predominantemente por mujeres y no por hombres.

“Para mí, lo que esto representa no es un paso hacia adelante, sino que las cosas vienen en un círculo completo”, comentó Nita Battise, vicepresidenta del Consejo Tribal Alabama Coushatta y prima lejana de Williams. “Somos una sociedad matriarcal al mismo tiempo. Las cosas siempre vienen en un círculo completo”.

Antes de enfrentar la invasión de los colonos europeos durante el siglo 18, tanto las tribus Alabama como la Coushatta operaban como sociedades matrilineales y matriarcales, similares a otras tribus indígenas.

Las mujeres son altamente reconocidas como personas clave para tomar decisiones, y los niños heredan su membresía al clan a través de sus madres –una tradición que ha continuado.

Aunque, el influjo de la cristiandad y la influencia de anglosajones europeos provocó un cambio hacia un sistema de gobierno más dominado por hombres. No fue hasta 1980 que la tribu tuvo su primera miembro mujer en el consejo.

Ahora, mientras Williams hace historia y el poder cambió hacia las mujeres, ella espera dirigir la tribu en una dirección que equilibre la prosperidad económica con las tradiciones culturales.

Siendo la reserva indígena más antigua de Texas y una de las tres tribus reconocidas por el gobierno federal en el estado, Alabama Coushatta ha luchado desde hace tiempo por la soberanía y el respeto de los mandatarios estatales y federales.

Mejoría económica

Durante años, los políticos han ignorado a la tribu, en el mejor de los casos, y en el peor, han ido en contra de sus intereses. Finalmente, la tribu se encuentra en una situación de crecimiento económico.

El año pasado, la tribu obtuvo el derecho legal de operar unas instalaciones de juegos electrónicos en su reserva. La operación, llamada Naskila Gaming, ha demostrado ser una bendición para el desarrollo económico, creando cientos de empleos y generando millones de dólares de ingresos.

Aunque, la tribu sigue teniendo problemas. La batalla del tira y afloja por el reconocimiento de los políticos continúa, y la reserva enfrenta los mismos desafíos que otras comunidades rurales de Texas –una antigua infraestructura, acceso limitado a la atención médica y bajos logros educativos.

También están experimentando un alto índice de nacimientos que amenaza la conexión de la tribu con su pasado. De los casi 1 mil 400 miembros de la tribu, el 39 por ciento tienen menos de 18 años, más de 1.5 veces el índice de Estados Unidos.

Debido a que hay pocos adultos mayores, las tradiciones de la tribu, incluyendo el idioma Alabama, las artesanías y el folclor, están en riesgo de desaparecer.  Williams pretende impedir eso.

“Quiero estar allí para mi tribu, especialmente para los jóvenes que están creciendo”, comentó Williams, quien tiene una complexión delgada, rostro redondo y maneras suaves. “Quiero que ellos se sientan orgullosos de quienes son y de dónde vienen”.

Lucha por la soberanía

Williams nació y creció en una reserva con superficie de 10 mil 200 acres situada a 17 millas al este de Livingston. La entrada a la reserva aparece con un tablero de madera entre filas de pinos y la Carretera 190 de dos carriles.

Más allá del letrero se encuentra un centro cultural que sirve como un lugar para la actividad de la tribu y las reuniones del consejo tribal. Al otro lado de la calle está Naskila Gaming, las luces de las máquinas tragamonedas parpadean.

Williams es una de los casi 1 mil 400 miembros inscritos de la tribu Alabama Coushatta, aproximadamente la mitad de los cuales reside en la reserva. Esta región boscosa se encuentra en Deep East Texas.

Sus ancestros migraron a la región provenientes de Alabama a finales del siglo 18 después de enfrentar la presión de los colonos europeos.

Aunque eran reconocidas como dos tribus separadas, los Alabama y los Coushatta estaban cercanamente asociados y compartían una historia similar de desplazamiento y una batalla por el reconocimiento estatal y federal.

Después que Texas logró independizarse de México en 1836, muchas tribus fueron expulsadas del estado, pero los alabama y coushattas habían mantenido relaciones amigables con sus vecinos.

Incluso ayudaron a los texanos en su lucha por la independencia cuidando a las tropas del general Sam Houston cuando se retiraron del ejército mexicano.

Cuando Mirabeu Lamar se convirtió en presidente de Texas, él autorizó un decreto para comprarles la tierra a las tribus.

Desde entonces, la tribu ha tenido que luchar por su soberanía.

En un reporte de 1918, el Departamento del Interior de Estados Unidos investigó el estatus de la tribu y encontró que las necesidades más grandes de la tribu eran tener más tierra y educación vocacional.

El Congreso incautó el terreno de la tribu en 1928 y autorizó la aceptación del título sobre la tierra, estableciendo una relación de gobierno a gobierno con ellos.

Sin embargo, en 1954, como parte de una serie de leyes que están destinadas a los nativos americanos asimilados a la cultura occidental, el Congreso dio por terminada su relación con la tribu.

La reserva se convirtió en una asociación no incorporada sujeta a las mismas leyes estatales como cualquier otra asociación privada. Durante las siguientes décadas, el Consejo Tribal Alabama Coushatta defendió su reconocimiento, viajando a Washington, D.C, para hablar ante el Congreso y apelar a los líderes locales en busca de apoyo.

Finalmente, en 1987, el presidente Ronald Reagan convirtió en ley el Decreto de Restauración. Con este reconocimiento federal, Alabama Coushatta obtuvo el poder para auto gobernarse y ratificar sus propias leyes dentro de su reserva.

