El Paso

Libra El Paso los estragos de ‘Delta’

Alto porcentaje de vacunados, ubicación geográfica y orgullo comunitario, frenan propagación

Karen Brooks Harper/The Texas Tribune

martes, 14 septiembre 2021 | 06:00

Archivo | Checan temperatura en escuelas

Carlos Martínez, residente de El Paso, se sintió aliviado en el mes de junio cuando el número de hospitalizaciones y muertes por Covid-19 disminuyeron en su comunidad.

Martínez, quien tiene 25 años, empezó a ir a restaurantes por primera vez en meses, a visitar a sus amigos y a salir nuevamente después de haber sido muy cuidadoso durante más de un año.

Luego, la altamente contagiosa variante Delta empezó a arrasar en todo Texas y el resto de la nación en el mes de julio, y las cifras empezaron a aumentar nuevamente en el estado.

Martínez, quien ya está vacunado, comentó que volvió a aislarse para ayudar a reducir la propagación del virus en El Paso, en donde el Covid-19 mató a muchas personas a finales del año pasado, tanto que el Condado tuvo que usar a los presos para ayudar con el excesivo flujo de cuerpos en la morgue.

Sin embargo, la variante Delta arrasó en la mayoría de los 254 condados del estado en julio y agosto, rompiendo récords y abarrotando los hospitales, tanto en áreas rurales conservadoras como en las crecientes zonas metropolitanas liberales. Sin embargo, El Paso, que tiene uno de los porcentajes de vacunación más altos en el estado, no ha resultado afectado por la oleada más reciente.

“Estuvimos preocupados después del 4 de Julio, pero no registramos el incremento que pensamos que tendríamos en términos de hospitalizaciones”, comentó Martínez, quien es empleado del Gobierno local.

Aunque algunas áreas metropolitanas como Austin reportaron cifras récord de pacientes de Covid-19 en sus hospitales justo el mes pasado, mientras las hospitalizaciones en todo el estado estuvieron cerca de eclipsar el pico del mes de enero, que fue de 14 mil 218, los hospitales de El Paso –que le dan servicio a casi un millón de residentes del Oeste de Texas–, no han estado ni siquiera cerca de llegar a sus anteriores cifras altas.

El pico de hospitalizaciones de Covid-19 en El Paso fue de más de 1 mil 100 a mediados de noviembre, comentó Wanda Helgesen, directora de BorderRAC, que es el consejo de asesoría regional del estado para los hospitales locales.

El jueves, el número de personas hospitalizadas por Covid-19 en El Paso era de 127.

De hecho, las cifras diarias de hospitalizaciones en la ciudad no han superado las 200 desde el mes de marzo, de acuerdo al Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas. Los hospitales están registrando un incremento en pacientes, y ocasionalmente han tenido llenas las Unidades de Cuidados Intensivos y están teniendo los mismos problemas de personal igual que el resto del estado, dijo, pero hasta ahora han podido manejar ese incremento.

La mayor parte de la presión está relacionada con pacientes que no padecen Covid, muchos de los cuales han estado esperando ser atendidos de otros problemas, agregó.

“Hemos tenido una oleada de pacientes pero no al grado de otras partes de Texas”.

Helgesen y otras personas aseguran que la mayor parte del crédito debe ser atribuido al alto porcentaje de vacunación que ha habido en el área, al uso generalizado de mascarillas y la distancia social, y a una colaboración entre la comunidad y los líderes de Salud de la localidad.

“Es increíble”, dijo Helgesen. “Todo el crédito se lo merece nuestra comunidad. Realmente creo que es un esfuerzo de todos”.

Las pruebas de Covid-19 en El Paso que han dado positivo rondan el 6 por ciento, mientras que las pruebas positivas en todo el estado es tres veces mayor, del 18 por ciento.

Y aunque los pacientes de Covid-19, la mayoría de los cuales no están vacunados, ocupan más del 30 por ciento de la capacidad hospitalaria en algunas áreas y más del 20 por ciento en todo el estado durante la semana pasada, El Paso representa sólo el 7 por ciento de los pacientes en los hospitales locales.

 Algo sorprendente

Para una ciudad que tuvo una de las cifras de muertes per cápita de Covid-19 más altas en el estado, ese número presenta un destello de buenas noticias para los traumatizados residentes de esta ciudad fronteriza ubicada en el Oeste de Texas.

“Comparado con el resto de Texas, nosotros estamos en el cielo”, comentó Gabriel Ibarra Mejía, profesor adjunto de Salud Pública de la Universidad de Texas en El Paso.  “Eso no significa que estamos libres de Covid, pero estamos mucho pero mucho mejor que la mayoría del estado. Los números no mienten”.

Líderes cívicos y de Salud señalan que no están ignorando este importante hecho: Las oleadas que ha habido en El Paso han sucedido semanas después que pasan en otras partes del estado durante la pandemia, así que, es posible que la oleada de la variante Delta de esta región esté por llegar.

“No estamos bajando la guardia”, aseguró Helgesen.

Oscar Leeser, alcalde de El Paso, quien perdió a su madre y hermano por Covid durante la oleada del invierno, comentó que la razón por la que la Ciudad y el Condado han emitido los recientes mandatos para el uso de mascarillas, desafiando la prohibición del gobernador Greg Abbott y a pesar de las bajas cifras, se debe a que una posible oleada sigue siendo real.

“Estamos preocupados y queremos asegurarnos que no tengamos ningún repunte”, dijo. “Siempre hemos sido proactivos y siempre queremos estar preparados”.

Sensación de comunidad

El Paso estuvo bajo los reflectores nacionales en el mes de noviembre cuando registró una de las tasas más altas de Covid en el país.

