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El Paso

Luchan por ganar terreno en EPPD

Mujeres policías siguen subrepresentadas en la ciudad aunque forman parte importante de la fuerza

Victoria Rossi/El Paso Matters

domingo, 25 septiembre 2022 | 06:00

El Paso Matters | Brianna López, a la izquierda, y Lindsay López pertenecen al Departamento

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A Lindsay López le fascina ver a su hermana uniformada. En algunas ocasiones le ayuda a Brianna a prepararse para su turno nocturno como patrullera, peinando su cabello en un chongo y maravillándose con el cambio que hubo en su hermana menor.

Con unos impecables pantalones de color azul y una camisa azul abotonada como los que usa un oficial de policía de El Paso, Brianna se ve “poderosa”, recuerda Lindsay López. “Si ella tuviera que ayudar a alguien, lo haría. Aunque necesita cambiar el chip y dedicarse a su trabajo –ella podría desde ayudar a una persona hasta arrestar a otra. Ella puede hacer las dos cosas”.

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Tres años después que la oficial Brianna López se unió al Departamento de Policía de El Paso, su hermana está actualmente a su lado. Fue Brianna quien le colocó la placa de policía a la oficial Lindsay López cuando se graduó de su entrenamiento en el mes de julio.

Juntas, las hermanas López forman una pequeña pero progresiva e importante parte de la fuerza policíaca de la ciudad –las mujeres oficiales.

Una creciente cantidad de evidencia muestra los beneficios que las mujeres aportan a los departamentos de Policía. Aunque es probable que las mujeres oficiales se vean físicamente amenazadas en ese trabajo al igual que los oficiales varones, ellas utilizan menos fuerza en contra de los civiles, según han mostrado una serie de estudios.

“Ellas sacan el arma pero es menos probable que jalen el gatillo”, comentó Egbert Zavala, profesor de Criminología en la Universidad de Texas en El Paso. “Contratar a más mujeres tiene el potencial de reducir la violencia letal en nuestra sociedad”.

Algunos estudios han encontrado que las agentes les ponen más atención a las víctimas del crimen que sus contrapartes hombres, dijo.

“Si un oficial hombre recibe una llamada para atender un caso de violencia doméstica, acude a la casa de esa persona, pero va a estar más preocupado por arrestar al perpetrador. Estudios han mostrado que en el mismo escenario, es más probable que las mujeres arresten al perpetrador  –pero también hablarán con la víctima”, dijo. “Ellas les preguntan ‘¿Qué necesitas de nosotros, hay algo que pueda hacer por ti?’”.

Esto es parte de lo que Brianna López de 28 años le fascina de su trabajo: no sólo es la adrenalina, ni resolver un problema, sino también es ver a la gente a través de algunos de sus momentos más oscuros.

“Yo siempre le digo a las personas: no estamos aquí sólo para arrestar a tu papá, mamá, o a tu hermana. También estamos aquí para ayudarte”, dijo. “Si necesitas un momento, o si quieres llorar, todo está bien. Sentémonos y desahógate. Yo estaré a tu lado”.

Reclutamiento

A pesar de esos beneficios, el porcentaje de mujeres que hay en los departamentos de policía de Estados Unidos ha estado estancado durante dos décadas, en un promedio nacional del 15%, para los grandes departamentos urbanos, de acuerdo a la información del FBI.

Eso es aproximadamente la mitad de la proporción de mujeres policías en otros países industrializados, tales como Australia, Sudáfrica y el Reino Unido.

En el Departamento de Policía de El Paso (EPPD), 163 de los mil 131 oficiales son mujeres, o sea el 14.4 por ciento, de acuerdo al reporte que entregó el 31 de agosto la división de Oportunidad Equitativa en el Empleo del Departamento de Justicia de EU.

Esa cifra ha aumentado aproximadamente medio punto porcentual desde el 2020, cuando el departamento publicó el último reporte, y sólo se debió a que el número de oficiales hombres disminuyó.

En los informes del 2020 y 2022, las agentes fueron “significativamente subutilizadas” en El Paso, comparado con la proporción de mujeres en la fuerza laboral de la ciudad.

La Oficina del Sheriff del Condado El Paso tiene 16.7% de mujeres policía: la mayoría de ellas son oficiales de detención asignadas a las cárceles del condado. En sus tres años en que ha estado en el Departamento de Policía de El Paso, Brianna López ha notado una alta necesidad de mujeres policía. “Les puedo decir que estamos afectando especialmente a las mujeres”, dijo. “Necesitamos más mujeres”.

