El Paso

‘Pega’ Covid-19 a jornaleros locales

Fallece aquí trabajador agrícola oriundo de Coahuila, tras dedicar 35 años de su vida al campo en Estados Unidos

Cortesía / Don Manuel (con cubrebocas negro), durante una revisión al ingresar al centro local de trabajadores agrícolas

Roberto Carrillo / El Diario de El Paso

lunes, 01 junio 2020 | 06:00

La muerte de un trabajador agrícola en El Paso a causa de Covid-19, puso de nuevo en evidencia las condiciones que los trabajadores del campo, calificados como “esenciales”, enfrentan diariamente en medio de la pandemia.

El jornalero agrícola que perdió la vida el viernes pasado en un hospital local fue identificado como Don Manuel, de 79 años de edad y originario de Coahuila, México. Don Manuel, como cariñosamente se le conocía en la localidad, perdió su batalla contra el Covid-19 tras 12 días de luchar por su vida.

“El Centro de Trabajadores Agrícolas Fronterizos (CTAF) lamenta profundamente la muerte del camarada Manuel. Lo recordamos con mucho cariño”, dijo la organización comunitaria con sede en El Paso.

Se desconoce si más trabajadores agrícolas estuvieron en contacto con él mientras que permaneció en el centro.

“(Don Manuel) Estuvo con nosotros hasta la mañana del lunes 18 de mayo. Esa mañana, los servicios de emergencia lo trasladaron al hospital, ya gravemente enfermo, y a pesar de todos los esfuerzos médicos, finalmente perdió la vida”, dijo el CTAF en un comunicado.

Trascendió que el trabajador fallecido dedicó gran parte de su vida a la agricultura, al trabajar en campos de cultivo de esta frontera y en otras regiones del país desde que arribó a los Estados Unidos, en 1985.

Su muerte por Covid-19 se declaró poco después de la 5 de la tarde del viernes 29 de mayo, en el Hospital Las Palmas, lugar donde fue atendido por dos semanas.

“Agradecemos públicamente al personal médico de Las Palmas por el intenso esfuerzo realizado para salvar la vida de Don Manuel”, dijo el CTAF en un comunicado.

“También queremos decir que es triste saber que los trabajadores agrícolas continúan arriesgando sus vidas en los campos y que existe un abandono por parte de las autoridades y las instituciones públicas y privadas para garantizar los estándares más básicos de seguridad y protección”, dijo la organización que ha pugnado por mejores condiciones de trabajo y de seguridad para los trabajadores del campo.

Jornadas diarias de hasta 12 horas, por las cuales llegan a percibir un promedio de 40 dólares, la labor de los trabajadores “esenciales” inicia alrededor de las 4 de la madrugada, cuando los trabajadores esperan el transporte que facilitan los contratistas para llevarlos a los campos, pero regularmente sin mediar el distanciamiento social.

La carencia de equipo o medidas de seguridad es palpable, ya que en su camino a la labor los trabajadores van equipados con mascarillas caseras que les fueron donadas por particulares, y que a pesar de la buena voluntad de dichos donantes la seguridad que proporcionan no es la óptima.

“Muchas veces los trabajadores agrícolas no tienen agua para tomar, mucho menos la van a tener disponible para lavarse las manos, mucho menos servicio de atención médica, o para mantener las medidas recomendadas para evitar los riesgos de contagios”, sostuvo Carlos Marentes, director fundador del CTAF.

Sin embargo, es la necesidad la que orilla a estos trabajadores esenciales a laborar sin prestaciones como servicios de salud o estímulos económicos, debido a la marginación que padece este sector productivo.

Suelo fértil de contagio

Fue en 1994 cuando la Ciudad de El Paso estableció un área oficialmente designada para el reclutamiento diario de mano de obra agrícola, en la avenida Novena en la zona Centro, justo entre las calles Mesa y Oregon.

De entonces a la fecha, miles de trabajadores agrícolas se congregan ahí en un intento de ser empleados por contratistas de trabajadores agrícolas y ganaderos de la región. Es desde ese lugar que son transportados a los campos de la región. 

Sin embargo, aún hoy en día no hay monitoreo de los vehículos en los que se transportan para garantizar el cumplimiento de las normas mínimas de seguridad en el transporte y de higiene.

“Hoy, a pesar de su clasificación como actividad esencial, la agricultura también es el suelo fértil para el contagio y la pérdida de vidas humanas por Covid-19”, subrayó el CTAF.

Aun en medio de la incertidumbre, Don Manuel fue uno de millones de trabajadores agrícolas que han sido llamados esenciales, y que sin embargo, no contará con familiares a su lado, ya que tras migrar para laborar en los campos estadounidenses llegó incluso a perder comunicación con sus seres queridos.

“En nombre de Don Manuel y todos los que trabajan en la cosecha de cebolla y el deshierbe y adelgazamiento en estos días en Nuevo México, le pedimos que hable con la gobernadora Michelle Lujan Grisham (1-800-551-0518) y exija que se proteja a los trabajadores agrícolas migrantes que aportan tanta riqueza a su estado, pese a no tener la seguridad de que sus vidas serán respetadas durante esta crisis pandémica”, afirmó el titular del Centro de Trabajadores Agrícolas Fronterizos. 

rcarrillo@diariousa.com