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El Paso

Con júbilo, conmemoran un Día de Veteranos diferente

El ex combatiente Iván Ocón vive por fin de nuevo en Las Cruces, tras haber sido deportado a México en 2016

Jaime Torres / El Diario de El Paso

viernes, 11 noviembre 2022 | 06:00

El Paso Matters | Duró seis años para ser admitido en Estados Unidos

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Instituido en 1919 para honrar a quienes arriesgaron su vida en las guerras para mantener la libertad de Estados Unidos, el Día de los Veteranos –11 de noviembre– es un día de fiesta patriótica nacional.

Para algunos veteranos, la fecha puede ser triste, ya que fueron deportados por delitos considerados graves del país por el que estuvieron dispuestos a morir y del cuál no eran ciudadanos.

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Por fortuna, para tres ex combatientes mexicanos, que permanecieron deportados en Juárez, este día será diferente, ya que después de años de lucha pudieron regresar a su hogar –Estados Unidos– y reunirse con seres queridos y compañeros de lucha.

Iván Ocón y Gerardo Sotelo Pinales, quienes fueron deportados por incurrir en hechos delictivos, se encuentran desde hace varias semanas en este país, al que aman. De igual manera, esta semana pudo cruzar el puente internacional Marcelino Ramos, un ex marine que permaneció en Juárez por seis años. 

“Merecemos estar aquí”, dijo Ramos sobre su situación, ya que por fin tuvo la oportunidad de “regresar a casa”.

Aunque se desconoce el número exacto, se calcula en unos 25 los ex combatientes deportados en Ciudad Juárez.

Para ellos fue creada la Casa de Apoyo a los Veteranos Deportados, la cual fue liderada por Iván Ocón, quien después de seis años –fue deportado en 2016– pudo regresar a Las Cruces, ciudad donde se crió, para rehacer su vida.

“Nunca pensé que los veteranos, las personas que sirvieron a este país, pudieran ser deportados”, dijo Ocón, quien durante años luchó por regresar a su casa, después de que personal de Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos lo expulsó al salir de prisión y decirle: ‘Su servicio no le importa a este país, buena suerte en México’”.

Fueron casi seis años en los que este hombre de 45 años sufrió en carne propia la separación de su familia y sobre todo la decepción de las autoridades de su país. 

El ex combatiente, que fue desplegado en Jordania en relación con la Operación Libertad Iraquí, sometió su petición de naturalización militar como un recordatorio por honrar su servicio y sacrificio. 

Recordó que durante los primeros meses, después de su deportación, tuvo tendencias suicidas y pensó varias veces en ponerse el uniforme, conducir hasta la frontera y ahorcarse. “Seguía pensando que el único camino de regreso era la muerte”, dijo al resaltar que fue una experiencia muy traumática.

Con visa humanitaria

A su vez Sotelo Pinales, un veterano de la Marina de Estados Unidos, regresó al país por el que estuvo dispuesto a dar su vida, gracias a una visa humanitaria de emergencia después de 28 años de haber sido deportado. 

En una silla de ruedas, en la que portaba una bandera de los Estados Unidos y una de la Marina, el mexicano de 66 años de edad nacido en Torreón, Coahuila, pero que vivía en un asilo de Ciudad Juárez, finalmente regresó a Estados Unidos.

Volvió sin una pierna –que le fue amputada en marzo a causa de la diabetes–, para finalmente reunirse con su familia en El Paso, a donde han podido regresar siete veteranos, uno de ellos gracias a que pudo obtener la ciudadanía estadounidense y el resto a través de visas humanitarias. 

“Me siento muy alegre, no tengo el sentimiento para expresarlo, me siento muy contento; es como un sueño”, dijo quien llegó a Estados Unidos a los 15 años de edad, y de 1977 a 1989 formó parte de las Fuerzas Armadas.

Reina la solidaridad

Aunque estos hombres sufren en la soledad el abandono de sus autoridades, las cuales un día pensaron que los protegerían por haber expuesto sus vidas en combate, muchos de sus compañeros se solidarizan con su sufrimiento y acuden a darles aliento de esperanza.

El veterano de guerra estadounidense Ramón Castro, de 42 años, es prueba de ello al acudir con frecuencia a la fronteriza Ciudad Juárez con el fin de honrar a los veteranos de guerra deportados y solicitar que se les otorgue la ciudadanía estadounidense. 

En su movimiento, el 28 de junio Castro inició una caminata de 3 mil kilómetros. Partió desde el Parque de la Amistad, en San Ysidro, California y terminó en la ciudad de Brownsville, Texas.

jtorres@diariousa.com

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