El Paso

Deja profunda huella en área de trabajo social

Catedrático de UTEP se retira tras haber creado un programa único de maestría

Cortesía / El doctor Mark Lusk

Especial para El Diario de El Paso

domingo, 12 julio 2020 | 06:00

La frontera dejó huella en el profesor de trabajo social Mark Lusk y él dejó huella en ella y en la vida de muchos de sus alumnos. Esta semana anunció su retiro como catedrático del Departamento de Trabajo Social en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).

Lusk fue pieza fundamental creando la maestría en Trabajo Social en UTEP y en la realización de varias investigaciones, particularmente sobre los migrantes en la frontera de México-Estados Unidos.

“En el 2007, yo vine a El Paso a las entrevistas y hablé con la entonces presidenta Diana Natalicio. Me di cuenta de que estaba muy interesada en apoyar con recursos universitarios una nueva maestría. Y es que El Paso con 600 mil o 700 mil personas fue una de las ciudades más grandes en los Estados Unidos que aún no tenía un programa de trabajo social a nivel maestría”, dijo Lusk.

El académico ahondó entonces sobre la escasez que había de trabajadores sociales, sobre todo en el campo de salud mental y bienestar de niños.

“Es una pena que el doctor Lusk se retire, él es una persona que empodera a los estudiantes a defender los derechos humanos, los derechos de los inmigrantes y las poblaciones segregadas. Pero estoy segura de que lo que emprenda, será éxito seguro”, dijo la estudiante Yvonne Barrios.

Inicialmente, Lusk quería estudiar sociología, pero cambió a trabajo social. “Me di cuenta que mi corazón estaba con la gente, las poblaciones marginadas que había conocido en mi vida en Paraguay y Colombia, zonas urbanas y rurales, y también en las zonas marginadas de los Estados Unidos, como en la frontera”.

Lusk es nativo de Washington y creció en Paraguay y Colombia por motivos laborales de su padre. Cursó las carreras de Sociología y Trabajo Social en la Universidad de Nuevo México (NMSU), en Las Cruces y un doctorado en Kentucky. 

También trabajó en un hospital psiquiátrico y estuvo en las universidades de Georgia, Montana y Oregon como director de Programas Internacionales, además de supervisor de proyectos para la Agencia de Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID) y con el Departamento de Estado en las áreas de desarrollo rural, agricultura y comunitario en Perú, Brasil, India y Kazajstán. Y como titular del Departamento de Trabajo Social en UTEP. 

Con 40 años de profesor y de éstos 13 años en UTEP, Lusk destacó la capacidad y optimismo entre los estudiantes del campus. “Son muy sofisticados culturalmente porque son biculturales, bilingües la mayoría. Tienen sus raíces en América Latina, pero también en América del Norte. Me gusta mucho trabajar aquí, de todas las universidades que he enseñado, los alumnos de UTEP me han capturado más. Me dan un sentido de que estoy trabajando con gente auténtica que desea mejorarse, no para sí mismo, sino para bienestar del pueblo en la frontera y más allá”, dijo.

Sobre las distintas investigaciones que ha realizado y espera continuar, puntualizó la importancia de seguir concientizando a los trabajadores sociales y a la población sobre la situación de los refugiados migrantes. 

“Yo aprendí que son muy fuertes, tienen mucha fortaleza. Además, que han experimentado cosas inimaginables de trauma y violencia, y aun así son optimistas y resilientes, amistosos, tienen mucha fe y confianza en el futuro por una seguridad y de sus hijos”, dijo Lusk. 

Entre sus temas de investigación se incluyen estudios sobre la situación de niños de la calle en la frontera, el flujo de migrantes como resultado de la violencia en Ciudad Juárez, y el flujo de migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras relacionado con la violencia e inestabilidad en sus países.

“El profesor Lusk me ha dado una perspectiva más amplia sobre quién soy y cómo puedo contribuir al cambio en la sociedad. Su trabajo en la región fronteriza me ha inspirado a convertirme en un firme defensor de la justicia social”, dijo Ismael López, estudiante.

Lusk finalizó compartiendo lo cómodo que se siente en la frontera y cerca de la cultura como la de América Latina, donde creció. “Es bueno saber que a alguien le interesa nuestra frontera y buscar concientizar sobre las injusticias. Gracias por la enseñanza”, dijo Magaly Chaparro, graduada de Trabajo Social. (Perla Chaparro)

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