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El Paso

Iniciativa promueve en EPISD actos de bondad

Estudiantes de escuelas públicas reciben una alcancía con el arca de Noé en donde reúnen fondos y los entregan a los más necesitados

De la Redacción / El Diario de El Paso

jueves, 21 julio 2022 | 06:00

Cortesía | Niños y maestros con alcancía

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Gavin Katz es un empresario sudafricano, entonces, ¿qué tiene en común con un estudiante de high school de El Paso, Texas? La respuesta gira en torno a una pequeña caja de caridad especial –con la forma del arca de Noé– que ha llegado a las escuelas estadounidenses desde Johannesburgo, Sudáfrica.

Antes de emprender largos viajes a campo traviesa, el Sr. Katz visita al rabino David Masinter, director de Jabad de Johannesburgo. Allí, Gavin recoge cientos de cajas de caridad amarillas con forma de botes, más específicamente, arcas. “Lleno mi auto con arcas”, dice, “y a quienquiera que me encuentro, ya sea un autoestopista o un mozo de gasolina, les doy un arca y un poco de dinero”.

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“Llénenlo”, les dice, “y pásenselo a alguien que lo necesite más que ustedes”.

¿Por qué un arca, o ARK en inglés? “Son las siglas en inglés de Acts of Random Kindness (ARK)”, explica el rabino Masinter. Comenzó a fabricar los recipientes de plástico amarillo en agosto de 2014, con la esperanza de promover la caridad rutinaria y generar una ola de positividad. 

“El mensaje del ‘Rebe’ de Lubavitch al mundo era aumentar los actos de bondad y amabilidad”, explica. “La caridad es la mejor manera que se me ocurre para dar vida a su mensaje”.

Jabad-Lubavitch es una organización judía de alcance mundial con sede en Crown Heights, Brooklyn, desde donde envía emisarios a comunidades de todo el mundo, incluyendo El Paso, Texas, y varias ciudades de México. Su último líder, Menájem Mendel Schneerson, conocido con “El Rebe”, sobrevivió el Holocausto y en Estados Unidos promovió la educación, entre otros valores.

Un mes después del lanzamiento del programa ARK, el periódico más destacado de Johannesburgo publicó un editorial sobre la iniciativa. En el año, la organización del rabino Masinter, Miracle Drive, había distribuido casi cien mil arcas. Un poco de publicidad y respaldo de celebridades ayudaron, al igual que la devoción incansable del personal y los voluntarios, y el impulso siguió creciendo. El rabino Masinter calcula que se han llenado 800 mil ARK y se han entregado a una persona necesitada. “No tengo idea de cuánto dinero ha recaudado la gente”, dice, “pero ese es el punto”. Siempre se trató de amabilidad, no de recaudación de fondos.

(DESC)

 Con impacto en la frontera

El proyecto se ha convertido en un fenómeno en Sudáfrica. Aun así, no fue hasta que un voluntario que trabajó en el proyecto, el rabino Moshe Hecht, abrió una Casa Jabad en Hamden, Connecticut, que los pequeños botes amarillos de caridad comenzaron a flotar alrededor de los Estados Unidos. El rabino Hecht había comenzado a correr la voz entre otros emisarios de Jabad en los Estados Unidos cuando, en 2017, un rabino de Jabad en El Paso, Texas, decidió que quería colocar una caja de caridad en las manos de todos los estudiantes de las escuelas públicas de su ciudad.

“Estamos tratando de detener los tiroteos en las escuelas aquí”, dijo el rabino Levi Greenberg, quien labora en Jabad El Paso. 

Al otro lado de la mesa, varios educadores del Distrito Escolar Independiente de El Paso (EPISD) comenzaron a asentir lentamente. Estaban desarrollando un plan para dar a cada niño en edad escolar en El Paso, Texas, una ARK. “No se trata de recaudar dinero. Se trata de criar una generación de personas ambles”, explicó.

Cada año, el rabino Greenberg había visto cómo la Casa Blanca y los cincuenta estados celebraban la devoción del rabino Menachem Mendel Schneerson, el Lubavitcher Rebe, por la educación. Las proclamaciones en todo el país marcan el aniversario del nacimiento del ‘Rebe’ como el Día de la Educación en Estados Unidos. “El ‘Rebe’ le dio una gran importancia a la educación moral”, dice el rabino Greenberg. “Él nos enseñó que la educación no es sólo preparación para una carrera. Se trata de construir un carácter moral y enseñar a los niños a ser amables y respetuosos entre sí”.

