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El Paso

Combina desafíos de maternidad y trabajo

Vocera del Consulado de México celebra por partida doble, a la usanza fronteriza

Jaime Torres / El Diario de El Paso

domingo, 12 mayo 2024 | 06:00

Cortesía | Marcela González y su hijo Gustavo

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Como una experiencia desafiante, gratificante y llena de un amor incondicional es como Marcela González, describe la celebración del Día de las Madres, una festividad anual que se conmemora en los Estados Unidos el segundo domingo de mayo.

Para ella el ser madre ha significado aprender a ser multifacética y asumir la responsabilidad de ser un modelo a seguir y una figura de autoridad amorosa. 

“Este es el segundo año que celebro el ser mamá y la llegada de mi niño nos ha brindado a mi esposo y a mí alegría y amor incondicional que han enriquecido profundamente nuestras vidas”, dijo Marcela, quien se desempeña como especialista de comunicación y relaciones públicas del Consulado General de México en El Paso.

Para la madre primeriza la llegada de ‘Tavito’, de 2 años, como le dicen con cariño desde que se enteraron que era un varoncito, fue un cambio radical a la rutina diaria por lo que tuvieron que hacer una serie de ajustes para darle la atención apropiada y no impactar sus tareas con el nuevo rol.

Al igual que el resto de las madres de familia dijo que una de las mayores ilusiones es ver crecer con bien a su hijo. Sin embargo, una de las ilusiones que siempre ha tenido como madre es verlo descubrir las maravillas del mundo, viajar y compartir esos momentos especiales juntos. 

No obstante, uno de los desafíos más grandes al ser madre, expresó, ha sido el adaptar la vida laboral a este nuevo rol. “No fue nada sencillo regresar al trabajo y dejarlo en la guardería”, dijo visiblemente consternada.

Para ella el apoyo de su esposo Gustavo, con quien ha compartido la crianza de su hijo desde su nacimiento, ha sido de gran ayuda. 

Además, dijo ser afortunada de tener unos padres que disfrutan de la alegría de ‘Tavito’. “He gozado de ver a mis padres en el rol de abuelos y estoy bendecida porque mi hijo tenga la oportunidad de crecer con ellos”. 

A decir de los felices padres, los abuelos, además de ser un gran apoyo para los nietos, son compañeros de juegos, además de ser modelos a seguir y mentores para las generaciones más jóvenes. El que convivan con ellos, señalan, les permite que los descendientes aprendan de sus historias, valores y tradiciones familiares.

“Sí soy una nueva generación, pero es bueno combinar los consejos que nos dan las madres experimentadas y poner en práctica nuevas estrategias de crianza”, expresó la portavoz de la sede consular mexicana.

Y agregó: “Hasta el momento, creo que me ha funcionado bien, estoy disfrutando mucho ver crecer a Tavito y compartir sus descubrimientos”, dijo durante la conmemoración de sus compañeras de trabajo, que también son madres. 

Como toda mamá latina y fronteriza Marcela será homenajeada por su esposo y seres queridos, al igual que a las madres de ambos, por partida doble: el 10 de mayo por el lado mexicano y el 12 de mayo por el lado americano, el cual por tradición se celebra el segundo domingo del mes.

Esta costumbre que se ha mantenido desde hace más de un siglo en los Estados Unidos, cuando la festividad fue oficializada por el presidente Woodrow Wilson en 1914, está marcada por el empeño de Anna Jarvis, quien inició una campaña en honor a su madre, la activista Ann Reeves Jarvis, luego de su fallecimiento en 1905.

De acuerdo a los historiadores, el Domingo de la Madre comenzó con un propósito religioso celebrado el cuarto domingo de Cuaresma, exactamente tres semanas antes del Domingo de Pascua, originalmente era un día para honrar y dar gracias a la Virgen María, también conocida como Madre María.

También refieren que el Día de las Madres se originó en la antigua Grecia y en México se festeja desde el 13 de abril de 1922.

Desde entonces muchos mexicanos celebran a sus progenitoras con serenatas los primeros minutos del día, detalles, regalos, flores y un delicioso desayuno, comida o cena para compartir en familia el acontecimiento.

Para muchas mujeres como Marcela la festividad significa poder amar incondicionalmente, y sobre todo descubrir lo valiente y fuerte que pueden ser cuando se convierten en madres.

Sin embargo, señala que el honor a la madre debe ser los 365 días del año. “Soy fiel creyente de la idea de que festejar el Día de las Madres no es sólo de un día, sino celebrarlas todo el tiempo. Disfrutar los momentos que se viven a su lado y el amor que nos brinda de manera incondicional”, puntualizó.

jtorres@diariousa.com

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