El Paso

Cumple 102: celebra una vida llena de satisfacciones

Rodeado de sus familiares, el originario de Villa Coronado en el estado de Chihuahua, agradeció a Dios por alcanzar un año más

Jaime Torres / El Diario de El Paso

Jaime Torres Valadez / El Diario de El Paso

domingo, 21 marzo 2021 | 06:00

Al lado de su hijo Lázaro y su nuera Eva, don José María Calderón celebró con gran felicidad sus 102 años de vida en el patio de una casa de cuidados, ubicada en el Oeste de la ciudad, donde vive desde hace dos años y medio.

Con su pastel de tres leches y al centro sus tres dígitos, globos multicolores con la leyenda de “Feliz cumpleaños”, don José María festejó su aniversario de vida el pasado 19 de marzo, Día de San José, fecha que de acuerdo a la creencia del cristianismo el personaje fue esposo de María y padre adoptivo y terrenal de Jesús.

El inquilino del hogar Casa de los Abuelos, cuya figura sigue siendo la de protector y guía de la familia Calderón Méndez, dijo sentirse orgulloso y feliz de haber rebasado el siglo de vida.

“Muy contento y agradecido con mi padre Dios que me dio la vida”, expresó antes de partir su pastel y de tener a su lado a uno de sus seis hijos y su nuera, padres de tres de sus 10 nietos. 

Ataviado con su pantalón de mezclilla, camisa rosa, su sombrero y una mascarilla facial con la leyenda “Abuelo”, el originario de la población de Guadalupe, un ejido ubicado en el municipio de José Esteban Villa Coronado, Chihuahua, decidió vestir bien para recibir a sus invitados.

“Es un gran tipo mi viejo, que anda solo y esperando... yo soy tu sangre mi viejo, soy tu silencio y tu tiempo...” fue la melodía interpretada y entonada con guitarra por su hijo Lázaro, quien a punto de las lágrimas dedicó esta canción, del cantautor argentino Piero, como un homenaje a su padre.

Luego con su hablar lento pero con una lucidez mental don José María recordó algunos pasajes de su vida al lado de su familia y su vida laboral en los campos agrícolas en zonas rurales, ubicados en diversos condados y ciudades de los Estados Unidos.

“Me vine de bracero a los Estados Unidos a trabajar la tierra y buscar nuevas oportunidades de vida para mi esposa Ventura y mis hijos”, dijo mientras miraba a su hijo Lázaro, quien le ayudaba a recordar esos tiempos de juventud y gran actividad laboral.

Memorizó que fue en la década de los cincuentas cuando se enlistó en el Programa Bracero, un acuerdo binacional que patrocinó el cruce legal y temporal de alrededor de 4.5 millones de trabajadores provenientes de México a Estados Unidos para venir a trabajar la tierra.

Durante más de 10 años dijo haber trabajado en diversos campos de cultivo y granjas asentados en los diversos condados de estados de Texas, Nuevo México y California. 

“Me gustaba mi trabajo”, dijo tras recordar algunas de sus experiencias.

Al igual que millones de campesinos mexicanos, fue uno de los contratados en estos campos agrícolas como una emergencia durante el período de la Segunda Guerra Mundial para solucionar la escasez de mano de obra durante y después del enfrentamiento bélico contra Alemania, Japón e Italia, en donde Estados Unidos y aliados alcanzaron la victoria.

A lo largo de su vida como agricultor dijo haber tenido grandes satisfacciones como el haber sacado adelante a su familia y darle a sus hijos las herramientas para salir adelante. “Los veo contentos y eso me hace feliz”, manifestó tras augurarles éxito en sus proyectos personales.

Nostálgico recordó sus prácticas en las diversas cosechas de frutas, legumbres y verduras que realizó en los campos y sobre todo sus paseos a caballo. “Me gustaba mucho montar”, dijo el abuelo de 10 y bisabuelo de 15.

Don José María, quien procreó seis hijos –Lázaro, Fernando, Manuel, María, Teófilo y Bertha, los dos últimos ya fallecidos– con su esposa Ventura, quien falleció en 1985, dijo ser un hombre feliz y agradecido con la vida, la cual ha vivido a plenitud.

A sus 102 años, este hombre campirano y amante de la música ranchera y de los corridos, goza de buena salud y no resiente ninguna enfermedad ni molestia física a excepción de sus rodillas y oídos que presentan cambios propios del envejecimiento. 

“Él aún camina con su andador pero para seguridad de una caída también cuenta con su silla de ruedas”, dijo personal de la casa de cuidados, luego de resaltar que durante su estancia practican diversas actividades físicas y recreativas.

Para su hijo Lázaro Calderón, el que su padre tenga 102 años le representa una alegría inmensa, “es un gran orgullo, un gran honor y una felicidad inmensa. Una bendición muy grande de nuestro Señor el tenerlo aquí entre nosotros”, comentó el también empresario dedicado a la reparación de calzado y mientras su esposa mostraba una identificación de su suegro que establecía su fecha de nacimiento: 19 de marzo de 1919, emitida por el Estado de Texas.

Rememoró que su padre se fue como bracero a la edad de 35 años y en 1950 lo siguió toda la familia para radicar en Ciudad Juárez pero fue a principios de los setentas cuando cuatro de sus hermanos y él emigraron a Estados Unidos. Sólo una hermana, quien cuidó a su padre durante años decidió quedarse en Juárez.

El ahora propietario de Coronado Boots & Shoe Repair, ubicado en el 3452 Doniphan, comentó que después de la muerte de su hermana Bertha, quien falleció hace tres años, decidió buscar un lugar donde atendieran y cuidaran profesionalmente a su padre.  

“Sentimos mucha felicidad el cuidar a cada uno de nuestros residentes porque ellos representan toda una vida de experiencia para nosotros y me da mucho gusto ser parte de sus vidas”, dijo Karen García, encargada de la ‘Casa de los Abuelos’, tras felicitarlo por su onomástico.

Indicó que en la casa de cuidados, la cual opera desde hace más de 10 años, los pacientes son asistidos las 24 horas por personal calificado. Entre sus clientes hay personas con edades entre los 80 hasta los 102 años.

Así entre cantos, charlas y vivencias don José María, testigo de muchos acontecimientos históricos, grandes cambios sociales, políticos, bélicos, espaciales y tecnológicos a lo largo de más de un siglo, festejó su aniversario con salud plena, y después de haber vivido un par de pandemias: influenza en 1918-19 y la del Covid-19, actualmente tratada por los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) en los Estados Unidos.