Las imágenes de los prisioneros de las cárceles del Condado, con uniformes de rayas blancas y negras, moviendo bolsas con cuerpos en ocho camiones móviles que hacían la función de morgues, estacionadas afuera de la Oficina del Forense, fue una impactante ilustración del importante número de decesos que hubo en la comunidad.

Durante el otoño, el número de pacientes hospitalizados por Covid en El Paso se disparó casi diez veces entre septiembre y noviembre, en un momento en que los números bajaron y las restricciones se relajaron en la mayoría de las demás partes del estado.

Los casos y hospitalizaciones de Covid-19 en El Paso siguieron relativamente altas al principio de la primavera, mientras que el resto del estado estaba experimentando un descenso mientras las vacunas empezaron a ser aplicadas.

Actualmente, los paseños han tomado la variante Delta más en serio que los residentes de otras áreas que fueron afectadas considerablemente debido a ese traumático período, comentó Chris Van Deusen, portavoz del Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas.

“El Paso experimentó una de las crisis más grandes de la pandemia en la que los hospitales estuvieron abarrotados totalmente por pacientes de Covid durante el año pasado, y la memoria común de ese período y las medidas que ayudaron a la ciudad y región a enfrentarla podrían estar ayudando a la gente a que tome la situación actual más en serio”, dijo.

 Otros factores

Hay otros factores que es probable que hayan incidido en el relativo éxito que ha tenido El Paso para mantener a raya a la variante Delta y a las personas alejadas de los hospitales, aseguran oficiales de Salud local y estatal y los residentes.

Ha habido una amplia aceptación de los tratamientos con anticuerpos monoclonales, que Helgesen ha dicho que han mantenido por lo menos a 300 personas alejadas de los hospitales durante la oleada anterior y debido a que el área nunca cerró su centro de infusión regional como lo hicieron otros lugares cuando los números disminuyeron durante la primavera, es probable que eso también haya mantenido a las personas fuera de los hospitales.

La geografía de la ciudad también es un factor: está a cientos de millas de algún centro poblacional importante más cercano, y sus fronteras con Nuevo México, que tiene uno de los índices de vacunación más altos del país, con el 61 por ciento de personas totalmente vacunadas.

La masacre ocurrida en Walmart hace dos años, en la que 23 personas fueron asesinadas el 3 de agosto del 2019, contribuyó a incrementar la sensación de comunidad y la empatía y eso ha tendido a un acatamiento generalizado en el uso de mascarillas y en la vacunación, comentó Steven Wysocki, residente de la localidad.

“El lema de El Paso Strong ha estado resonando desde la masacre en Walmart”, dijo.  “Así que, eso también ha servido. “Protejamos a nuestra comunidad”. Todo esto es a nivel personal, es una fuerte sensación de responsabilidad con la familia y la comunidad. Aun cuando la población de El Paso es de casi 1 millón, seguimos siendo un pueblo pequeño”.

Van Deusen comentó que la tragedia engendró confianza en la respuesta local a la pandemia.

“Ha habido una sensación de comunidad y confianza en los líderes locales de Salud Pública, que ha ayudado a promover una respuesta cohesiva de la comunidad ante la crisis”, agregó.

Cuando Abbott levantó el mandato para usar mascarilla en todo el estado y la capacidad para los negocios en el mes de marzo, los dirigentes de El Paso le rogaron a sus residentes que siguieran usando las mascarillas y la mayoría de los negocios siguió limitando sus servicios voluntariamente hasta la primavera, señaló Leeser.

 Muy vacunados

Aunque muchos dicen que el alto índice de vacunación en El Paso es el factor principal del relativo éxito que ha tenido la comunidad para frenar el impacto de la oleada Delta.

Casi el 62 por ciento de los residentes de El Paso están completamente vacunados, comparado con el 49 por ciento a nivel estatal. De esos que son elegibles para ser vacunados, de 12 años en adelante, el porcentaje de residentes totalmente vacunados aumenta a casi el 75 por ciento. Y casi el 97 por ciento de todos los paseños de 65 años o más, el grupo que tiene el mayor riesgo de hospitalización y muerte, ya recibieron por lo menos una dosis.

Por el contrario, sólo una tercera parte de los residentes de la región Panhandle –Norte del estado en límites con Nuevo México– y del Este de Texas están completamente vacunados.

“Hemos hecho realmente un buen trabajo al asegurarnos que nuestra comunidad esté vacunada y eso ha hecho una enorme diferencia”, comentó Leeser.

“Y cuando decimos ‘nosotros’, no sólo es la ciudad de El Paso. Es el condado, el juez del Condado, el Centro Médico Universitario, los proveedores privados, todos los que vivimos en esta área. Todos nos unimos y eso ha sido un continuo mensaje que le hemos dado a la comunidad”.

Las vacunas contra el Covid-19 no garantizan que los que las reciben no contraerán el virus, pero son altamente efectivas para mantener a los pacientes infectados fuera de los hospitales y son casi 100 por ciento efectivas para impedir la muerte a consecuencia del virus.

Wysocki se aplicó la vacuna tan pronto como pudo, al igual que toda su familia.

Él contrajo el virus varios meses antes de que saliera la vacuna y estuvo en cama varios días, un episodio que dijo, motivó a toda su familia.

“Todos los miembros de nuestra familia de inmediato se vacunaron, cuando las inoculaciones estuvieron disponibles”, dijo Wysocki. “Nadie quería pasar por esa enfermedad”.

Ricardo Samaniego, juez del Condado de El Paso, comentó que gran parte del éxito se debe a que los residentes de El Paso están acostumbrados a cuidar unos de otros.

“Sabemos cómo hacer eso”, dijo. “Sabemos cómo unirnos. Ya lo hemos hecho anteriormente, y lo vamos a volver a hacer”. 

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