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El Paso

‘Jesuitas murieron de manera muy valiente’

Párroco del Sagrado Corazón, en el Segundo Barrio, lamenta martirio de hermanos de orden

Jaime Torres
El Diario de El Paso

viernes, 24 junio 2022 | 12:14

Archivo | El padre Rafael García

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Para el padre jesuita Rafael García, párroco del Sagrado Corazón en el Segundo Barrio, el martirio que sus dos hermanos de orden religiosa –Joaquín César Mora Salazar y Javier Campos Morales– enfrentaron en Cerocahui, Chihuahua, fue “de una manera muy valiente, defendiendo a una persona que estaba siendo amenazada y que también murió”.

“Es lamentable pero tristemente está ocurriendo con tantas personas y tantas situaciones… en las ciudades, en las fiestas y en todos los contextos. Es una epidemia de violencia que no para”, afirmó abatido por el suceso.

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“Ellos estaban cumpliendo con su misión y fueron asesinados”, señaló García.

Comprometida con poblaciones marginales, la Compañía de Jesús ha tenido presencia intermitente durante siglos en la Sierra Tarahumara. 

En esta frontera han estado presentes desde antes de 1893, año en que fue construida en el Segundo Barrio la Parroquia del Sagrado Corazón, hermana de la iglesia del mismo nombre en Juárez.

El padre Rafael comentó que aunque desconoce los pormenores del ataque mortal en contra de los padres Campos Morales y Mora Salazar, así como de la persona que intentaron proteger, el hecho es condenable. 

“Cualquier ataque, un asalto violento y sobre todo el privar de la vida a las personas es condenable, en particular siendo sacerdotes que lo único que estaban haciendo era proteger a una persona que buscaba refugio”, expresó el sacerdote quien ha servido a la comunidad mexicana y mexicoamericana de manera directa desde su ordenación en 1993.

Aunque no conocía personalmente a los sacerdotes fallecidos dijo mantener relación con otros hermanos de la congregación que siguen su ministerio con fervor en otros lugares de la Sierra Tarahumara.

Y es que como misioneros que enfrentan el mundo real, llevan su ministerio en tres áreas principales: formación católica, fortalecer la espiritualidad y promover una vida vibrante e integrada a los sacramentos.

Para los católicos paseños, al igual que para el resto de los seguidores de Jesús, la matanza de sus líderes espirituales es inadmisible por lo que piden justicia para los responsables pero sobre todo que las autoridades cumplan con su responsabilidad que es la de garantizar la seguridad pública de todos.

“No puedo creer que personas dedicadas al servicio de Dios, que inculcan un modelo de vida con humildad y amor terminen así a manos de la delincuencia. ¿Qué más nos tocará ver en nuestro querido México?”, dijo la señora Josefina Rentería, al conocer la fatal noticia.    

A lo largo de su historia, la orden religiosa fundada por San Ignacio de Loyola ha formado parte del tejido social de la Sierra Tarahumara, donde sus miembros han desbordado su pasión por los desposeídos en las comunidades indígenas. 

“Lo que yo sé es que los jesuitas han tenido una presencia muy larga y han sido muy queridos en la Sierra Tarahumara y en todo el estado chihuahuense como aquí en El Paso”, indicó el padre García.

Manifestó que la comunidad religiosa del Segundo Barrio está compuesta, en su mayoría, de inmigrantes con necesidades y desafíos que están directamente relacionados con su condición de desarraigo. 

“Nuestra parroquia, fundada y administrada por jesuitas, es la más antigua de El Paso. Nos esforzamos por extender el reino de Dios a través de la implementación de nuestro programa pastoral que aspira a evangelizar de una manera completa y comprensiva. Nuestro objetivo último es la formación y educación del ser humano completo: cuerpo, mente y espíritu”.

En su mensaje a la grey católica, pero en especial al pueblo de México, expresó que el camino a seguir es rezar por el restablecimiento de la paz y la seguridad.

“Hay que orar y trabajar en lo que se pueda, sobre todo en la vida política, para que tengamos un mundo más justo y menos violento, que haya más justicia y menos violencia para que las familias y personas puedan vivir con dignidad”, dijo consternado.

A más de un siglo de su fundación, 1893, la iglesia del Sagrado Corazón, continúa siendo un ancla en el vecindario conocido como el “Segundo Barrio”. 

La iglesia original fue reemplazada en 1928-29 por la actual con una capacidad de dos mil personas. Se dijo que la iglesia fue ampliada para acomodar a devotos mexicanos durante la era de la persecución religiosa en México.

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