El Paso

Me confesó asesinatos del Cártel: informante

Juicio en El Paso recrea el cruce de droga a EU antes del muro fronterizo

Staff / El Diario de El Paso

sábado, 09 octubre 2021 | 06:00

Archivo | Arturo Shows Urquidi

A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, el Valle de Juárez era un campo libre, una especie de “Viejo Oeste” para el tráfico de drogas, que cruzaban libremente a Estados Unidos, ya que no había muro fronterizo.

 Así lo narró ante un jurado un narcotraficante en espera de ser sentenciado en EU, quien testificó en contra de Arturo Shows Urquidi –alias ‘Chous’– un presunto miembro del Cártel de Sinaloa que enfrenta cargos por el secuestro y muerte de una pareja de Ciudad Juárez en 2010.

En su declaración, el testigo señaló que Shows le confesó varios asesinatos, mientras eran compañeros de cárcel en Nuevo México. Las muertes incluyeron la de un agente policiaco estatal de Chihuahua.

El informante –que se entregó a las autoridades de EU en 2019 y espera ser sentenciado en noviembre– agregó que las drogas pasaban fácilmente de contrabando a través del río y que el contrabando de mariguana dio paso al de cocaína. 

Pero ese paraíso del narcotráfico se acabó en poco tiempo. El esquema cambió y tuvieron que pasar al transporte más elaborado vía terrestre, dijo quien espera una reducción de su condena.

Estados Unidos acababa de sufrir uno de sus mayores ataques terroristas cuando los soldados mexicanos comenzaron una operación para destruir los aeródromos improvisados hechos por el Cártel de Sinaloa al Sur de la frontera, cambiando el método de transporte de drogas de la organización criminal a la frontera.

Un informante testificó durante el juicio a dos miembros del Cártel de Sinaloa en un tribunal federal que, a raíz del 11 de septiembre, las autoridades estadounidenses habían identificado los aeródromos y remitido su ubicación al Gobierno mexicano.

Durante años, el Cártel de Sinaloa había traficado miles de kilos de cocaína por aire pero cambiaría su método de entrega en una muestra de su ingenio, brutalidad y alcance.

Arturo Shows Urquidi y Mario Alberto Iglesias, dos miembros de alto perfil del Cártel de Sinaloa están siendo juzgados en un tribunal de Estados Unidos en El Paso. El viernes, el juicio se tomó un descanso y está programado que continúe la próxima semana.

Varios testigos han subido al estrado, incluidos ex miembros del cártel y policías mexicanos que presenciaron el desarrollo del Cártel de Sinaloa en Juárez a mediados de la década de 2000.

Los juicios son parte de una gran acusación de un gran jurado federal que incluyó a los líderes del Cártel de Sinaloa Joaquín “El Chapo” Guzmán e Ismael “Mayo” Zambada García. El 24 de abril de 2012, los líderes y otros 22 miembros del cártel fueron acusados de actividades delictivas que van desde el tráfico de drogas hasta la conspiración para matar en un país extranjero.

 Cambio de estrategia

David Sánchez Hernández, un ex sargento de la Policía de Juárez y Ricardo Rodríguez, un ex miembro del cártel, le dijeron a un jurado que el cártel comenzó a usar camiones cisterna para traficar drogas a la frontera. Paquetes de cocaína llegaban a Juárez en compartimientos secretos alineados dentro de los vehículos.

Los conductores descargarían las drogas frente a los miembros del cártel, ya que eran los únicos que conocían los compartimientos secretos del vehículo.

Los paquetes de cocaína a veces tenían un sello con el logotipo de una marca de automóvil, que incluía Audi, Jaguar, Volkswagen. A veces también tenían una estrella y el personaje de dibujos animados Memín Pinguín.

Los sellos significaban que la cocaína que había adentro había sido probada, según Sánchez, quien ayudó a clasificar las drogas. Declaró que Urquidi, un ex miembro de la Policía Estatal de Chihuahua, también ayudaría a clasificar las drogas y luego las transportaría a casas seguras en Juárez.

Sánchez dijo a los miembros del jurado que los recuentos siempre eran precisos y que el suministro de drogas siempre se contaba porque los proveedores contaban las drogas frente a los conductores para desalentar cualquier robo.

Los camiones cisterna vacíos se llenarían con gas y otros artículos ilícitos, incluidas armas de fuego y dinero de la droga. Dijo que se enviaron rifles de calibre .50, AR-15, pistolas .38 Super, municiones 5.7, AK-47 y otras formas de munición al centro de México. 

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