El Paso

Complicado, revertir políticas migratorias

En algunas bastan órdenes ejecutivas; en otras se requiere del Congreso

Julián Aguilar / The Texas Tribune

jueves, 12 noviembre 2020 | 06:00

Pasó menos de media hora después de que la elección presidencial fuera declarada a favor del presidente electo Joe Biden este sábado, antes de que Krish O’Mara Vignarajah comentara en un tuit lo que esperaba acerca de la entrante administración.

“Todos los días vamos a hacer que la administración Biden cumpla las promesas que les hizo a los inmigrantes, refugiados y dreamers, y a los estadounidenses”, escribió. “Juntos vamos a construir un sistema justo y humano para la inmigración que refleje nuestras mejores intenciones”.

Como presidenta y directora general del Servicio Luterano de Inmigración y Refugiados, Vignarajah fue una de varios líderes que están a favor de los derechos de los inmigrantes y que criticaron la decisión que tomó el presidente Trump el mes pasado de reducir el límite anual de refugiados a 15 mil, que es el techo más bajo en la historia del programa de reasentamiento que tiene 40 años de antigüedad, lo cual representa un decremento respecto a los 30 mil del 2019 y 45 mil del 2018.

El límite de refugiados fue la más reciente de una serie de acciones de línea dura que durante cuatro años ha tomado la administración Trump para frenar la inmigración legal y la no autorizada hacia Estados Unidos, una de las áreas en donde Trump ha tenido más éxito que fallas en el cumplimiento de sus promesas de campaña.

Ahora que ya se decidió la elección –aunque Trump no ha aceptado los resultados y su campaña ha entablado demandas en múltiples estados para protestar por los mismos– la rapidez con la que la administración Biden puede empezar a revertir el curso de las políticas de inmigración de Trump depende de varios factores, incluyendo qué tanto alcance tendrán las políticas, lo que Biden puede lograr a través de una orden ejecutiva y si al Congreso le apetece tomar esas medidas en medio de otras prioridades como la pandemia del Covid-19 y la recesión económica del país.

Sarah Pierce, analista del Instituto de Políticas de Migración, una organización experta en política con sede en Washington, D.C., dijo que uno de los temas que puede abordar rápidamente es también uno de los más populares y controvertidos: la acción diferida para los niños que fueron traídos al país durante su niñez, de la Era Obama.

El programa, que fue emitido en el 2012, autorizó permisos para trabajar renovables por dos años y un aplazamiento de la deportación a cientos de miles de inmigrantes que fueron traídos a Estados Unidos cuando eran niños, fue instalado para los inmigrantes indocumentados que vinieron al país antes de que cumplieran 16 años y que tenían 30 o menos años hasta junio del 2012. Unos 107 mil texanos tenían permisos de DACA hasta diciembre del 2019, de acuerdo con estadísticas federales.

Trump anunció en el 2017 que iba a dar por terminado el programa, pero la Suprema Corte decidió en el mes de junio que estaba siendo concluido inadecuadamente.

“Reinstalar el DACA de manera completa podría requerir mayormente un memorándum”, comentó Pierce. “Y eso significaría abrir el programa a más de 400 mil jóvenes extranjeros que son elegibles de inmediato para recibir los beneficios del DACA, pero no pueden solicitarlos”.

Una política de la administración Trump que ha tenido un gran impacto en la frontera, los Protocolos de Protección de Migrantes, no sería tan fácil de eliminar, comentó Pierce. La política, conocida como “Permanecer en México”, fue aplicada a finales del 2018 en California y unos meses después en la región de El Paso-Ciudad Juárez antes de expandirse a otros centros importantes de población a lo largo de la frontera entre Texas y México.

Los Protocolos de Protección al Migrante requieren que la mayoría de los que solicitan asilo esperen en México la fecha de su cita en la corte ante jueces estadounidenses de inmigración. Más de 67 mil personas que buscan asilo han sido enviadas a México, incluyendo más de 20 mil en el área de El Paso-Ciudad Juárez, desde el inicio del programa.

“El procedimiento requerirá algo más que un memorándum: ya que de esa manera fue creado”, comentó Pierce. “Aunque hay muchas preguntas sobre qué hacer con las personas que en la actualidad o que anteriormente fueron inscritas en ese programa. Esas dudas presentarán muchas dificultades políticas y logísticas para la nueva administración”.

Es probable que el Gobierno mexicano sea incluido en esas discusiones, aunque el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador es uno de los pocos líderes mundiales que no ha felicitado a Biden. Por el contrario, López Obrador –o AMLO como se le nombra comúnmente– dijo que iba a esperar a que cualquier disputa sobre la elección de Estados Unidos sea resuelta.

Duncan Wood, director del Instituto México del Centro Wilson situado en Washington, D.C., comentó que la decisión de López Obrador de esperar fue algo sorprendente pero no será un problema diplomático importante una vez que los resultados de la elección hayan finalizado.

“Esto envía el mensaje de que el presidente no está interesado y no está emocionado por trabajar con un nuevo presidente de Estados Unidos”, comentó Wood. “Aunque es improbable que tenga consecuencias a largo plazo debido a la naturaleza de la relación”.

En el 2019, Trump amenazó con cerrar la frontera sur si México no hacía más para detener las caravanas de migrantes de Centroamérica y les impedía cruzar por México en su ruta hacia Estados Unidos. López Obrador respondió a la amenaza enviando tropas federales a la frontera norte del país para impedir que los migrantes entraran a Estados Unidos y mantuvo a los que buscaban asilo en campamentos improvisados al sur del Río Grande.

Wood agregó que espera que la administración Biden tome una estrategia más tradicional con México que incluye el diálogo y el ofrecimiento de ayuda de Estados Unidos.

“Va a ser muy difícil para la administración Biden relajarse o dar por terminada la colaboración con México o detener el flujo de centroamericanos hacia el norte”, dijo.

Sobre la construcción del muro fronterizo, que Trump convirtió en el tema central de su campaña del 2016, Biden puede cancelar de inmediato la declaración de emergencia que hizo Trump en el 2019 y que le permitió transferir billones de dólares destinados a la construcción y pago de nómina del Departamento de la Defensa para financiar la barrera fronteriza. Sin embargo, no se sabe qué podría pasar con los fondos que fueron transferidos, pero no han sido usados, comentó Jessica Bolter, analista de políticas del Instituto de Políticas de Migración.

“Dar por terminada la transferencia de fondos futuros no significa en sí que se detenga la construcción del muro”, dijo. “Si Biden desea cumplir su promesa de no construir ni un solo pie de muro, su administración también podría dar por terminados los actuales contratos para la construcción del muro, posiblemente cuando aún se esté llevando a cabo la construcción, en lo cual el gobierno tiene mucha libertad para hacerlo”.

También hay demandas federales pendientes en Texas acerca del uso de la expropiación que ha hecho la administración Trump para adquirir terrenos privados para construir más millas de barrera. El litigio ha estancado la construcción hasta ahora en los Condados Webb y Zapata. Sin embargo, esas demandas podrían ser una cuestión polémica si Biden decide detener la nueva construcción.

El presidente electo ha prometido enviar al siguiente Congreso una propuesta para otorgarle un estatus legal a millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos. Sin embargo, solucionar la actual pandemia y la recesión económica es una prioridad inmediata más importante, comentó Muzaffar Chishti, funcionario de alto rango del Instituto de Políticas de Migración.

“Eso hace que lograr un verdadero progreso en algunos de los temas importantes sea muy difícil en el futuro inmediato”, dijo Chishti.