Con chips contrarrestan depresiones severas

Electrodos implantados en el cerebro para controlar los temblores del Parkinson brindan esperanza a enfermos psiquiátricos: estudios

The New York Times
domingo, 06 octubre 2019 | 06:00
The New York Times | Electrodos implantados en el cerebro para controlar los temblores del Parkinson brindan esperanza a enfermos psiquiátricos: estudios

Nueva York— Durante más de una década los médicos han estado usando implantes para estimular el cerebro como tratamiento para una severa depresión en personas que no se han beneficiado de los medicamentos, terapia del habla o sesiones de electroshocks.

El tratamiento es controversial –aunque cualquier psicocirugía lo es– y los resultados han sido variados.

Dos importantes pruebas sobre el implante estimulador para la depresión fueron detenidas debido a que se obtuvieron resultados decepcionantes, y el tratamiento no ha sido aprobado por los reguladores federales de salud.

Un equipo de investigadores psiquiátricos publicó sus primeros resultados a largo plazo reportando este viernes sobre pacientes a quienes les implantaron electrodos de estimulación hace algún tiempo, por un periodo de ocho años.

En general, las personas han estado bien y han mantenido sus mejoras iniciales. El estudio, que apareció en la Revista Americana de Psiquiatría, sólo incluye a 28 personas.

Aun así, expertos han dicho que es muy probable que los hallazgos aumenten el interés en un campo que ha tenido tropiezos.

“Lo más impresionante es la respuesta sostenida”, comentó el Dr. Darin Dougherty, director de Neuroterapia del Hospital General de Massachusetts. “En esos casos de severa depresión, el hecho es que muchas personas han estado bien durante un largo tiempo y eso es muy importante”.

El tratamiento de implantes es conocido como una profunda estimulación del cerebro, o DBS por sus siglas en inglés, y los médicos lo han utilizado durante décadas para ayudar a que las personas controlen los temblores de la enfermedad de Parkinson.

Para el tratamiento de la depresión, los cirujanos enlazan un electrodo en un área del cerebro que se encuentra debajo de la parte superior de la cabeza y es conocido por ser especialmente activo en personas que padecen una severa depresión.

Establecer una corriente eléctrica en esa región, conocida como el Área Brodmann 25, disminuye de manera efectiva su actividad, dando como resultado un alivio a los síntomas de depresión de muchos pacientes.

El procedimiento involucra una cirugía sencilla. El electrodo está conectado a una batería que se coloca en el pecho. El implante proporciona una corriente continua a partir de ese momento.

A principios y mediados de los años 2000, la Dra. Helen Mayberg, que en ese entonces era neuróloga de la Universidad de Toronto, descubrió la importancia del Área 25 y se involucró en el primer experimento de tratamientos DBS, aunque su trabajo de aislar el Área 25 data desde la década de 1990.

En el nuevo análisis, Mayberg, quien actualmente labora en la Escuela de Medicina Icahn en Mount Sinai en Manhattan, y la Dra. Andrea Crowell de la Universidad Emory en Georgia encabezaron un consorcio de investigadores de varias instituciones quienes evaluaron la salud mental e historial de 28 personas que habían recibido el tratamiento DBS para la depresión en Emory.

Aproximadamente una tercera parte experimentó una total remisión de los síntomas meses después de la cirugía, y la mitad reportó una reducción medible y notable en su padecimiento. También estuvieron bien años después, encontró el reporte.

“Lo más importante es que si uno mejora, puede mantenerse bien”, comentó Mayberg, profesora de Neurología, Neurocirugía, Psiquiatría y Neurociencia.

“No se pierden los efectos durante el transcurso del tiempo. Se puede usar un artefacto parecido a un marcapasos y se puede estar bien”.

De las 28 personas, 14 concluyeron por lo menos ocho años de citas de seguimiento, y 11 completaron por lo menos cuatro años. A tres pacientes les removieron el implante, aunque habían estado bien con él, según encontró el reporte.

La mayoría de los pacientes usaba medicamentos antidepresivos cuando fueron sometidos a la cirugía y siguieron tomándolos.

Los investigadores no encontraron efectos adversos relacionados con el desempeño del artefacto.  Siete personas recibieron el diagnóstico de depresión bipolar, un severo padecimiento que alterna con periodos de una manía de alta energía.

Había preocupación de que la profunda estimulación cerebral pudiera provocar episodios maníacos en esas personas. Pero eso no sucedió, según reportaron los autores.

Las complicaciones más comunes provinieron de desórdenes mentales subyacentes y del procedimiento quirúrgico en sí. Durante años de darle seguimiento, hubo cinco intentos de suicidio en tres personas  –un índice más bajo que el promedio en personas que padecen ese tipo de depresión severa, aunque los números son demasiado pequeños para ser concluyentes.

Además, existen 19 eventos adversos durante los procedimientos quirúrgicos, incluyendo la falla del artefacto e infecciones.  Ese índice es típico en la cirugía DBS para atender los desórdenes de movimiento como el del Parkinson.

Varios de los participantes fueron sometidos a una cirugía en más de una ocasión, debido a que la batería del implante se va terminando al paso del tiempo, y se va reduciendo el efecto en el estado de ánimo.

Sin embargo, debido a que la tecnología ha mejorado desde esa época, ahora, los aparatos son recargables inalámbricamente, comentó Mayberg, las técnicas quirúrgicas también se han refinado en los últimos años.

Mayberg posee una parte de la patente de propiedad intelectual sobre ese tratamiento.

No obstante, requerirá tiempo para que el nuevo reporte pueda obtener la aprobación federal para ser usado como una profunda estimulación cerebral para el tratamiento de la depresión, además de recursos y compromiso, así como también, más evidencia.

A mediados de los años 2010, dos fabricantes de aparatos, Medtronic y St. Jude Medical, lograron que se aprobara el uso de DBS para la depresión por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, FDA por sus siglas en inglés.

Sin embargo, las dos pruebas fueron detenidas tempranamente, dentro de los primeros seis meses, debido a que los resultados fueron decepcionantes.

En una reciente revisión de la evidencia, que incluyó reportes de casos, pequeñas muestras y exámenes más grandes, un equipo encabezado por el Dr. Steve Kisely de la Universidad de Queensland en Australia, concluyó que “el DBS podría ser una promesa para una depresión que es resistente al tratamiento pero sigue siendo un tratamiento experimental hasta que haya una mayor información disponible”.

Dougherty agregó “Lo más importante es que este reporte puede alentar a los fabricantes de esos aparatos a volver a poner a prueba esas intervenciones. Podemos pensar lo que queramos, pero no hay manera de que obtengamos la aprobación de la FDA si no hay buenas pruebas”.