Ya no estaban sujetos a ciertas leyes estatales y tuvieron derecho a ciertos beneficios federales, servicios y protección, incluyendo la protección federal sobre su reserva.

El verano pasado, la tribu ganó un crucial caso en la Suprema Corte de Estados Unidos que reafirmó su autonomía para regular el juego no prohibido en sus tierras. El fallo dio por terminada la batalla con el procurador general de Texas Ken Paxton sobre Naskila GAming.

Ese lugar ha creado más de 700 empleos y es el segundo empleador más grande del condado, de acuerdo a la tribu.  Sin embargo, es difícil que se pueda lograr un mayor progreso.

Los líderes de la tribu esperan ver la aprobación de una propuesta de ley federal que pueda colocarlos bajo el Decreto de Regulación de Juegos Indígenas.

Esa legislación podría impedir que el estado trate de cerrar Naskila GAming y permitirles operar casinos, lo cual sería una posible fuente adicional de ingresos para los miembros de la tribu, aproximadamente el 20 por ciento de los cuales viven por debajo de la línea de pobreza, de acuerdo con la información del Buró del Censo de Estados Unidos.

La propuesta de ley ha sido aprobada varias veces en la Cámara de Estados Unidos pero se ha estancado en el Senado.

Fundamentalmente, la tribu está buscando el respeto de los líderes estatales.

“Hay una invitación abierta al gobernador para que venga a visitar la reserva”, comentó Nita Battise. “Todos los gobernadores de Texas han enfatizado el hacer una visita a la reserva, hasta Rick Perry y ahora Greg Abbott. Queremos que él venga aquí y vea lo que está sucediendo”.

Amargas pérdidas

En medio de una decepción personal, existe la oportunidad de hacer historia.

Williams luchó contra la pandemia del Covid-19 y su impacto en el programa Head Start de la reserva, en el que ha trabajado durante 37 años, cuando su esposo murió de un padecimiento del corazón. Fue la primera de una serie de pérdidas que ella ha enfrentado al inicio de la nueva década.

Williams perdió a su hijo en el 2021 y otro en el 2022.Ella sintió que había perdido la mitad de su cuerpo.

En medio de su dolor, Batisse, la prima de Williams la llamó por teléfono un día, y le dijo que planeaba nominarla para el puesto de segunda jefa, una designación vitalicia.

“Era el momento para un cambio”, dijo Battise. “Era el momento de que una mujer ocupara ese puesto”.

Williams aceptó la nominación y decidió no hacer campaña para ese puesto.

Como mujer de fe, le dejó los resultados a la voluntad de Dios.

“Si Él quiere que yo sea la segunda jefa, entonces Él me señalará el camino”, Williams recuerda haber pensado eso. “Si Él dice que no, yo lo entenderé”.

Tiempos de cambio

Días después de su elección, Williams se encontraba sentada en la fila de enfrente de su iglesia, un modesto edificio de ladrillo en donde Williams asiste a los servicios semanales y los domingos imparte clases en la escuela para adultos en su idioma tribal.

Desde el púlpito, un miembro de la comunidad compartió los resultados de la elección: Williams ganó por un pequeño margen, por lo que se sentía impactada.

“¿Quién iba a pensar que sería jefa?” dijo Williams. “Yo crecí en un hogar monoparental y estuve en el fondo del tótem durante toda mi vida. Nunca pensé que estaría aquí”.

Como una del número decreciente de adultos mayores de la tribu en su reserva, Williams quiere utilizar su puesto para inculcar las tradiciones culturales y valores a los jóvenes.

Está muy enfocada en enseñarles alabama a los jóvenes, un lenguaje tribal que ha pasado oralmente de generación en generación.

“Es importante que sepamos cómo hablar alabama porque Dios nos dio este idioma para poder hablar”, dijo Williams.  Como segunda jefa, ella planea regular la visita al centro de jóvenes, un edificio en donde se reúnen los niños de la reserva para realizar actividades después de la escuela y los fines de semana.  Ella quiere utilizar sus destrezas como educadora para impartir clases de lenguaje a los niños pequeños. Va a reclutar personas mayores de la tribu para que enseñen lo que ellos saben, incluyendo tejer canastas con las hojas de los pinos, cocinar la comida tradicional como pan frito y sopa de maíz y elaborar joyería con cuentas.

“Deseo que ellos quieran aprender”, dijo Williams.“Yo amo a mi gente y quiero que sobrevivamos”.

El día de la inauguración de Williams, cuatro sillas vacías se encontraban en la fila de enfrente del pabellón, en donde los miembros de la comunidad se reunieron para la ceremonia sagrada.

Williams solicitó las sillas para poder honrar a su esposo e hijos muertos.

Semanas antes de la inauguración, mientras los miembros de los comités de la tribu se preparaban para ese gran día, Williams tuvo sueños vívidos. En ellos sus familiares muertos la visitaban para darle palabras de aliento. En un sueño, Williams pensó que estaba en el cielo con su esposo.

Aunque él le dijo que aún tenía trabajo por hacer en la Tierra. A Williams le tranquilizó su presencia.

“Él me dijo: vamos a estar bien y tú te unirás a nosotros cuando hayas terminado lo que tienes que hacer”, recordó Williams.

“Yo crecí en un hogar monoparental

y estuve en el fondo del tótem durante

toda mi vida. Nunca pensé que estaría aquí”

Millie Thompson Williams

PUBLICIDAD

ENLACES PATROCINADOS

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

close
search