Pese a violencia, migrantes prefieren esperar asilo en Juárez

Los homicidios de este año en la vecina ciudad ya rebasaron el millar

Julián Aguilar / The Texas Tribune
domingo, 15 septiembre 2019 | 06:00
Hérika Martínez-Prado / El Diario | Sin importar el clima, personas esperan en puentes internacionales

Aun en una ciudad en donde las autoridades están investigando los cuerpos desmembrados que han sido dejados en toda la ciudad, Domingo Beltrán Zamora se siente más seguro aquí que en su nativa ciudad de Acapulco, situada en una playa mexicana al sur del país.

Y si acaso existe la seguridad en cuanto a los números, Beltrán, su esposa e hija pudieron encontrarla en las calles de esta ciudad fronteriza a principios de esta semana.

La familia es tan sólo una de docenas que este miércoles se encontraban acampando frente al Puente Paso del Norte que conecta Ciudad Juárez con El Paso.

Para este jueves, el grupo había aumentado en más de 100 personas, la mayoría de las cuales se encontraban sentadas bajo una pequeña sombra en la banqueta, mientras que otros dormían sobre pedazos usados de cartón.

La ciudad está acostumbrada a estar inundada de centroamericanos, cubanos y algunos africanos que han recorrido el país huyendo de la violencia y pobreza en sus países de origen y planean cruzar a Estados Unidos para solicitar asilo.

Sin embargo, los mexicanos que buscan asilo en ese país empezaron a arribar  el mes pasado provenientes del sur en grandes cantidades, según comentó Enrique Valenzuela, director del Centro de Atención a Migrantes de Ciudad Juárez, unas instalaciones que sirven como transición migratoria y está a cargo del gobierno del Estado de Chihuahua.

En los últimos años, el número de centroamericanos que buscan asilo y que se han entregado voluntariamente o han sido aprehendidos por agentes de la Patrulla Fronteriza han superado mayormente el número de mexicanos.

Sin embargo, durante el actual año fiscal federal que empezó en el mes de octubre, los migrantes que se presentaron en un puerto de entrada han sido más de origen mexicano que de ningún otro país, de acuerdo a las estadísticas del Departamento de Aduanas y Protección Fronteriza.

Eso ha sucedido mientras México se encuentra en el año más letal que haya habido hasta la fecha bajo el mandato del nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador.

El Departamento de Estado de Estados Unidos les ha urgido a los estadounidenses que no viajen al Estado de Guerrero, de donde proviene Beltrán, ya que “grupos armados que operan independientemente del gobierno en muchas áreas de Guerrero y miembros de esos grupos frecuentemente realizan bloqueos de carreteras y podrían usar la violencia contra los viajeros”, de acuerdo a una advertencia de viaje.

“Yo era conductor de un autobús en Acapulco, pero salimos de allí debido a la violencia”, dijo Beltrán.  “Ya no podía seguir trabajando”.

Otras familias han arribado de los Estados mexicanos de Michoacán y Zacatecas, los cuales también son considerados como peligrosos por el Departamento de Estado de Estados Unidos.

La Suprema Corte de ese país decidió este miércoles que la administración Trump puede negarle el asilo a los migrantes que no lo hayan solicitado primero en otro país antes de llegar a Estados Unidos.

La regla permitió que la administración emitiera esa política mientras un caso que se presentó ante la corte sobre esa regla se está considerando en el Noveno Circuito de la Corte de Apelaciones.

Esa política pretende disuadir a los centroamericanos y a otras personas de solicitar asilo en Estados Unidos, además de presionarlos a solicitar refugio en países como México, cuyo gobierno ha criticado esa regla.

La decisión de la Suprema Corte les proporciona a los mexicanos que solicitan asilo una ventaja sobre sus contrapartes centroamericanos.

“De este país es de donde están huyendo, así que, cuando cruzan tienen que permitirles solicitar asilo”, dijo Valenzuela.

Sin embargo, no es fácil poder cruzar a Estados Unidos y empezar el proceso de asilo.  El que les permitan hacer su solicitud depende de cuánto espacio tiene el CBP en sus instalaciones de procesamiento, señaló Valenzuela, ya que esos lugares están abarrotados.

“Los oficiales del CBP que están encargados del manejo de la fila de solicitantes en el límite internacional están asegurándose que los que pretenden hacer la solicitud cuenten con documentos para poder ingresar”, comentó Roger Maier, portavoz del CBP, a través de un correo electrónico.

“Si no los tienen y no hay espacio disponible en las instalaciones del CBP les dicen que tienen que esperar”.

Valenzuela agregó que un pequeño número de mexicanos han anotado su nombre en las listas de espera.  Sin embargo, las personas que han llegado recientemente y están acampando afuera, prefieren esperar en persona.

“Ellos quieren estar cerca del puente”, señaló Valenzuela.  “Ya les hemos dicho que no pueden quedarse allí porque tienen hijos, pero ellos responden “No, porque hay ocasiones en las que ellos llaman a las personas a las seis o siete de la mañana”.

Ese influjo ocurre en un momento  en que Ciudad Juárez está pasando por un período de creciente tensión y violencia.  El año actual ha sido el más letal desde  la guerra contra los cárteles del 2008 al 2011, en donde murieron miles de personas.

A finales de agosto, se registraron 1 mil 17 homicidios en la ciudad, un incremento del 11 por ciento respecto al mismo período de tiempo del año pasado, según reportó El Diario de Juárez.

Los migrantes, principalmente cubanos y centroamericanos, han sido una presa fácil para los criminales, ya que varias personas que solicitan asilo han reportado haber sido atacados mientras fueron forzados a esperar en México sus audiencias de asilo.

Sin embargo, por lo menos hasta ahora, Beltrán comentó que no se ha sentido amenazado en Ciudad Juárez.

“Hasta ahora nada nos ha sucedido. Tal vez porque somos mexicanos”.