Logra O’Rourke capitalizar apoyo de republicanos

Es probable que los vínculos del ex congresista con el Partido Republicano se conviertan en un problema

The Washington Post
viernes, 15 marzo 2019 | 06:00

Antes de que Beto O’Rourke se convirtiera en el favorito de los donadores liberales en línea, sus principales patrocinadores financieros provenían de un grupo enteramente diferente: acaudalados empresarios que habían buscado tener cierta influencia política donando colectivamente millones de dólares a los republicanos.

Varios de los más ricos magnates de El Paso donaron y recaudaron dinero para las campañas al consejo municipal de O’Rourke, atraídos a apoyarlo debido a un plan para renovar los vecindarios más pobres de El Paso. Algunos posteriormente patrocinaron a un súper Comité de Acción Política que jugaría un importante papel en ayudar al paseño a vencer a un congresista titular demócrata.

Por su parte, O’Rourke trabajó en ciertos asuntos que tenían el potencial de generar dinero para algunos de sus benefactores. Su apoyo como miembro del consejo para el plan de renovación, que desató una controversia en su momento debido a que involucraba la reubicación de los habitantes de más bajos recursos, muchos de los cuales eran hispanos, coincidió con inversiones a la propiedad hechas por algunos de sus benefactores.

Como congresista, apoyó un incremento de 2 billones de dólares al financiamiento militar que benefició a una compañía controlada por otro importante donador. Dicho donador, el constructor Woody Hunt, era amigo del finado padre de O’Rourke. Hunt también cofinanció y financia a una organización no lucrativa de El Paso que empleó a la esposa de O’Rourke en el 2016.

“Compartimos una meta en común”, dijo Ted Houghton, un asesor financiero local y donador de muchos años de O’Rourke quien recaudó dinero para el ex gobernador Rick Perry, un republicano, y ayudó a destinar millones en financiamiento para el transporte estatal hacia la ciudad. “La meta en común era que necesitábamos mover a El Paso en una dirección diferente”.

O’Rourke, quien emergió en el 2018 como una sensación nacional demócrata en su reñida derrota ante el senador Ted Cruz, republicano de Texas, lanzó su campaña por la Presidencia el jueves, prometiendo una nueva era de unidad mientras hacía campaña en los pequeños poblados del este de Iowa. Las camarillas de Iowa dan inicio a comienzos de febrero a la sesión de la elección primaria del 2020.

Sin embargo, en contraste a la inspiradora imagen que ha adoptado en años recientes, la carrera política de O’Rourke tiene un más que tradicional recorrido para un político de Texas –ganando el apoyo de una base institucional empresarial típicamente pro republicana interesada en influenciar la política pública. Nacido en una de las familias políticamente más potentes y unido a otra de éstas por medio del matrimonio, se benefició de sus relaciones con los habitantes más poderosos de El Paso, incluyendo varios patrocinadores republicanos de reconocimiento nacional.

Es probable que los vínculos del ex congresista con el Partido Republicano se conviertan en un problema, ahora que entra al ya abarrotado marco de competidores presidenciales demócratas que por siempre se han inclinado hacia la izquierda. Los partidarios del senador Bernie Sanders, independiente de Vermont, ya criticaron el récord de votación de O’Rourke de no ser lo suficientemente liberal.

Los republicanos también están al asecho. Un reciente anuncio del Club para el Crecimiento, un grupo conservador enfocado en la reducción de impuestos, describió el apoyo de O’Rourke al plan de renovación “para demoler un pobre vecindario hispano”.

“O’Rourke, debido a su carisma, puede de algún modo hacer uso de este pedaleo del poder que ocurre tras bambalinas”, dijo el historiador de El Paso y activista, David Romo, quien por mucho tiempo se ha opuesto a la iniciativa de la comunidad empresarial para renovar el Centro de la ciudad. “Él era la cara bonita en un horrendo plan de gentrificación que afectaría de manera negativa a las más vulnerables personas en El Paso”, afirmó.

O’Rourke y sus aliados no lo ven de esa manera. Al comienzo de su carrera, O’Rourke fue de puerta en puerta para presentar el plan, ideado por el Grupo Paso Del Norte, una alianza de líderes empresariales y comunitarios en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México.

O’Rourke, su madre, su esposa y su suegro, William Sanders –uno de los más prominentes inversionistas de bienes raíces en el país– fueron miembros del grupo, el cual incluía a muchos de los patrocinadores financieros de las primeras campañas de O’Rourke. Sanders condujo a un grupo privado de inversión que estaba comprando propiedades en el Centro de la ciudad, al igual que otros donadores de las campañas de O’Rourke.

El plan en un inicio requería de la apropiación de terrenos en uno de los vecindarios más pobres de la ciudad por medio de la expropiación –la misma táctica a la que O’Rourke se ha opuesto y que forma parte del plan de la administración de Trump para construir un muro en la frontera entre Estados Unidos y México. Al enfrentarse a las acusaciones de un potencial conflicto de intereses, O’Rourke eventualmente acordó rescatarse a sí mismo de la votación del concejo municipal en torno al plan, el cual fue posteriormente postergado luego que las empresas de bienes raíces se vieron en apuros durante la recesión del 2008.

Los líderes empresariales locales que han apoyado la carrera de O’Rourke dicen que se unieron debido a una visión en común para mejorar la ciudad.

Es una misión que hasta hace muy reciente era la brújula de la carrera política de O’Rourke.

“Hubo este punto en el que me di cuenta cuán excepcional es esta comunidad, la gente, la frontera, la conexión con el resto del mundo”, según dijo O’Rourke al Washington Post. “He trabajado muy duro para intentar asegurarme de que todo paseño pueda beneficiarse de vivir un una pujante comunidad binacional”.