Al ser una oficial relativamente nueva, López usualmente trabaja durante la noche, más agentes de alto rango reciben la prioridad para trabajar turnos diurnos, dijo. Sin embargo, durante los cuatro meses que pasó en el turno de día cruzaba de un lado a otro la ciudad cada día, respondiendo a llamadas que solicitaban una mujer oficial.

“Se encuentra uno con personas que dicen “No, yo sólo quiero hablar con una mujer policía”, agregó.

“En algunas ocasiones ellos sólo quieren hablar con una mujer policía porque sienten que entienden mejor la manera como se sienten desde el punto de vista de la víctima, y sobre cualquier cosa que les haya ocurrido”, agregó López. También hizo notar que algunas mujeres se sienten más cómodas hablando con mujeres policía.

Más mujeres en la fuerza policíaca pueden aumentar el reporte de delitos violentos en contra de mujeres y reducir la ocurrencia de violencia doméstica, de acuerdo a un estudio del 2019.

El Paso podría incrementar el número de mujeres en la policía ajustando sus requisitos de acondicionamiento físico para los solicitantes hombres y mujeres en su academia de entrenamiento policíaco, comentó Zavala de UTEP.

Aunque las agencias que van desde el Ejército de Estados Unidos y el Departamento de Seguridad Pública de Texas actualmente tienen diferentes estándares físicos para los hombres y mujeres, muchos departamentos de policía –incluyendo El Paso– tienen los mismos estándares de pruebas físicas para todos los solicitantes.

“Y justamente eso elimina a muchas mujeres”, dijo Zavala. La última vez que El Paso revisó sus estándares de habilidad física fue en el 2010, dijo el sargento Jeremy Ontiveros, quien supervisa el programa de entrenamiento. 

Una empresa de asesoría médica que ya no está en funciones recomendó una serie de requisitos físicos que podrían ser factibles para hombres y mujeres.

Aunque el departamento no tiene políticas específicas diseñadas para reclutar mujeres policía, Ontiveros dijo que sentía que la presencia en las redes sociales del EPPD ha sido efectivo para llegar a un mayor rango de posibles reclutas.

En el 2015, las mujeres representaban entre el 12 y 35 por ciento de cada generación en la academia de entrenamiento, de acuerdo a la información del EPPD proporcionada a través de una solicitud de registros públicos.

Brianna López fue una de 11 mujeres que se graduó en enero del 2019 en una generación de 51 cadetes. Lindsay López fue una de 9 mujeres que se graduó en el mes de julio de una generación de 31, siendo el mismo porcentaje de género que la generación actual que se graduará el próximo mes de mayo.

Retención

Lindsay López de 31 años, acaba de iniciar su trabajo en el EPPD, después de un año de “prueba” en donde ella recibirá entrenamiento de campo en diferentes facetas del trabajo policíaco. Un desafío para el que se está preparando es adaptarse a lo que probablemente sean años de turnos de noche en los que no tendrá días festivos, todo eso mientras está a cargo de su hijo de tres años.

“Voy a tener que sacrificar un poco mi sueño, para dedicarle un tiempo a él, pero a la vez, necesito estar alerta en la noche. Así que no sé cómo le voy a hacer. Pero de todas maneras, tendré que lograrlo”, dijo, haciendo notar que sus padres se ofrecieron a ayudarla.

Teresa M. Chavira se unió a EPPD en 1988 y estuvo a cargo de dos hijos durante ese tiempo como oficial de policía.  Ahora, trabaja para el Centro contra la Violencia Sexual y Familiar, ella fue la primera mujer que era técnica en bombas del departamento y se retiró como detective en el 2013, después de estar 25 años en la fuerza policíaca.

Pocas de sus colegas mujeres duraron tanto tiempo, especialmente una vez que tuvieron hijos.

“Una gran parte del problema de la retención es que las mujeres tengan que cuidar a sus hijos, especialmente si son madres solteras”, comentó Chavira. “Con el turno nocturno es casi imposible encontrar una guardería. ¿Quién va a cuidar a un bebé toda la noche?”

En esa época, el EPPD no ofrecía un permiso por maternidad a los nuevos padres, dijo, lo cual forzó a las oficiales a utilizar su permiso por enfermedad para cuidar a los recién nacidos.

Chavira utilizó un permiso adicional para cuidar a su primer hijo. Para una madre que está amamantando o una mujer que tuvo una cesárea, el regresar a patrullar las calles usando un cinturón que pesa 12 libras en un lapso de seis semanas es demasiado pronto, dijo.

