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El Paso

‘Estaba con vida… se desangró en la espera’

Investigadores descubren que más de una decena de estudiantes murieron mientras la policía decidía entrar a las aulas

J. David Goodman/The New York Times

domingo, 12 junio 2022 | 06:00

Ivan Pierre Aguirre/The New York Times | Más de dos semanas después de la matanza de niños y dos maestras, surge una imagen más clara de la cronología de los hechos

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Austin, Texas— Un grupo de oficiales fuertemente armados se demoró más de una hora para confrontar al tirador en Uvalde, a pesar de que a los supervisores se les dijo que alumnos que estaban atrapados con el atacante necesitaban tratamiento médico.

Es lo que muestra un nuevo análisis de videos y otros materiales de investigación. Según esos elementos, los agentes esperaron a que llegara el equipamiento de protección para reducir riesgos.

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El jefe de policía del distrito escolar, quien lideró la respuesta al tiroteo del 24 de mayo, parecía angustiado por el tiempo que le tomaría conseguir los escudos que ayudarían a proteger a los agentes cuando entraran y se enfocó en encontrar una llave para abrir las puertas de las aulas, según muestran los documentos policiales y videos que fueron recopilados como parte de una investigación a la que The New York Times tuvo acceso.

El jefe, Pete Arredondo, y otras personas que estaban en el lugar se dieron cuenta de que no todos los que estaban adentro de las aulas habían fallecido, según evidencian los documentos, que incluyen el informe de un oficial de policía del distrito escolar cuya esposa, una maestra, lo había llamado por teléfono desde una de las aulas para decir que le habían disparado.

Según concluyeron los investigadores policiales, más de una decena de los 33 niños y tres maestros que originalmente estaban en las dos aulas permanecieron con vida durante 1 hora y 17 minutos desde el momento en que comenzó el tiroteo hasta que cuatro oficiales ingresaron. En ese momento, 60 oficiales se habían congregado en la escuela.

En este momento, los investigadores trabajan para determinar si alguna de las personas que murieron podría haberse salvado si hubiera recibido atención médica antes, según un funcionario familiarizado con la investigación.

Tres niños fallecieron en hospitales cercanos, según los documentos. Xavier Lopez, de 10 años, fue uno de ellos. Su familia dijo que recibió un disparo en la espalda y perdió mucha sangre mientras esperaba la atención médica. “Podría haberse salvado”, dijo su abuelo Leonard Sandoval.

“La policía no entró durante más de una hora. Se desangró”.

Pero incluso con los documentos y videos adicionales, gran parte de la caótica escena de ese día sigue sin estar clara, incluso cuando el jefe Arredondo y otros oficiales superiores se dieron cuenta de que había personas heridas adentro de los salones de clases.

No se sabe si Arredondo u otros oficiales que estaban en la escuela se enteraron de las llamadas al 911 de una niña que estaba en las aulas y dijo que algunos de sus compañeros habían recibido disparos pero aún estaban vivos.

Luego del análisis de los documentos han surgido algunas revelaciones como que el atacante, Salvador Ramos, tenía un dispositivo conocido como “hellfire” que fue creado para permitir que un rifle semiautomático AR-15 se dispare como un arma automática; algunos de los oficiales que llegaron primero a la escuela tenían armas largas, es decir, contaban con más potencia de fuego de lo que se sabía; y el jefe Arredondo se enteró de la identidad del pistolero mientras estaba en la escuela y, en vano, trató de comunicarse con él por su nombre a través de las puertas cerradas del salón de clases.

Pero como a dos oficiales que se acercaron a la puerta les dispararon —las balas los rozaron causándoles heridas menores— parece que Arredondo decidió que irrumpir rápidamente en las aulas, sin escudos ni mayor protección, habría ocasionado que los oficiales posiblemente murieran.

En cambio, se centró en sacar a otros niños de la escuela, mientras esperaba a que le llevaran equipo de protección adicional.

La respuesta de la policía en la escuela primaria Robb ahora es objeto de investigaciones por parte de la policía estatal de Texas y el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Fue el tema de una audiencia a puerta cerrada celebrada el jueves en el capitolio estatal, en Austin, que contó con el director de la policía estatal, Steven McCraw.

Ahora, más de dos semanas después de que el atacante matara a 19 niños y dos maestras, ha surgido una imagen más clara de la cronología de los eventos y la respuesta de la policía, según una revisión del Times de los documentos y videos de las fuerzas del orden que forman parte de la investigación del tiroteo.

Al momento de atender la crisis en la escuela se produjeron una serie de fallas: el sistema de radio de la policía local, según demostraron pruebas posteriores, no funcionaba correctamente adentro del edificio; las puertas de las aulas no podían cerrarse rápidamente en caso de emergencia; y después de una ráfaga inicial de disparos del pistolero, ningún oficial volvió a acercarse a la puerta durante más de 40 minutos. Todos se quedaron a cierta distancia, en el pasillo.

Según los documentos, el jefe Arredondo comenzó a discutir la posibilidad de entrar aproximadamente una hora después de que comenzaran los disparos a las 11:33 a.m. Según muestran los videos, decidió que los agentes entraran después de que se escucharon varios disparos, y luego de una larga pausa, alrededor de las 12:21 p.m.

Pero, primero, quería encontrar unas llaves

“Estamos listos para entrar, pero esa puerta está cerrada”, dijo, según la transcripción, alrededor de las 12:30 p. m.

Un equipo formado por agentes de la Patrulla Fronteriza especialmente capacitados y un ayudante del alguacil finalmente entraron y mataron al atacante a las 12:50 p. m.

En medio de la confusión y frustración que se vivían en el pasillo, el agente cree que el equipo tomó la iniciativa por su cuenta para entrar a las aulas.

La falta de órdenes claras evidencia el caos y la mala comunicación de la respuesta que incluyó a decenas de policías estatales y locales, agentes del alguacil y agentes federales de la Patrulla Fronteriza, muchos de los cuales vivían o trabajaban cerca.

La demora de la respuesta policial forma parte de una serie de aparentes fallas en la seguridad que inicialmente permitieron que el atacante entrara a la escuela y a las aulas, según los documentos de la investigación.

Los investigadores descubrieron que no solo una puerta exterior estaba abierta a través de la cual entró el atacante, sino que la mayoría de las puertas interiores de la escuela, incluidas las de las aulas, no se podían cerrar de inmediato en caso de una emergencia.

Y la mayoría de los oficiales llegaron con radios que no funcionaban bien adentro de la escuela, según el análisis de los investigadores, lo que pudo crear confusión y dificultades de comunicación.

A raíz del tiroteo, los investigadores descubrieron que no transmitían de manera efectiva adentro de la escuela o incluso afuera de ella. Solo las radios que llevaban los agentes de la Patrulla Fronteriza parecían funcionar bien, detectó la revisión.

El jefe Arredondo llegó al lugar sin ningún tipo de radio y utilizó un teléfono celular para algunas comunicaciones. No queda claro si en algún momento usó una radio.

Arredondo no respondió a varias solicitudes de comentarios.

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