“Se me metió en la cabeza que necesitamos poner una ‘pushka’ (caja de caridad en yiddish) en las manos de todos los estudiantes de las escuelas públicas de El Paso”, recuerda. Cuando el rabino Hecht le presentó ARK, el rabino Greenberg sabía que era justo lo que quería. Ahora sólo necesitaba una fundación dispuesta a respaldar el proyecto y proporcionar los recursos necesarios. El rabino Greenberg le presentó la idea a un periodista. El periodista lo refirió a un abogado, a quien le encantó. El abogado y su esposa recomendaron al rabino Greenberg a la Fundación Comunitaria de El Paso, una fundación prestigiosa en la ciudad y la fuerza detrás de numerosas iniciativas educativas locales.

Luz verde en EPISD

“¿Cómo podemos educar a los niños para que sean buenas personas?”, preguntó el rabino Greenberg en su reunión con Eric Pearson, presidente de El Paso Community Foundation. “O les predicas para que sean buenos, o los instruyes para que hagan el bien”. Argumentó que los ARK podrían entrenar a los niños para que actúen con amabilidad, piensen con amabilidad y se conviertan en futuros filántropos. “Si das una gran suma a la caridad una vez, es genial para el receptor”, dijo el rabino Greenberg, “pero si das una pequeña suma constantemente, te conviertes en un donante”. Entusiasmado con el potencial de la idea, el Sr. Pearson dio luz verde a un proyecto piloto.

En 2019, una escuela privada de El Paso convocó una asamblea escolar. Una presentación mostró la caridad de rutina a los niños, y cada estudiante, desde el jardín de infantes hasta la escuela secundaria, recibió un pequeño ARK amarillo. Un mes después, los voluntarios de la Fundación Comunitaria regresaron con cubos y todos observaron cómo cada niño depositaba algunas monedas, billetes y, a veces, una nota de una buena acción. Votaron a favor de donar los fondos a un banco de alimentos local y la fundación emitió el cheque: la friolera de mil 200 dólares.

En la Fundación Comunitaria, lo más destacado llegó como un correo electrónico. Un estudiante de secundaria que cruzó todos los días la frontera entre Estados Unidos y México desde Juárez, México, agradeció a su director por administrar el programa. “Nunca antes había notado la condición de la gente pobre en Juárez”, escribió, “pero dar caridad me hizo más sensible a la difícil situación de los menos afortunados que yo”. Consideraron que el programa piloto fue un éxito y el rabino Greenberg se acercó a Manuel Castruita, Director de Consejería y Asesoramiento del Distrito Escolar Independiente de El Paso.

“Estábamos implementando un plan de estudios para desarrollar competencias básicas de aprendizaje socioemocional”, recuerda Castruita. Inmediatamente vio el potencial educativo de los ARK. 

“Les da a los niños conciencia social”, dice. “Les enseña que hay otros que tienen necesidades y que puedes ayudarlos. Independientemente de su edad o nivel socioeconómico, hay algo que puede hacer”. La idea llegó en el momento perfecto porque el distrito buscaba actividades para complementar su plan de estudios de aprendizaje socioemocional. “Fue una coyuntura perfecta para manifestar algo de bondad para los estudiantes”, dice Manuel.

El distrito escolar arregló los detalles y programó el lanzamiento del programa en la primavera de 2020. Pero el Covid puso todo en espera. Pasaría más de un año antes de que el distrito escolar llamara al rabino Greenberg para decirle que finalmente iban a seguir adelante con ARK. Pero primero, el Distrito Escolar Independiente de El Paso le dio a cada empleado un ARK.

Castruita se ahoga al recordar el día en que todos trajeron sus ARK a la oficina y combinaron el cambio. “Al principio, no parecía mucho, pero todos trajeron sus ARK y pudimos sentir el impulso”, dice. “Nos hizo reflexionar porque por pequeña que sea nuestra contribución, cuando hacemos algo positivo en conjunto, hay masa-energía. La gente estaba muy conmovida por eso; fue un momento de alegría”. Cuando ARK se lanzó en cinco escuelas, ese momento de alegría fue replicado por casi cuatro mil estudiantes. El próximo año escolar, ARK finalmente se lanzará en todo el distrito y programas similares de ARK a gran escala están programados para llevarse a cabo este año en Atlanta, Georgia; Waukesha, Wisconsin, y San Luis, Misuri.

“Una caja de caridad crea una oportunidad para la bondad”, dice el rabino Greenberg. “Cada vez que una persona pone una moneda, cambia un poco y se vuelve un poco más amable”.

De vuelta en Johannesburgo, donde todo comenzó, el rabino Masinter montó dos obras de arte públicas masivas para difundir el mensaje de ARK y está montando una tercera. Las coloridas esculturas resumen perfectamente el mensaje de la campaña mundial en solo dos palabras: Sé Amable (Be Kind).

newsroom@diariousa.com

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