El Paso

Dos días bajo la lupa

En una visita a Iowa, Beto O’Rourke fue cuestionado por la prensa sobre su pasado y vida personal

Patrick Svitek / The Texas Tribune
domingo, 17 marzo 2019 | 06:00
Associated Press

Cedar Rapids, Iowa — Beto O’Rourke fue sometido a un curso intensivo en la trituradora que llega a ser la política presidencial.

Por las primeras 48 horas en esta ciudad —su primera visita de la campaña y la primera al estado— O’Rourke cayó en todas las trampas del intensificado escrutinio que trae consigo la tan anticipada contienda por la Casa Blanca: un masivo cuerpo de la prensa esperando en cada esquina, oponentes políticos listos para aprovecharse de cualquier error cometido, y en general un ambiente mucho más estridente del que había enfrentado el año pasado en su contienda por el Senado de Estados Unidos.

O’Rourke se despertó el viernes ante un par de historias que hurgaban en sus antiguas conexiones con donadores republicanos. Luego, esa misma mañana salió a la luz una investigación de Reuters en la que se revelaba que había pertenecido a un importante grupo de hackers en su adolescencia. Como parte del grupo, O’Rourke escribió ensayos en línea bajo un seudónimo, incluyendo un cuento corto de ficción narrado desde el punto de vista de un asesino.

Al salir de una parada de campaña el viernes por la tarde en Washington, Iowa, O’Rourke se topó con una aglomeración de reporteros y ofreció una disculpa por haber estado involucrado con el grupo. Cuando se le preguntó si estaba sorprendido que tal cosa saliera a la luz en una contienda presidencial, O’Rourke dijo que no —y pareció reconocer que había entrado a un territorio político que resultaba completamente nuevo para él.“No sé si cualquier otra cosa llegue a sorprenderme, ¿saben?” dijo.

Por la mayor parte, O’Rourke tomó el nuevo nivel de escrutinio con calma, respondiendo a preguntas de los reporteros mientras entraba y salía de los eventos de campaña, incluso cuando sus auxiliares intentaban apurarlo. Y el viernes por la noche O’Rourke respondió con remordimiento a una crítica anterior en la forma como se había estado presentando a sí mismo ante los habitantes de Iowa —especialmente en torno a un chiste que había estado contando sobre su esposa Amy criando a sus hijos en El Paso, “en veces con mi ayuda”.

Fue una frase que O’Rourke utilizó en la contienda por el Senado que no causó incidente alguno, pero una que provocó la indignación inmediata de algunos en el contexto de una primaria demócrata atentamente enfocada en asuntos de raza y de género.

“Es absolutamente una crítica válida, y una crítica constructiva”, dijo O’Rourke el viernes por la noche mientras grababa un podcast en Cedar Rapids. “Ya de por sí me he convertido en un mejor candidato. No solo ya no diré tal cosa, pero seré más consciente en el futuro en la manera que hablo de nuestro matrimonio”.

No fue la primera vez en la gira por Iowa que O’Rourke tuvo que hacer referencia de alguna manera a su privilegio de hombre anglosajón, otra cosa que apenas se tocó mientras contendía por el Senado. En sus comentarios con los reporteros y votantes, O’Rourke reconoció en repetidas ocasiones, desde haber arribado a Iowa, que ha disfrutado de muchas ventajas en la vida que las mujeres y personas de color no tienen —y de que debe estar consciente de ello.

El viernes O’Rourke también tuvo que lidiar con las altas expectativas que han acompañado a su campaña por la Casa Blanca, particularmente cuando se trata de recaudación de fondos. Rompió todos los récords en su contienda por el Senado, y su campaña presidencial cobró vida el viernes por la mañana con la esperanza de repetir el mismo éxito a nivel nacional, enviando múltiples correos electrónicos a sus partidarios animando el potencial de una recaudación sin precedentes en las primeras 24 horas. 

O’Rourke salió de un evento en la mañana en Mount Pleasant, donde un reportero le preguntó sobre una vaga respuesta que ofreció el jueves por la noche sobre si apoyaba las reparaciones por la esclavitud.

“Si usted no estuvo ahí, estoy seguro que hay un video al respecto”, según le dijo O’Rourke al reportero. La respuesta en torno a las reparaciones, la cual surgió en una fiesta en Muscatine, mostraba a O’Rourke haciendo lo que mejor sabe hacer: haciendo uso de una poderosa retórica para hablar de una persistente problemática social —en este caso, el racismo sistémico. Pero nunca pereció arribar a una verdadera postura en torno a las reparaciones, más que sólo concordar en que se necesita tener una conversación sobre las mismas.

De todas maneras, O’Rourke fue bien recibido durante los tres días que pasó en Iowa, y algunos votantes con los que se topó parecían estar ansiosos por tener una discusión política con él.

Eso no significa que los votantes no estén interesados en saber más sobre el posicionamiento político en general de O’Rourke, quien se rehúsa a colocarse a sí mismo en un espectro o incluso aceptar el término que muchos de los otros candidatos para el 2020 han utilizado: progresista. En Mount Pleasant, un miembro de la audiencia le preguntó cómo podría ser un demócrata progresista cuando su récord en el Congreso sugería una tendencia a colaborar con los republicanos —y O’Rourke enfatizó en el bipartidismo, alardeando sobre su trabajo con el otro partido en cuestiones como el cuidado a la salud de los veteranos.

A O’Rourke también le hicieron una pregunta en Mount Pleasant sobre si era un capitalista o un socialista —y demostró con su respuesta que ha estado escuchando a sus críticos en la izquierda. En lugar de sólo declararse a sí mismo como capitalista y expresar confianza en el sistema, O’Rourke agregó que a pesar de que él apoya el capitalismo, “es claramente una economía capitalista imperfecta, injusta y racista”.

“Soy un capitalista, pero creo que hay mucho por hacer para asegurarnos de que este capitalismo sea justo”.

A pesar de la nueva y mejorada respuesta de O’Rourke, no pareció sorprender a la persona que hizo la pregunta, Garrick Dodson, quien encaja en el perfil del tipo de votante que O’Rourke buscaba en el 2018 y que muy probable buscará en el 2020: un estudiante de 17 años de preparatoria que planea votar por primera vez en las elecciones presidenciales del 2020.

 “Creo que la era del demócrata corporalista neoliberal ha terminado, y creo que Beto O’Rourke tiene un poco de ello, y eso no me gusta” dijó Dodson. Aunque O’Rourke promete priorizar las prioridades progresistas como un sistema de salud universal y combatir el cambio climático, Dodson agregó: “No es una declaración tan radical debido a que todos los candidatos del Partido Demócrata apoyan esas dos cosas, así que ¿por qué voy a votar por él en lugar de alguien como Bernie, quien yo sé que ha sido consistente y es más progresista?”

Claro que los habitantes de Iowa se enorgullecen en su papel de poner bajo escrutinio a los candidatos presidenciales antes que cualquier otro estado, y O’Rourke experimentó una muestra de ello en más de una ocasión el viernes, incluso horas después en una fiesta en Fairfield. Pidiendo que se le permitiera hacer una pregunta, un hombre en la primera fila le dijo a O’Rourke que “había caído en el anzuelo” con la pregunta de si era un capitalista o un socialista en Mount Pleasant, y que la había respondido muy bien, pero que probablemente no debería “volver a tocar el tema” en un futuro. Mientras tanto, los comentarios de O’Rourke en Mount Pleasant sobre los ataques a las mezquitas en Nueva Zelanda “sonaron muy presidenciales” según dijo la persona.

El candidato asintió y escuchó atento.