Durante meses anhelan su reencuentro a mitad del río

Hubo cientos de historias por contar en la séptima edición de ‘Abrazos, No Muros’

Jaime Torres
El Diario de El Paso
domingo, 27 octubre 2019 | 06:00

La señora Loreto, de 84 años de edad, nunca imaginó reencontrarse y abrazar a sus hijas y nietos a mitad del río Bravo después de casi 10 años de no verlos ante la imposibilidad de cruzar la frontera por falta de documentos migratorios.

Durante meses espero con ansias, al igual que sus parientes residentes en Estados Unidos, estar frente a frente, tocarlas, abrazarlas, besarlas y disfrutarlas en los tres minutos concedidos dentro del programa binacional Abrazos No Muros, organizado por la Red Fronteriza por los Derechos Humanos (BNHR).  

Sentada en su silla de ruedas, recibió jubilosa a sus seres queridos quienes con lágrimas la invadieron de muestras de amor y cariño ante la mirada discreta de agentes de la Patrulla Fronteriza, quienes a distancia vigilaban las actividades de esta séptima edición del reencuentro familiar. 

“Es algo hermoso que no puedo describir solo quiero agradecer a todos por esta gran oportunidad” expresó Marina Garay, tras caer en llanto al igual que su madre, Tina. 

Así como ella, alrededor de integrantes de alrededor de 300 familias de ambos lados de la frontera agradecieron los esfuerzos de la agrupación BNHR para lograr la unificación de los gobiernos de Estados Unidos y México para poder realizar este evento considerado como un símbolo de amor, esperanza y resistencia.

“Te vuelve el alma al cuerpo otra vez.. no tengo palabras para describir este bello momento” afirmo entre lágrimas  Clara Garay, quien junto con sus hijos tuvo la oportunidad de ver a su madre y hermanos así como a su ex esposo Humberto.

Después de varios años de no verse, sus hijos abrazaron a su padre, abuela, tíos y primos invadidos por la alegría sin importar lo ‘pantanoso’ del terreno y ante la mirada de cientos de personas que esperaban ansiosas hacer lo mismo. 

Durante el significativo evento, y a pesar de la celebración jubilosa del reencuentro los organizadores hicieron un minuto de silencio por las víctimas que han fallecido en su intento por cruzar a los Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.

En la escena aparecieron siete cruces blancas en memoria de los siete niños muertos mientras estaban en custodia de la agencia migratoria norteamericana. “La tragedia empezó con Jakelin y de ahí más niños murieron producto de esa nefasta política”.

De lado americano se sumaron 22 cruces más para recordar a las 22 personas fallecidas en el asesinato masivo registrado en el supermercado Walmart, del centro comercial Cielo vista a manos de un supremacista blanco.

“Ese tirador, ese terrorista no actúo solo. Tenia una idea y esa idea no era de él solo” dijo Fernando García, director de BNHR tras afirmar que esa idea había salido de la oficina más importante de los Estados Unidos: la Casa Blanca.

Recordó que esa idea fue retomada por el presunto asesino en la que sustentaba que los mexicanos e inmigrantes son criminales, son violadores y con esa idea murieron 22 personas y otras 24 resultaron heridas.

“La xenofobia y el racismo debe parar. No puede haber otra víctima más”, dijo una de las oradoras mientras las 29 cruces formaban una línea a mitad del famoso río Grande, “Todo esto duele y no puede seguir pasando en este país”.

Para el portavoz de la Patrulla Fronteriza Sector El Paso, Mario Escalante la organización del evento es una oportunidad para que las familias puedan comunicarse y darse un abrazo y es una iniciativa que han apoyado en los últimos siete años.

“Es un acto comunitario muy dinámico, interesante y muy bonito en el que se promueve la unidad familiar y nos da gusto apoyar y que la gente lo haga con comodidad”.

Y es que durante esos tres minutos, en las que no existió un muro fronterizo, las personas pudieron estrechar los lazos familiares después de hasta 30 años de no verse a pesar de la corta distancia que los separa.

El dirigente de BNHR manifestó que a pesar de la cancelación de uno de los eventos y la insistencia de continuarlo este séptimo evento realizado en al frontera, es un acto inédito por el significado que representa.

“Reconocemos que hay una crisis no solo migratoria sino una crisis de familias que han sido separadas y destruidas”, expresó.

Mientras unos hablan de muros, de redadas, y de la migración muy pocos hablan del impacto de las políticas y como eso ha destruido a millones de familias, enfatizó.

La familia latina esta en crisis debido a la política migratoria de los Estados Unidos y ahora también de la política migratoria mexicana, comentó mientras agentes de la Policía Federal mantenían la vigilancia en el bordo del río.

“No podemos dejar de decir eso”, agregó tras calificar también el acto como un evento de protesta por la implementación de esas iniciativas gubernamentales.

Pedimos al Señor nos mantenga unidos y no nos desamparo” dijo en su mensaje el padre Fabián Márquez, quien a nombre de la Diócesis de El Paso llevó un mensaje de paz y amor a las familias que han sido separadas por las políticas gubernamentales.

El sacerdote se pronunció por dar una bienvenida a todos aquellos migrantes que buscan un mejor para vivir y hablar por aquellos que no tienen voz. 

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