Hallazgo de 11 cadáveres aún cimbra a Albuquerque

Una década después, homicida no ha sido detenido

Mary Hudetz
Associated Press
domingo, 03 febrero 2019 | 06:00

Albuquerque, Nuevo México— Las notas están escritas en bolsas de papel, tributos a las nueve mujeres, dos chicas adolescentes y un infante nonato que fueron encontradas sepultadas hace 10 años en la cima de una planicie en Nuevo México.

Una de las notas tenía el dibujo de un ángel y un mensaje de una mujer que dice que las víctimas siempre la procuraron. Otra expresa esperanza de que las autoridades encuentren al asesino.

Las autoras, según dicen simpatizantes, son mujeres que pasaron sus días en el distrito con una historia de drogas y tráfico sexual que muchas de las víctimas conocieron bastante bien.

Los cuerpos fueron descubiertos hace justamente una década, poniendo en marcha una investigación en torno a la más grande escena del crimen en la historia de Albuquerque. Los casos siguen sin resolverse.

A excepción de una de las víctimas, todas las demás habían caído en la prostitución y sufrieron el abuso de las drogas, de acuerdo con la Policía.

“Es en verdad un aniversario muy triste y horrible”, dijo Christine Barber, directora ejecutiva de Street Safe New Mexico, un grupo no lucrativo que busca promover la seguridad para las mujeres que viven y trabajan en las calles de Albuquerque. “He aquí la marca de 10 años. Mirando hacia el pasado, ¿qué ha cambiado para las mujeres en las calles?”

Su organización recientemente recolectó las notas de las mujeres con las que se reúnen cada semana, y los voluntarios las colgaron de una valla cerca de la antigua escena del crimen el sábado para marcar el aniversario.

Conocidos como los asesinatos de West Mesa, las muertes de las víctimas no han resultado en ningún arresto, a pesar de la masiva investigación de homicidio que la Policía lanzó después de descubrir las improvisadas tumbas.

La Policía dice que una mujer que salió a caminar con su perro reportó haber encontrado lo que parecía ser un fémur en la planicie. El descubrimiento de un solo hueso conllevó a una excavación que duró meses, mientras la Policía hacía uso de análisis de ADN y archivos dentales para identificar a las mujeres y a las adolescentes.

Muchas de las familias de las víctimas las habían reportado como desaparecidas años antes. Ida López, una detective de la Policía de Albuquerque, también notó la desaparición de algunas trabajadoras sexuales. Ella compiló una lista de las desaparecidas –de las cuales no todas han sido encontradas, dando pie a la especulación de que quizás pueda haber muchas más víctimas.

Para los investigadores de homicidios, el caso impuso ciertas dificultades desde el comienzo, según dijo Dirk Gibson, un profesor de comunicación y periodismo en la Universidad de Nuevo México que ha escrito numerosos libros sobre asesinatos en serie. Ya habían pasado varios años desde que las mujeres y las adolescentes habían desaparecido, lo cual limitaba la evidencia disponible.

“No puede haber un caso sin resolver más difícil que este”, dijo Gibson. “En este caso, casi no había nada más que huesos”.

Gilbert Gallegos, un vocero de la Policía de Albuquerque, dijo que los detectives reciben cientos de pistas sobre el caso cada año, y continúan siguiendo diferentes líneas de investigación al mismo tiempo que vuelven a analizar la evidencia como el ADN y otros avances en tecnología investigativa.

La Policía no ha descartado la posibilidad de que haya más víctimas, y los detectives aún tienen en la mira a múltiples sospechosos, según dijo Gallegos.

Desde el 2009, las familias de algunas de las víctimas han insistido públicamente en que las mujeres y las adolescentes tenían familiares que las amaban. Varias mujeres tenían hijos que ahora están siendo cuidados por algunos parientes.

“Ellas no merecían esto. Es horrible lo que les pasó”, dijo Myra Salazar, madre de Evelyn Salazar, una de las víctimas, de 27 años, en una declaración. “Todas tenían familias que veían por ellas”.

Ella dio a conocer su comunicado por medio de Young Women United, un grupo no lucrativo en el que ella brinda su ayuda con programas para dar asistencia a mujeres en necesidad.

Evelyn Salazar desapareció en la primavera del 2004 con su prima de 15 años, Jamie Barela, luego que la Policía dijera que ambas habían ido juntas a un parque.

Barela es la única víctima que según la Policía no se sabe si estuvo sujeta al tráfico sexual.

Syllania Edwards, también de 15 años, fue la única víctima que no era de Nuevo México, ella era de Lawton, Oklahoma, y fue vista por última vez en Denver, según la Policía.

Las víctimas fueron recordadas el sábado en un breve servicio conmemorativo organizado por Street Safe New Mexico a un lado del lugar donde los funcionarios municipales dieron inicio en junio a la construcción de un parque en honor a las desaparecidas. Por ahora, los tributos escritos a mano para las víctimas cuelgan de la valla que circunda el parque.

Barber dijo que la organización espera que las notas escritas por mujeres, quienes hoy viven en las periferias en Albuquerque, den muestra de la continua lucha de algunas de las personas más vulnerables de la ciudad.

Street Safe fue fundada en el 2009, con el fin de que sus voluntarios mantengan una estable presencia en un área a lo largo de la Histórica Ruta 66 ofreciendo ropa y otros productos todos los viernes. De esa manera si las mujeres comienzan otra vez a desaparecer, quizás haya más defensores que lo noten y ayuden a informar sobre lo que está sucediendo, según dijo Barber.

“Hay que conocer a las personas, sus nombres y su apariencia para darse cuenta cuando las personas desaparecen”, dijo.