El Paso

Paseño, ‘mente maestra’ tras estadio de la Serie Mundial

Fred Ortiz graduó de Irvin HS

Cortesía / Fred Ortiz graduó de Irvin HS

Jaime Torres / El Diario de El Paso

lunes, 26 octubre 2020 | 06:00

Alfredo “Fred” Ortiz, quien en su juventud fuera una estrella de futbol americano en el equipo de los ‘Rockets’ de Irvin High School, en el Noreste de El Paso, siempre mostró su pasión por los deportes, pero nunca imaginó ser un maestro de altos vuelos de la arquitectura especializada en esta rama.

A su cargo estuvo el diseño del Globe Life Field, la casa de los Rangers de Texas, donde ahora se disputan Dodgers y Rays la Serie Mundial, que este año se realiza en un solo estadio para evitar contagios en plena pandemia.

Nativo de El Paso e hijo de padres mexicanos, Ortiz fue como muchos de esos jóvenes que sueñan a lo grande a pesar de vivir en vecindarios marginados y olvidados por los gobiernos.

“Cuando tenía 18 años recuerdo que aspiraba a convertirme en un ala cerrada de los Dallas Cowboys”, dijo quien años después cumpliera otro de sus anhelos en la vida: convertirse en un arquitecto.

Además de soñar con jugar en un equipo de futbol americano profesional también amaba dibujar. Incluso en una ocasión le comentó a su maestra su gusto por dibujar edificios, y su deseo de incursionar a la universidad para estudiar la carrera de sus sueños.

Para orgullo de sus padres, Aniceto y Teresa, y gracias a su tenacidad, perseverancia y empeño, logró obtener una beca completa y estudiar su especialidad al tiempo que jugaba su deporte favorito.  

A 35 años de distancia este hombre graduado como arquitecto de la Universidad de Texas en Arlington (UTA) hizo realidad su sueño y al mismo tiempo dio ejemplo de la grandeza distintiva de la comunidad latina en los Estados Unidos.

Como arquitecto principal de HKS, una firma de diseño internacional, Ortiz ahora ha llevado su carrera de regreso a Arlington, para construir el futuro hogar de los Texas Rangers, que le dio tantos recuerdos a lo largo de su vida.

“Nunca pensé que estaría haciendo lo que estoy haciendo en este momento. Puedo diseñar hermosos edificios y he podido hacer algunos proyectos a menor escala realmente interesantes, pero la idea de pensar que podría diseñar un estadio fue revelador”, dijo Ortiz, luego de concluir con éxito su trabajo.

Para el amante de los deportes el haber participado en el diseño de esta obra majestuosa denominada ‘Globe Life Field’ fue el proyecto más grande en el que haya estado involucrado y en el que logró combinar su pasión como atleta y dibujante.

“Es increíble, ahora soy alguien que puede liderar un esfuerzo y el diseño de cómo la gente va a experimentar lo que ama”, dijo visiblemente contento.

Y es que para él, no sólo diseñó una instalación deportiva, sino también un hogar para el equipo que ha visto desde la universidad y está construyendo otro hito para la ciudad que inició su carrera arquitectónica.

“Construir algo para la ciudad de Arlington, donde fui a la escuela y donde pasé tantos años de mi vida, es como contribuir a algo más grande. Me siento muy bendecido y honrado de ser parte de una firma de arquitectura que tiene la oportunidad de trabajar en un proyecto como Globe Life Field”, manifestó Ortiz. 

Al igual que miles de hispanos, para Ortiz los obstáculos no existen y todo depende de la pasión que inyecten a sus proyectos personales para cumplir el tan anhelado ‘sueño americano’ tal y como lo hicieron sus padres al llegar a Estados Unidos en 1969, procedentes de Ciudad Juárez, dos años después de su nacimiento en El Paso, Texas.

Fred creció en esta ciudad, y es el mayor de cinco hijos de una pareja de inmigrantes, quienes laboraban en una fábrica de ropa para poder ganarse la vida y  criar a su descendencia en el complejo de viviendas públicas Lyndon B. Johnson.

Como estudiante y jugador de futbol americano en Irvin, sus sueños eran llegar a las grandes ligas del deporte profesional o convertirse en un arquitecto reconocido. Una lesión en su rodilla en el primer año de universidad echó por los suelos el primer anhelo.

De acuerdo a Fred una de las personas que le inspiraron para lograr el éxito en su carrera profesional fue su entonces entrenador de futbol americano, Tony Shaw, quien con su apoyo y consejos lo orientó y guio por el camino correcto en cada momento. 

Tras concluir sus estudios universitarios en la década de los noventa, Ortiz se sumó al equipo de HKS en Richmond, Virginia, luego de trabajar con otras firmas afines pero fue en 2007 cuando pasó a liderar la práctica deportiva de la firma para la Costa Este.

Ahora Ortiz es director del área de deportes y director de HKS, entre sus responsabilidades está el liderar los trabajos en el mercado deportivo universitario, además de crear diseños galardonados para los clientes de las Ligas Mayores (MLB), incluidos los Texas Rangers, los Washington Nationals y los Milwaukee Brewers. Los diseños de Fred han sido reconocidos por la AIA, Ballpark Digest y USGBC.

De acuerdo a los directivos, la temporada 2020 de la MLB sería una fiesta de presentación para el Globe Life Field diseñado por HKS, el nuevo hogar de los Texas Rangers, pero la pandemia de Covid-19 alteró los planes.

El enorme estadio de techo retráctil abrió con una temporada abreviada y sin presencia de fanáticos. El primer evento oficial en Globe Life Field no fue un juego de beisbol o futbol americano sino una graduación de High School.

Para la construcción del nuevo estadio, cuyo diseño tardó cuatro años, los trabajadores excavaron 1.3 millones de yardas de tierra. Se necesitaron 97 mil camiones para transportarla.

La construcción del estadio, el cual tiene una superficie de 13 acres,  tomó 31 meses y más de 11 mil personas trabajaron en el proyecto. Tiene 1.8 millones de pies cuadrados y contiene 40 mil 300 asientos.

El techo de 240 mil pies cuadrados y un peso de 19 mil toneladas, es el techo operable de panel único más grande del mundo. Tarda 12 minutos en cerrarse o abrirse con la ayuda de 120 ruedas de 42 pulgadas que se asientan sobre rieles.

El complejo deportivo cuenta con 71 suites a largo plazo y 37 suites nocturnas en el estadio. Contiene 24 ascensores, 13 escaleras mecánicas, 47 puestos de comida, 20 bares y mil 100 inodoros y urinales.

Las dimensiones del campo están conectadas de alguna manera a jugadores o eventos importantes en la historia de los Texas Rangers. Por ejemplo, la distancia de 372 pies al callejón de poder del jardín izquierdo representa el año en que el equipo se mudó a Texas: 1972. 

La distancia entre el plato de home y el backstop –42 pies– no sólo es la más cercana en el beisbol, sino que rinde homenaje al número de Jackie Robinson, el primer jugador afroamericano de MLB.

El montículo del lanzador se puede bajar y subir hidráulicamente para eventos que no sean de beisbol.

La temperatura promedio dentro del estadio con el techo cerrado es de 72 grados, con la ayuda de 91 millas de tuberías y 9 mil toneladas de agua fría que se mueven por toda la estructura.

El tablero de video del jardín derecho se extiende 40 pies sobre el campo, el único en MLB que está en el campo de juego. (Jaime Torres/El Diario de El Paso)

 jtorres@diariousa.com