El narcotráfico se mantiene, a pesar del veredicto a 'El Chapo'

Aún con la captura de Joaquín Guzmán Loera, el negocio de la droga es redituable

The New York Times
jueves, 14 febrero 2019 | 06:00

Nueva York – El veredicto de culpabilidad en contra del mexicano Joaquín Guzmán Loera es uno de los logros más visibles para las autoridades estadounidenses en la lucha contra el narcotráfico desde que esta empezó en los años setenta; es una victoria legal frente al dirigente de un cártel que sobrevivió y prosperó durante décadas gracias a sus habilidades empresariales, actos de violencia brutal y sobornos a funcionarios mexicanos.

Sin embargo, el 31 de enero pasado —exactamente el mismo día en que terminó el juicio a Guzmán ‘El Chapo’ Loera, antes de las deliberaciones del jurado— los oficiales fronterizos estadounidenses en Arizona anunciaron una confiscación histórica: la carga más grande de fentanilo interceptada en todo Estados Unidos. El narcótico iba escondido en un camión de pepinos que pasó por el cruce en Nogales, que el Cártel de Sinaloa de ‘El Chapo’ ha utilizado durante años.

El decomiso del fentanilo, para un total de 100 millones de dosis letales, es una clara señal de que los agentes antinarcóticos todavía tienen mucho trabajo por hacer para desmantelar a los cárteles mexicanos incluso después de la labor ardua que fue conseguir un veredicto en contra de Guzmán Loera. Lo más probable es que ese veredicto tenga poco efecto a largo plazo en el Cártel de Sinaloa o en el esfuerzo más generalizado de detener el narcotráfico.

El Cártel de Sinaloa, incluso sin su principal líder, es una amenaza considerable y entre sus rivales es el que tiene “la huella más grande en Estados Unidos”, según un informe de la Administración para el Control de Drogas (DEA). El más reciente encarcelamiento de ‘El Chapo’ y su juicio habrían interrumpido sus relaciones y acuerdos para el contrabando, pero los agentes federales estadounidenses indican que el imperio que construyó se mantiene intacto en manos de los hijos de Guzmán Loera y de su socio Ismael ‘El Mayo’ Zambada García.


Flujo constante


Las drogas nunca dejaron de moverse por la frontera entre México y Estados Unidos. En 2016 y 2017, cuando se tramitó la extradición de Guzmán Loera para ser enjuiciado en Nueva York, la producción de heroína en territorio mexicano aumentó en 37 por ciento y las incautaciones de fentanilo en sitios como Nogales crecieron más del doble, de acuerdo con la DEA.

El Departamento de Estado estadounidense indica que el 90 por ciento de toda la cocaína contrabandeada hacia Estados Unidos ingresa desde territorio mexicano. La producción mundial de cocaína tuvo un récord en 2016 de mil 140 toneladas, 25 por ciento más que el año anterior, de acuerdo con un reporte de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

En Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha sugerido que el flujo de narcóticos puede detenerse con la construcción de un muro por la frontera con México, pero los testimonios durante el juicio a Guzmán Loera —varios de ellos de narcotraficantes que fueron testigos— mostraron que un muro sería poco efectivo. La mayoría del tráfico de drogas por la frontera sucede vía cruces oficiales, no en zonas remotas donde las vallas frenarían el paso.

Por donde se le vea, el juicio de tres meses contra Guzmán Loera fue monumental; con él culminó más de una década de recopilación de evidencia de parte de procuradores federales y agentes policiales en Estados Unidos, en colaboración con varios gobiernos latinoamericanos. El caso contra Guzmán develó para un público más generalizado las operaciones del cártel y ayudó a desmitificar a quien durante décadas se volvió un héroe popular para muchos en el mundo.


Mensaje simbólico


“Este juicio puso los reflectores en el poderío del Cártel de Sinaloa, lo que le dio un mayor entendimiento al público respecto a cómo opera y funciona” dijo Raymond Donovan, agente especial a cargo de la oficina de la DEA en Nueva York y quien estuvo involucrado en la más reciente captura de Guzmán Loera. “Antes del juicio, la gente conocía la leyenda de ‘El Chapo’ y ahora conocen la realidad: la violencia, las manipulaciones, el tráfico de narcóticos. Lo que quienes trabajamos en organismos de seguridad hemos sabido desde hace años”.

Sin embargo, varios expertos en seguridad dijeron que el encarcelamiento de Guzmán cuando se confirme su condena es, en gran medida, solo un mensaje simbólico.

“Capturar a ‘El Chapo’ es importante porque es una señal, pero nada más”, dijo Christain Ehrlich, analista de Riskop, consultora de seguridad y riesgos en Monterrey, México. “En términos logísticos puede que haya un cambio superficial, pero estas organizaciones saben adaptarse con gran velocidad”.

Antes del arresto de Guzmán Loera en 2014, en un hotel en Mazatlán, México, y antes de su recaptura en 2016 después de su segunda fuga de prisión, el enfoque para detener y enjuiciar a los mayores narcotraficantes —la estrategia de Guzmán— no redujo la violencia ni el tráfico de drogas. En los últimos años la colaboración de autoridades de Estados Unidos y de México sirvió para abatir o encarcelar a muchos de los mayores narcotraficantes de México, incluido el primo de ‘El Chapo’, Alfredo Beltrán Leyva, y a Vicente Zambada Niebla, hijo de ‘El Mayo’ y quien sería el heredero del cártel, al igual que a varios lugartenientes. Todo eso tuvo pocos efectos medibles en las organizaciones.

En vez de eso, surgieron varios grupos fragmentados que se enfrentan por el control de las rutas y que incursionaron en otros emprendimientos, así, contribuyeron a los 33 mil 341 homicidios en México en 2018, una cifra récord. “En el mismo territorio hay organizaciones pequeñas y grandes”, dijo Eduardo Guerrero, experto en seguridad de Lantia Consultores, con sede en Ciudad de México. “Las grandes intentan absorber a las pequeñas y estas intentan mantenerse independientes. Es algo muy inestable”.

Las autoridades estadounidenses dicen que rival más considerable del Cártel de Sinaloa es el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el cual alguna vez fue usado por Guzmán Loera como la primera línea de combate a otro grupo rival, el de Los Zetas. CJNG, después de separarse de ‘El Chapo’ hace unos años, se involucró en actividades como la extorsión, secuestros, contrabando de migrantes y robo de combustible; este último le ha costado a México unos 3000 millones de dólares anuales, de acuerdo con funcionarios del gobierno.

El hombre que se reporta como el líder del cártel jalisciense, Nemesio Oseguera Cervantes, apodado ‘El Mencho’, está prófugo; en 2014 fue imputado en Washington con cargos similares a los que enfrentó el Chapo durante el juicio. Los dos procuradores identificados en el caso contra ‘El Mencho’ fueron parte del equipo de la fiscalía en el proceso contra Guzmán Loera.