Aprobado en 1993, el Decreto Federal Familiar y Médico permite que los empleados elegibles puedan tomar hasta 12 semanas para cuidar a su familia, incluyendo recién nacidos, sin el riesgo de perder su trabajo pero también sin pago de salario obligatorio.

En los permisos de ausencia por motivos parentales, los empleados de la ciudad de El Paso –que incluye a los oficiales del EPPD– deben utilizar sus días de ausencia por enfermedad o vacaciones acumulados.

Los nuevos policías empiezan recibiendo 10 horas de permiso por enfermedad cada mes tan pronto como se unen al departamento, ellos empiezan a acumular días de vacaciones pagadas hasta que completan el primer año de prueba en el trabajo, de acuerdo a información proporcionada por Laura Cruz Acosta, portavoz del ayuntamiento.

Para los empleados que han trabajado entre 1 y 10 años para el ayuntamiento, un año completo de vacaciones o permiso por enfermedad podría agregarse a las 264 horas o aproximadamente 33 días laborales de tiempo pagado.

Los que no tienen suficientes días pagados acumulados pueden solicitar hasta un mes de tiempo pagado que es “donado” por otros empleados a través del programa Permiso Parental Compartido del ayuntamiento.

El Departamento De Policía no tiene políticas diseñadas específicamente para asegurar la retención entre las mujeres policía, comentó a través de un correo electrónico la detective Judy Oviedo, oficial de información pública del EPPD. 

“Todas las políticas de retención están dirigidas hacia el departamento en su totalidad teniendo la oportunidad de un empleo justo”, dijo.

En este mes, el EPPD empezará a ofrecer una opción para “Las Mujeres que están en la Policía”, en el entrenamiento a sus oficiales, escribió Cruz Acosta en un correo electrónico. “Estamos abiertos a todos los géneros y también a las agencias externas que aplican la ley, el curso autónomo ha estado utilizándose desde el 2018 y fue “diseñado para motivar e inspirar a las mujeres policía en cada rango para compartir sus experiencias colectivas, mientras descubren soluciones efectivas para los problemas reales que enfrentan en el trabajo y en casa”, dijo.

Cambiando las actitudes

Cuando Chavira empezó a desempeñar su trabajo, la cultura era hostil para las mujeres. Cualquier política diseñada para ayudar a las agentes era percibida como un tratamiento especial y usualmente era disputada acaloradamente, dijo.

Al momento de su retiro, dijo que la situación había mejorado, “Desafortunadamente, parte de eso cambió debido a las demandas, denuncias de acoso sexual o ambiente laboral hostil”, dijo.

“Hubo muchas querellas entabladas al paso de los años. Mucho de eso ha cambiado en la Policía”.

Para Chavira, un punto importante de inflexión fue la formación de un comité femenino en el Departamento De Policía, que ella ayudó a fundar a mediados de los años 1990. Lo que empezó como un grupo de 30 a 45 mujeres que se reunían mensualmente para discutir los desafíos del trabajo, se convirtió en una conferencia anual de mujeres en el EPPD, que se expandió para incluir a agencias externas que aplican la ley –“La Patrulla Fronteriza, oficiales de Aduanas, ayudantes del Sheriff, y hasta bomberos”, dijo– y pronto atrajeron a una audiencia internacional.

“Se aportaban nuevas ideas y maneras de manejar las situaciones. Uno podía hablar acerca de cómo arreglar las cosas sin tomar una acción legal”.

Chavira comentó que el comité y la conferencia terminaron abruptamente con tan sólo una pequeña explicación del jefe de la policía Greg Allen, quien asumió el puesto en el 2008. La conferencia terminó en el mismo año debido a falta de financiamiento, le comentó Cruz Acosta a El Paso Matters.

Actualmente, uno de los legados del comité de mujeres puede ser visto en el uniforme que usan las hermanas López.

Las camisas de la policía y los chalecos antibalas no fueron diseñados originalmente para acomodar los senos, hizo notar Chavira. “Eran completamente planos y restringían la respiración”. Debido al consejo del comité, el EPPD empezó a ordenar chalecos a finales de los años 1990 que pudieran ser acordes al tamaño del brasier.

Hasta los zapatos fueron un desafío, las botas eran suficientemente pequeñas para adaptarse a los pies de algunas mujeres y fueron ordenados especialmente.

Años después, Brianna López dice que no ha experimentado esos desafíos. “Realmente nunca he tenido un problema con nadie en el departamento ni me han dicho, “tú eres mujer y no puedes hacer este trabajo”, señaló.

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